Mientras EE UU y China crean bloques rivales de IA, Europa intenta reducir su dependencia. Pese a su ambición de ser potencia tecnológica, la UE aún carece de chips, infraestructuras y modelos de IA propios para competir en igualdad.
Con las dos principales potencias de la IA, Estados Unidos (EE.UU.) y China, formando sus propios bloques de inteligencia artificial, otros países maniobran para aprovechar las fortalezas de ambos grupos y evitar quedarse atrás.
Europa intenta convertirse en una tercera fuerza en IA, pero la soberanía es más difícil de lograr que simplemente construir un modelo propio. Sus perspectivas dependen de si consigue también asegurar la potencia de cálculo, los chips y las infraestructuras necesarias para desarrollar y operar la IA a gran escala.
A medida que se intensifica la rivalidad, expertos señalan que la ventana para que los países puedan elegir libremente entre las superpotencias de la IA podría estar estrechándose, obligándoles en algún momento a decantarse entre la Pax Silica liderada por EE.UU., de la que la Unión Europea (UE) ya forma parte, o la Organización Mundial de Cooperación en IA (World AI Cooperation Organization), impulsada por China. Pero ¿podría Europa ofrecer finalmente una alternativa?
EE.UU. y China forman bloques de IA separados
En la carrera tecnológica de la inteligencia artificial, EE.UU. y China han formado bloques con otros países que buscan fijar normas y aprovechar los beneficios potenciales de la IA.
Europa y muchos otros países se enfrentan a un dilema: optar por los chips y las tecnologías de IA más avanzados de EE.UU. o sumarse a los sistemas de IA de código abierto, más asequibles, de China.
Una alternativa europea
Las posiciones en Europa han cambiado de forma brusca este año, a medida que crecen los temores sobre lo vulnerable que es la Unión Europea (UE) a la explotación.
El cierre forzoso en junio de los modelos Fable 5 y Mythos 5 de Anthropic, ordenado por el presidente estadounidense, Donald Trump, así como el apagado más reciente de la red satelital de grado militar Starshield de Elon Musk en Ucrania, han encendido las alarmas en las capitales europeas.
En junio, la UE presentó su Paquete Europeo de Soberanía Tecnológica (European Technological Sovereignty Package), un amplio conjunto de propuestas destinado a aumentar la capacidad de producción de chips del continente, ampliar la capacidad de los centros de datos, apoyar una IA sostenible, promover el software de código abierto e integrar los centros de datos en la red energética para desarrollar una IA soberana para la gestión de la energía.
La UE ya ha avanzado en el refuerzo de su capacidad de fabricación de chips gracias a su Ley de Chips (Chips Act). Esto incluye un reciente paquete de ayudas estatales de 319 millones de euros para la empresa austríaca Infineon Technologies destinado a desarrollar semiconductores de próxima generación, así como 5.000 millones de euros en Italia y 1.600 millones de euros en Chequia para proyectos similares.
Europa también cuenta con fortalezas consolidadas en la cadena de suministro de semiconductores, gracias a empresas como ASML (fuente en inglés), que produce sistemas avanzados de litografía necesarios para fabricar chips, y Soitec (fuente en inglés), que suministra sustratos de semiconductores utilizados para su producción.
Pero las ambiciones del bloque van más allá de la fabricación de chips. La UE también está construyendo una infraestructura federada de nube e inteligencia artificial que, según sus impulsores, podría cambiar de forma fundamental la relación del continente con los principales proveedores tecnológicos estadounidenses y chinos.
En lugar de crear desde cero una única plataforma europea de nube, el proyecto conecta infraestructuras nacionales ya existentes en una red federada de nodos diseñada para operar a través de las fronteras.
Sin embargo, Europa sigue siendo muy dependiente de la tecnología extranjera, especialmente en IA. La UE no tiene ningún modelo puntero de IA comparable a los desarrollados por OpenAI (fuente en inglés), Anthropic (fuente en inglés) o la china DeepSeek (fuente en inglés), y dispone de una capacidad limitada de influencia sobre las empresas que desarrollan esta tecnología. La francesa Mistral (fuente en inglés) es uno de los pocos actores europeos destacados.
La UE también intenta contener su déficit comercial diario de 1.000 millones de euros con China, impulsado en parte por la dependencia del bloque de Pekín para obtener materias primas críticas y componentes eléctricos necesarios para la infraestructura de IA. Hasta el 90% de los elementos de tierras raras de Europa procede de China, según una investigación de Euronews sobre el coste de reducir esa dependencia.
Desde entonces, Pekín ha acordado crear un "canal verde" para agilizar y acelerar la aprobación de licencias para tierras raras e imanes permanentes destinados a la UE, como parte de un acuerdo comercial inicial con el bloque.
Paralelamente a los esfuerzos por aumentar su capacidad industrial, Bruselas ha tratado de situar a Europa como fijadora de normas globales para la inteligencia artificial.
