El sindicato Semaf convoca nuevos paros para el 10 y el 12 de noviembre, mientras las operadoras suprimen servicios por la huelga. Los trabajadores denuncian también la falta de personal experimentado y la sobrecarga de trabajo en los centros de control ferroviario.
La huelga de maquinistas en España, que se produce tras el trágico accidente de Urda, en el que se han registrado 69 víctimas mortales, ha obligado a las operadoras ferroviarias a cancelar numerosas circulaciones y a reorganizar sus servicios.
Renfe ha registrado supresiones tanto en los trenes de alta velocidad como en los servicios públicos, mientras que Ouigo ha optado por cancelar toda su operativa los días 30 de octubre y 2 de noviembre ante la imposibilidad de garantizar las circulaciones. Además, el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) ha anunciado dos nuevas jornadas de huelga para los próximos 10 y 12 de noviembre.
La decisión de Ouigo afecta a unos 40 trenes y 20.000 usuarios. La compañía ha explicado, según reportan medios locales, que la Audiencia Nacional dejó sin efecto de forma cautelar los servicios mínimos decretados por el Ministerio de Transportes, lo que le impide garantizar qué trenes podrán circular.
Para evitar aglomeraciones y situaciones de incertidumbre en las estaciones, ha decidido suspender todos los servicios de esas dos jornadas, aunque mantiene los previstos para el 31 de octubre y el 1 de noviembre.
Los viajeros afectados podrán solicitar el reembolso de sus billetes o cambiarlos sin coste. La compañía también contempla una compensación económica de hasta el 200% del importe del billete y ha comenzado a informar a los pasajeros por correo electrónico.
Por su parte, Renfe informa que ha registrado un 12,5% de supresiones en los servicios comerciales, que incluyen AVE, Avlo, Alvia, Euromed e Intercity. En total, seis de las 48 circulaciones programadas dentro de los servicios mínimos no llegaron a realizarse. Las incidencias afectaron a conexiones entre Madrid y Barcelona, Madrid y Valencia, Madrid y Figueres, así como a servicios con origen o destino en Pamplona, Lugo o Alicante.
La afectación fue mayor en los servicios públicos. Los datos reflejan un 17,04% de servicios mínimos suprimidos y un 28,64% de servicios sin salida, según el balance difundido por la operadora. Cercanías Madrid fue uno de los servicios más perjudicados, con un 48,29% de supresiones y un 33,17% de trenes que no llegaron a iniciar su recorrido. También se registraron incidencias en Andalucía, donde el 29,41% de los servicios programados no llegó a salir.
Renfe ha recordado que respeta "el derecho a huelga de sus profesionales", aunque ha lamentado los perjuicios ocasionados a los viajeros. La compañía ha habilitado cambios y anulaciones gratuitos para los billetes afectados y ha recomendado aplazar los desplazamientos que no sean imprescindibles. Los pasajeros cuyos trenes hayan sido cancelados recibirán información por SMS o correo electrónico.
Semaf mantiene, entretanto, su calendario de movilizaciones y ha justificado las nuevas convocatorias por la falta de avances en los compromisos adquiridos con el Ministerio de Transportes, Renfe y Adif el pasado 9 de febrero. El acuerdo contemplaba la creación de grupos de trabajo para desarrollar nuevas normativas y procedimientos operativos destinados a reforzar la seguridad ferroviaria.
El sindicato sostiene que las negociaciones permanecen paralizadas desde abril. Entre sus reivindicaciones figuran una mayor protección del personal ante arrollamientos, nuevos procedimientos para afrontar averías y emergencias y la solución de deficiencias técnicas en determinados trenes. Los paros se producen en un momento en que una de las principales arterias ferroviarias del país, una de las conexiones de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, debido al accidente de Urda, en el que han fallecido al menos 69 personas.
Falta de personal y turnos maratonianos en los centros de control
La conflictividad laboral coincide con las denuncias de distintos colectivos ferroviarios sobre la falta de personal experimentado y la sobrecarga de trabajo en los centros de regulación de la circulación de Adif. La liberalización de la alta velocidad ha incrementado el número de trenes que deben gestionar los trabajadores, sin que las plantillas hayan crecido al mismo ritmo.
El relevo generacional y la incorporación de nuevos empleados también han reducido la experiencia acumulada en puestos especialmente sensibles. Desde la sectorial ferroviaria de CGT critican la entrada de trabajadores sin experiencia previa sobre el terreno y consideran insuficiente la formación que reciben antes de asumir responsabilidades.
El Sindicato de Circulación Ferroviaria (SCF) también denuncia unas plantillas escasas y una carga de trabajo que supera sus posibilidades, con jornadas "maratonianas", según reporta 'El Confidencial'. En algunos centros, los trabajadores llegan a doblar turnos para cubrir las necesidades de funcionamiento durante las 24 horas del día.
En el centro de regulación de la estación de França, en Barcelona, existen 14 puestos de trabajo que deben mantenerse operativos. Según fuentes del sector, los turnos pueden prolongarse hasta las 12 horas seguidas, con la exigencia de mantener una atención constante y plena capacidad de reacción ante cualquier incidencia. Una situación que vuelve a poner el foco en las condiciones laborales de los profesionales responsables de gestionar la circulación ferroviaria.