La Guardia Revolucionaria llama a Trump "gran mentiroso", acusa a las bases estadounidenses de ser "la única fuente de inseguridad" en la región y anuncia nuevas armas para el campo de batalla.
Cualquier obstáculo a las exportaciones de energía de Irán tendrá consecuencias para toda la región, ha advertido este martes el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Bagher Ghalibaf, mientras la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) arremetía contra el presidente estadounidense, Donald Trump, presumiendo de estar preparando nuevas armas para el campo de batalla.
"Si Irán no puede vender su petróleo, nadie en la región venderá petróleo, y si nuestra seguridad no está garantizada, ninguna infraestructura estará a salvo", ha señalado Ghalibaf en una sesión parlamentaria en línea, en la que ha advertido a Washington contra sus "cálculos erróneos".
"El pueblo iraní nunca debe asustarse por bloqueos y amenazas. Si la máquina de toma de decisiones del enemigo estadounidense no logra comprender esta realidad fundamental, seguirá atrapada en un ciclo de recibir duros golpes por parte de la nación iraní", ha afirmado Ghalibaf.
El portavoz de la IRGC, Hosein Mohebi, que ha intervenido este martes en una rueda de prensa con medios extranjeros, ha calificado a Trump de "gran mentiroso" y ha sostenido que las fuerzas estadounidenses deben abandonar Oriente Medio y que Teherán está produciendo continuamente nuevas armas.
"Estamos diseñando constantemente nuevas armas, mejorando las existentes y produciendo armamento en masa para defendernos", ha dicho Mohebi. "Si los enfrentamientos adoptan una forma diferente, sin duda llevaremos nuevas armas al campo". El presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento, Ebrahim Azizi, ha declarado por separado que Irán está plenamente preparado para un conflicto más intenso que el que ha descrito como la "guerra de 40 días".
La IRGC carga contra las bases militares estadounidenses y las define como "única fuente de inseguridad"
En cuanto a las relaciones regionales, Mohebi afirmó que las bases militares de EE.UU. eran "la única fuente de inseguridad" en la región y señaló los "vínculos de largo recorrido" con 15 países vecinos.
Desde los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán a finales de febrero, en el inicio de la guerra, las acciones de represalia de Teherán, que incluyen ataques en el territorio de sus vecinos, perturbación del transporte marítimo y cierre del estrecho de Ormuz, han tensado esas relaciones.
Los responsables iraníes han insistido en que sus objetivos son únicamente activos militares estadounidenses. Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de Emiratos Árabes Unidos, afirmó recientemente en Dubái que, aunque las relaciones con Teherán deben continuar, la confianza dañada por los ataques en el Golfo tardará años en reconstruirse.
En materia nuclear, Mohebi rechazó las afirmaciones de que Irán está a semanas de construir un arma nuclear, calificándolas de "la misma mentira que se ha difundido durante 25 años". El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no ha alcanzado un acuerdo con Teherán para el regreso de los inspectores ni para reanudar la supervisión.
Desde que Mojtaba Jameneí fue elegido nuevo ayatolá de la República Islámica, las voces dentro del entramado político iraní han planteado cada vez con más fuerza la posibilidad de revisar la doctrina nuclear del país, un desarrollo que ha suscitado preocupación internacional.