En septiembre, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, prometió que Europa ayudaría a redactar las normas sobre IA, situando al bloque como regulador al mismo nivel que Washington y Pekín. La Ley de Inteligencia Artificial (AI Act) (fuente en inglés), adoptada en 2024, es presentada por Bruselas como las "primeras normas completas del mundo sobre inteligencia artificial".
La ley regula la IA según un marco de riesgos de cuatro niveles, con obligaciones crecientes en función de los riesgos que plantea cada sistema. Mientras que aplicaciones de riesgo limitado, como los filtros de spam, se enfrentan a requisitos relativamente ligeros, determinadas prácticas consideradas de riesgo inaceptable, como la puntuación social, están prohibidas.
Pero las empresas europeas, preocupadas por que las normas puedan frenar la innovación mientras intentan alcanzar a sus rivales estadounidenses y chinos, ejercieron una fuerte presión y lograron retrasar la aplicación de las reglas que afectan a los sistemas de alto riesgo a través del proyecto de ley ómnibus sobre IA (AI Omnibus bill) (fuente en inglés), en medio de un cambio más amplio en las prioridades políticas de la Comisión tras las elecciones europeas de 2024.
En medio de las crecientes demandas globales de un mayor control sobre la IA, von der Leyen dijo que las normas de la UE colocan "a Europa en posición de dar forma a los esfuerzos globales".
También dijo que invitaría a los principales laboratorios de frontera "a un debate sobre cómo podemos apoyar los esfuerzos en curso de la industria para marcar el ritmo de la frontera". Las empresas europeas se han mostrado más reticentes a frenar el desarrollo, por temor a que esto pueda ser un intento de los gigantes estadounidenses de consolidar su dominio.
Kazajistán, entre los países que aspiran a aprovechar lo mejor de ambos bloques
Kazajistán, una nación de Asia Central con unos 21 millones de habitantes, es un raro ejemplo de país que ha intentado tender puentes entre ambos lados.
Solo tres semanas después de que su ministro de IA, Zhaslan Madiyev, visitara Washington en junio para sumarse al grupo estadounidense que trabaja en reforzar las cadenas de suministro de IA, se dirigió a Shanghái para una ceremonia de firma que convirtió al país centroasiático en miembro fundador de la iniciativa china para moldear la agenda global de la IA.
Formar parte de la Pax Silica implica más asociaciones tecnológicas, empleos de fabricación de alta tecnología y un lugar en las cadenas de suministro globales de IA. Al mismo tiempo, como parte de la Organización Mundial de Cooperación en IA junto a otros 28 países fundadores iniciales, entre ellos Pakistán y Rusia, Kazajistán espera tener también voz en la fijación de normas regionales y globales sobre IA.
"Todo el mundo se cubre las espaldas", dijo Dana Masalimova, ex diplomática kazaja, académica independiente y asociada del Kathryn W. and Shelby Cullom Davis Center for Russian and Eurasian Studies de la Universidad de Harvard.
"No queremos esta elección binaria", afirmó.
Kazajistán se beneficia de inversiones tanto estadounidenses como chinas, pero se encuentra en una "situación muy precaria", señaló Masalimova.
Dispone de abundantes recursos minerales críticos esenciales para el desarrollo de la IA y cuenta con electricidad barata para alimentar centros de datos, que se han convertido en un asunto políticamente delicado en EE.UU.
A principios de este año, el Gobierno de Kazajistán firmó un acuerdo de inversión por hasta 10.000 millones de dólares con Nvidia para construir un "valle de centros de datos" en el país.
Mientras tanto, cada vez más empresas chinas invierten en Kazajistán. Las autoridades locales afirman que la inversión extranjera directa china en el país alcanzó un récord de 2.800 millones de dólares en 2025. El líder chino, Xi Jinping, se reunió en julio con el presidente kazajo, Kassym-Jomart Tokayev, para ampliar la cooperación en el marco de la iniciativa china de construcción de infraestructuras globales 'Belt and Road'.
La campaña de presión de Washington frente al cortejo de Pekín
Tanto China como EE.UU. están utilizando el acceso a la IA para aumentar su influencia global.
El presidente estadounidense, Donald Trump, insistió el mes pasado en que "quien gane la IA, gana". Responsables estadounidenses y empresas de IA han acusado a China de practicar una "destilación" a gran escala, es decir, la extracción de capacidades, a partir de modelos estadounidenses de frontera.
Pekín ha rechazado esas acusaciones y sostiene que EE.UU. persigue un monopolio de la IA mientras restringe el acceso de China a algunos de los chips de IA y maquinaria de fabricación de chips más avanzados del mundo.
Washington ha dejado claro que la Pax Silica, con China como objetivo implícito, está reservada solo para quienes considera fiables.
"Los países no pueden ser socios de confianza en la Pax Silica mientras participen de forma sustantiva en iniciativas que promueven una visión competidora de la superinteligencia", señaló el Departamento de Estado de EE.UU., utilizando el nuevo término preferido por la administración Trump para la IA.
