La Guardia Civil y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) interrogan al operario del centro de control que autorizó al AVE a reanudar la marcha tras un fallo en el sistema de seguridad. El Gobierno apunta a un posible error humano como causa del accidente.
La Guardia Civil interroga al operario del centro de control de Adif que regulaba el tráfico ferroviario cuando se produjo el accidente entre dos trenes en Toledo, que ha dejado al menos 68 muertos. El Gobierno apunta a un posible error humano como causa del siniestro.
La investigación se centra en la decisión de autorizar a un AVE de Renfe a reanudar la marcha después de que una avería dejara fuera de servicio el sistema de seguridad LZB. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado esta decisión de "inexplicable", ya que el protocolo exigía, una vez reanudada la marcha, circular con precaución y a velocidad reducida.
El AVE recorrió unos 25 kilómetros durante 17 minutos, entre las 8:36 y las 8:53 horas, antes de chocar contra un Iryo que permanecía detenido. Durante ese tiempo, el centro de control no intervino para evitar la colisión. Según la información conocida, el centro de control había recibido un aviso del tren averiado y disponía de señales en sus pantallas que indicaban su posición. Pese a ello, no se ordenó detener el AVE ni reducir su velocidad.
La Guardia Civil y los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) investigan por qué se autorizó al AVE a reanudar la marcha con normalidad, pese al fallo del sistema de seguridad y a que otro tren permanecía parado en la misma vía.