Cerca de 150 tiendas de campaña ocupan ya la Puerta del Sol tras la manifestación de este sábado por el desahucio de Maricarmen. Los acampados, convocados por el Sindicato de Inquilinas, exigen al Gobierno que apruebe el martes un decreto de vivienda: "O cae el rentismo o cae el Gobierno".
La Puerta del Sol ha amanecido este domingo con alrededor de 150 tiendas de campaña instaladas, una cifra que ha ido creciendo desde que, a primera hora de la noche del sábado, terminó la manifestación convocada por la crisis de la vivienda. Según los datos recogidos durante la madrugada, la concentración partió de un centenar de tiendas y fue sumando estructuras hasta las que se contaban ya pasadas las ocho de la mañana.
Los congregados han pasado la noche entre esterillas de yoga, sacos de dormir y, en algunos casos, directamente sobre el suelo, mientras pequeños grupos se mantenían charlando hasta la madrugada.
Guardia Civil y Policía Nacional han vigilado la plaza de forma permanente, aunque no se ha registrado ningún incidente. Los propios acampados han descrito un ambiente tranquilo, con acopio de comida y agua para sostener la protesta en los próximos días.
La iniciativa responde al llamamiento del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, que pidió acampar en Sol al término de la marcha del sábado. En su convocatoria, la organización invitó a quienes no pudieran quedarse a aportar sacos de dormir, esterillas, comida o agua. Uno de los manifestantes resumió durante la noche el motivo de la protesta con una frase que se ha repetido en distintos corrillos: "todo esto es por Maricarmen".
Esta acampada recuerda sobremanera a la que inició Podemos el 15 de marzo de 2011, de hace 15 años, el 15-M con su lema "Sí se puede" y que consiguió remover a una sociedad hastiada del bipartidismo PSOE-PP en España, proponiendo una alternativa viable que prometía mayor foco en el pueblo.
El desahucio de Maricarmen, origen de la protesta
La acampada se produce tras el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que tuvo que abandonar el pasado miércoles la vivienda de alquiler en la que había residido durante 70 años, en el barrio de Retiro. El caso, ya conocido como el "efecto Maricarmen", se ha convertido en el detonante de una jornada de protestas convocada en 40 ciudades bajo el lema "Ni una Maricarmen más".
La manifestación de este sábado, que arrancó a las 18.30 horas en la Puerta del Sol y culminó en el Congreso de los Diputados, reunió según la Delegación del Gobierno a unas 25.000 personas, aunque el Sindicato de Inquilinas eleva la cifra hasta los 300.000 asistentes. A lo largo del recorrido se confirmó una notable presencia intergeneracional, con familias, jóvenes y colectivos de la tercera edad, que corearon consignas como "¿Dónde está el Gobierno progresista?" o "Queremos ver a Maricarmen volver".
El portavoz del Sindicato de Inquilinas, Gonzalo Álvarez, que pasó la noche en la acampada, explicó en una entrevista en directo que la protesta busca "cambios estructurales" para que la vivienda "se trate como un bien de primera necesidad y no como un activo financiero". Álvarez señaló además que el caso de Maricarmen ha actuado como detonante por "la injusticia, la crudeza del caso y la actuación policial".
La exigencia central: el decreto de vivienda del martes
El eje de la protesta es la exigencia al Gobierno de que apruebe este martes un decreto que incluya, entre otras medidas, la congelación de los precios del alquiler. El propio Sindicato ha bautizado la norma como el "decreto Maricarmen".
Álvarez fue explícito sobre las consecuencias de que no salga adelante: si el texto no se aprueba, dijo, los socios de izquierda del Ejecutivo, como Sumar, deberían plantearse hacer caer al Gobierno.
En esa misma línea se pronunció la portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, quien calificó el caso de Maricarmen como un "punto de no retorno" en la lucha por la vivienda en España y advirtió de que, si el decreto no prospera el martes, el Ejecutivo "no tiene ningún sentido" y debería replantearse su continuidad.
Pablo Iglesias, fundador de Podemos y uno de los iniciadores del movimiento 15-M en España, comentó que Maricarmen podría ser la Rosa Parks de España y que espera que este movimiento se extienda por el país.
El debate se complica además por las divisiones dentro del propio bloque de izquierdas. La eurodiputada de Podemos, Irene Montero, rechazó de forma explícita que el Gobierno negocie el decreto con Junts, a quien acusó de buscar imponer "un trágala" a quienes se manifestaron el sábado.
Montero reclamó la expropiación de 650.000 viviendas en manos de fondos buitre para destinarlas a alquiler social. Por su parte, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, defendió que su formación seguirá "presionando" para lograr el mejor decreto posible, aunque advirtió de que ninguna norma resolverá por sí sola el problema sin movilización en las calles.