Por su parte, Pekín destaca la apertura y la inclusividad de su Organización Mundial de Cooperación en IA. "Como dos grandes países en el ámbito de la IA, China y Estados Unidos deberían aprovechar sus respectivas fortalezas en IA en lugar de protegerse el uno del otro", afirmó la embajada china en Washington en un comunicado. "La IA no debería pertenecer a los grandes países".
Las dos potencias de la IA transmiten mensajes diferentes en gran medida porque Pekín necesita cortejar a terceros países en su intento de construir una coalición alternativa, mientras que Washington ya cuenta con una potente red de aliados, explicó Kyle Chan, investigador en el John L. Thornton China Center de The Brookings Institution.
Eso otorga poder a lo que describió como "países bisagra".
Indonesia y Singapur también pueden verse atrapados entre China y EE.UU.
Al igual que Kazajistán, Indonesia cuenta con recursos vitales para la IA y otras tecnologías, como el níquel y el cobre. También intenta sacar el máximo partido de ambas potencias de IA, tras haberse sumado a la Organización Mundial de Cooperación en IA de China.
Indonesia quiere beneficiarse de ambas, afirmó Mari Pangestu, vicepresidenta del Consejo Económico Nacional de Indonesia, a los periodistas en un acto de la Business School de la Universidad de Hong Kong. "Deberíamos poder formar parte de las dos, digámoslo así. Y elegir el mejor sistema".
Las empresas estadounidenses de IA están llevando inversiones a otros países como Singapur, donde Anthropic está estableciendo su última oficina en Asia. La ciudad-Estado asegura que también está estudiando sumarse a la organización de IA de China.
En Arabia Saudí, la startup de IA Humain presentó en septiembre una plataforma construida sobre un modelo abierto desarrollado por una empresa china de IA. El reino tiene además un acuerdo con Nvidia para ampliar la capacidad de computación de IA con sus chips avanzados.
Francia, uno de los desarrolladores de IA más ambiciosos aparte de EE.UU. y China, intenta seguir su propio camino con su startup Mistral, cuyo nuevo modelo lanzado este mes supera a algunos modelos chinos avanzados.
Japón está estrechamente alineado con EE.UU. en cuestiones estratégicas y de seguridad, incluidos los semiconductores avanzados, la IA fiable y las normas. Pero no rechazará los modelos chinos de IA más asequibles para "aplicaciones de menor riesgo", afirmó Takahiro Tsuchiya, profesor de la Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto.
Difícil desafiar a las dos potencias líderes
Para los países que cuentan con una capacidad económica y militar considerable pero no tienen modelos de IA de frontera potentes desarrollados por ellos mismos, alinearse con EE.UU. puede ser vital para su acceso a centros de datos y acuerdos de chips con empresas estadounidenses, señalaron Anton Leicht y Sam Winter-Levy, del Carnegie Endowment for International Peace.
En esencia, su acceso a sistemas avanzados de IA "depende de los caprichos de los responsables políticos en Washington y Pekín", añadieron, mientras que esos países pueden tener una influencia limitada sobre el futuro de la IA.
China, por su parte, ha ido reduciendo la brecha tecnológica con EE.UU. en lo que respecta a la fabricación de chips y capacidades avanzadas de IA, aunque todavía está por detrás de las capacidades tecnológicas punteras estadounidenses, al menos por ahora.
Además, el enfoque de código abierto de Pekín permite a los países depender menos de EE.UU., y China ha estado proporcionando financiación a los países en desarrollo para que creen sus propios ecosistemas de IA, explicó Alberto Lemma, investigador del 'think tank' ODI Global.
Hasta la fecha, China ha concedido subvenciones y préstamos del sector oficial para proyectos y actividades que utilizan o permiten tecnologías de IA en al menos 77 países de renta baja y media, según el laboratorio de investigación AidData de William & Mary, una universidad pública de Virginia.
Entre los principales receptores figuran Nigeria, Zambia, Ghana, Bangladés, Senegal, Camerún y Kenia.
También están cambiando las percepciones públicas. Resultados recientes de estudios del Pew Research Center muestran que las personas en países de renta media se están volviendo más positivas y confiadas hacia China en lo que respecta a la IA y la regulación de esta tecnología.
En conjunto, muchos países "no quieren elegir un bando ... porque hay ventajas e inconvenientes en cada pila tecnológica", afirmó Aalok Mehta, director del Wadhwani AI Center en el Center for Strategic and International Studies.
A la larga, la mayoría de los países pueden acabar sin una buena opción, ya que no pueden competir en la construcción de modelos de IA de frontera, pero "todos los países del mundo, de una forma u otra, están pensando en la soberanía en materia de IA", añadió. Al fin y al cabo, "quizá ningún país aparte de EE.UU. y China pueda realmente construir estos modelos muy grandes y potentes".