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La UE podría tener que recortar un 7% la demanda de gas en invierno, advierte el IEEFA

ARCHIVO. Operarios trabajan en la planta de regasificación de Enagás en Barcelona, la mayor planta de GNL de Europa, 29 de marzo de 2022
ARCHIVO. Operarios trabajan en la planta de regasificación de Enagás en Barcelona, la mayor planta de GNL de Europa, 29 de marzo de 2022. -  Derechos de autor  AP Photo/Emilio Morenatti
Derechos de autor AP Photo/Emilio Morenatti
Por Quirino Mealha
Publicado •última actualización
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La UE podría tener que reducir el consumo de gas un 7% este invierno, advirtió el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero, con reservas en mínimos históricos para estas fechas y la guerra en Irán manteniendo altos los precios antes del veto total al GNL ruso desde enero de 2027.

Las reservas de gas de la UE están más vacías que a estas alturas de cualquier otoño desde 2011, lo que podría obligar al bloque a quemar 14.000 millones de metros cúbicos (bcm) menos de gas que el invierno pasado en los próximos meses, según el Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA), una organización estadounidense sin ánimo de lucro que analiza los mercados energéticos y defiende una transición hacia energías más limpias.

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En un informe publicado este viernes, IEEFA señaló que los depósitos de almacenamiento de gas de la UE estaban alrededor del 72,4% de su capacidad el 3 de octubre y que podrían aportar 7,3 bcm menos de gas este invierno, de noviembre a marzo, que el pasado invierno.

Sumado a la prohibición total de la Unión Europea de importar gas natural licuado (GNL) ruso a partir de enero de 2027, ese déficit de almacenamiento implica que el bloque podría necesitar utilizar un 7% menos de gas que el invierno pasado.

"No significa que los almacenes de gas de la UE vayan a vaciarse por completo este invierno", señalaba el informe. Sin embargo, unos depósitos más vacíos liberan gas más lentamente, algo que podría dejar al bloque sin suficiente suministro si se registra una ola de frío a final de invierno, y un sistema agotado necesitaría una recarga mayor y más cara el próximo verano.

IEEFA calcula que cubrir ese hueco de almacenamiento con importaciones adicionales en lugar de reducir la demanda costaría unos 3.000 millones de euros, una prima del 12% sobre lo que habría costado ese volumen el año pasado, ya que la guerra entre Estados Unidos e Irán ha encarecido los precios.

"La creciente dependencia del almacenamiento de gas se ha convertido en un importante lastre financiero para Europa", concluyó el grupo de expertos.

La guerra dispara los precios

El mercado europeo del gas ha estado bajo presión desde que la guerra con Irán comenzó el 28 de febrero, alterando el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, una ruta por la que transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de GNL.

Los futuros holandeses TTF, referencia para los precios del gas en Europa, alcanzaron 84,5 euros por megavatio hora a mediados de septiembre, el nivel más alto desde 2022, el año en que comenzó la invasión rusa de Ucrania.

Este jueves volvieron a superar los 80 euros y cotizaban en torno a 78 euros a primera hora de este viernes.

Desde finales de febrero, los combustibles fósiles importados le han costado a la UE 100.000 millones de euros adicionales "sin una sola molécula de energía de más", afirmó este martes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, instó el mes pasado a los Gobiernos a seguir conteniendo la demanda ante unos niveles de almacenamiento "excepcionalmente bajos", según una carta vista por 'Euronews'.

Los operadores de la red de gas europea también advirtieron este jueves de que un invierno riguroso podría dejar al bloque con hasta un 15% menos del gas que necesita.

La actividad de almacenamiento depende de que el gas sea más barato en verano que en invierno, de modo que los operadores puedan comprar, mantener y vender con beneficios. Sin embargo, esa diferencia se ha reducido y en algunos momentos de este año los contratos de verano han sido más caros que los de invierno.

"Comprar gas para almacenarlo se ha convertido en un riesgo financiero más que en una estrategia rentable", señaló IEEFA.

Los Gobiernos están interviniendo. La Haya autorizó en junio hasta 993 millones de euros para ayudar a la empresa estatal EBN a crear reservas, mientras que Alemania ordenó al importador público SEFE almacenar 8 teravatios hora de gas antes del 15 de diciembre, y España ha incrementado en más de un 25% el GNL que mantiene en sus terminales de importación.

El consumo de gas en invierno cayó de unos 222 bcm en 2021-22 a 185 bcm en 2022-23, a medida que los precios se disparaban y se activaban los ahorros de emergencia, pero ha vuelto a subir hasta alrededor de 200 bcm en cada uno de los dos últimos inviernos, "lo que sugiere que la era de los recortes fáciles de demanda puede haber terminado", indicó IEEFA.

Con las importaciones estabilizadas, el almacenamiento cubrió el invierno pasado el 30% del consumo invernal de la UE, frente al 25% en 2021-22, señaló el grupo de expertos, citando datos de Eurostat.

En lugar de invertir en más capacidad de almacenamiento, que según advirtió IEEFA "corre el riesgo de consolidar infraestructuras de combustibles fósiles durante décadas", el organismo abogó por destinar recursos a las energías renovables, las bombas de calor, la electrificación industrial y las mejoras de eficiencia para reducir los picos de demanda invernales que vacían las reservas.

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