El gigante aeronáutico plantea integrarse en el programa GCAP para desarrollar un avión de combate tras el colapso del plan franco-alemán. En este 2026, la compañía aboga por una solución conjunta en Europa para diseñar el nuevo caza de sexta generación.
Airbus representó a Alemania y España en el proyecto franco-alemán, que fracasó en medio de disputas sobre el diseño, y Faury ha señalado que el Gobierno alemán está ahora en contacto con otros países para posibles asociaciones.
El consejero delegado de Airbus dijo en una conferencia telefónica con medios que incorporarse al Global Combat Air Programme (GCAP) con Reino Unido, Japón e Italia sería una solución "potencial", pero ha añadido que existen otras opciones.
Los tres países ya han asignado más de 5,5 mil millones de dólares (4,7 mil millones de euros) al desarrollo del caza, con el objetivo de que entre en servicio en 2035. Canadá se ha incorporado al programa como observador.
"Estamos apoyando y trabajando estrechamente con los Gobiernos alemán y español en el futuro del caza de próxima generación", que debe ser "en Europa y para Europa", afirmó Faury.
"En esencia, en Airbus seguimos creyendo en la necesidad de un caza de sexta generación en Europa como programa de cooperación. Y queremos formar parte de esa solución para Europa".
Faury señaló que corresponderá a los Gobiernos decidir, "idealmente no en un futuro demasiado lejano".
Los planes para construir un caza franco-alemán se vinieron abajo en junio, después de que Dassault Aviation, que representaba a Francia, no lograra acordar un diseño con Airbus y las Fuerzas Armadas alemanas. Dassault está ahora trabajando en solitario con el Estado francés para desarrollar un caza que sustituya al Rafale.