El encarecimiento de la luz y el gas sacude el coste de la vida y agrava la crisis de precios en Europa. En este 2026, la subida del mercado energético repercute en los alimentos, los alquileres y la industria, con Lituania y Bulgaria al frente de los incrementos.
La inflación en la zona del euro se situó en el 3,8% en septiembre de 2026, frente al 3,2% de agosto, según las estimaciones del Banco Central Europeo (BCE). Las cifras varían entre países: Lituania encabeza la lista con un 6,1%, seguida de Bulgaria (5,6%) y de Luxemburgo y Chipre (5,2% cada uno). Malta registró la tasa más baja, del 2,4%.
La energía es el principal motor de esta subida: sus precios aumentaron un 18,9% en septiembre, después de que la guerra en Oriente Medio paralizara la producción de gas natural licuado, alimentara la volatilidad de los precios del gas y sacudiera el mercado energético mundial.
En respuesta, la Unión Europea (UE) ha propuesto varias medidas, entre ellas AccelerateEU, para reforzar la resiliencia energética. Los Estados miembros han puesto en marcha ayudas específicas, como topes al precio de la electricidad, bonos energéticos y rebajas de los impuestos especiales sobre los carburantes.
Sin embargo, el encarecimiento de las facturas energéticas afecta a toda la economía. Los sectores intensivos en energía, como la industria manufacturera, la química y la agricultura, se enfrentan a un aumento de los costes de producción. Otros sectores, como la industria alimentaria y la farmacéutica, se ven afectados de forma indirecta por el incremento de los costes operativos y de la cadena de suministro.
Las empresas trasladan estas subidas a los consumidores, lo que encarece numerosos productos y agrava la crisis del coste de la vida en Europa. Los alimentos, el alcohol y el tabaco registraron en septiembre una inflación del 1,3%. La inflación de los servicios, como los de sanidad, educación y transporte, se situó en el 3,2%, mientras que la de los bienes industriales alcanzó el 1,1%, según el BCE.
El encarecimiento también afecta al mercado de la vivienda. Eurostat señala que los precios de la vivienda subieron un 5,1% y los alquileres, un 3% en el primer trimestre de 2026, en comparación con el mismo periodo de 2025, lo que ha desencadenado protestas en toda Europa.
Estados miembros como Italia y Grecia han pedido una mayor flexibilidad fiscal para ayudar a familias y empresas a afrontar el fuerte aumento de los precios, pero Bruselas ha rechazado la propuesta.
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