Ursula von der Leyen ha propuesto una "alianza por el futuro" que podría convertir a Canadá en el primer "miembro asociado" de la UE. ¿Qué significa esto para ambas partes?
La propuesta del 16 de septiembre apunta a una relación que va más allá del comercio, pero cualquier estatus de asociado tendría que negociarse desde cero. No otorgaría de forma automática la ciudadanía de la UE, la libre circulación, un comisario ni derecho a voto en el Consejo Europeo o el Parlamento Europeo.
Canadá ya cuenta con los cimientos sobre las que construir. El acuerdo CETA elimina los aranceles en el 99% de las líneas tarifarias, Horizon Europe permite que equipos canadienses lideren investigaciones financiadas por la UE y, desde agosto, las empresas canadienses pueden participar en licitaciones de defensa sufragadas por la UE.
El 71,7% de las exportaciones de bienes de Canadá en 2025 se dirigieron a Estados Unidos, mientras que la UE es su segundo socio comercial, con un valor de unos 178.000 millones de dólares (unos 157.000 millones de euros), según Ottawa. Bruselas busca minerales críticos, producción de defensa y un socio en el Ártico.
Un acuerdo de asociación requiere la unanimidad de los 27 Estados miembros y el visto bueno del Parlamento Europeo. Algunos diplomáticos señalan que las capitales no han sido consultadas y Alemania cuestiona la denominación. El CETA, aplicado de forma provisional desde 2017, sigue pendiente de ratificación en diez países. Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles si percibe el acuerdo como hostil hacia Estados Unidos.