Según Eurostat, Polonia supera a Dinamarca y Suecia en igualdad de ingresos. Pero los economistas alertan de que las cifras no reflejan bien las brechas entre los países más ricos.
Polonia se encuentra entre los países de la Unión Europea con menores diferencias de ingresos entre sus habitantes. Los datos de Eurostat muestran que la brecha entre quienes menos ganan y quienes más ganan es menor en Polonia que en la mayoría de los países del bloque. En este sentido, Polonia presenta una menor desigualdad de ingresos que países como Dinamarca y Suecia, tradicionalmente asociados con amplios sistemas de bienestar y un elevado nivel de vida.
A primera vista, esto es motivo de satisfacción. Una menor desigualdad favorece la cohesión social, reduce el riesgo de tensiones y puede facilitar la aplicación de políticas económicas a largo plazo. Sin embargo, los expertos cuestionan la forma en que se recopilan los datos que sustentan esta imagen. Existe el riesgo de que las diferencias reales de ingresos entre los polacos sean mucho mayores de lo que sugieren las estadísticas oficiales.
Eurostat refleja una reducción de la desigualdad
Según Eurostat, el coeficiente de Gini en Polonia fue de 24,9 puntos en 2025, frente a los 26 puntos del año anterior y los cerca de 31 puntos de hace una década. La media de la UE se situó en 29,2 puntos. Polonia se ha colocado entre los países de la Unión con un reparto de la renta más uniforme. Solo Eslovaquia, Bélgica, la República Checa y Eslovenia registran una menor desigualdad. En 2015, otros 16 países, entre ellos Dinamarca y Suecia, registraban una menor desigualdad de ingresos que Polonia.
El coeficiente de Gini toma valores de 0 a 100. Cuanto menor es el valor, menor es la desigualdad de ingresos. Sin embargo, no refleja directamente las desigualdades patrimoniales.
La forma de recopilar los datos genera dudas. Eurostat basa los cálculos relativos a Polonia en encuestas, mientras que algunos países utilizan también información fiscal. Esto puede llevar a infravalorar los ingresos de los más ricos, en particular los de los empresarios.
Según Eurostat, en Polonia los trabajadores por cuenta propia sin empleados representan más del 10% de los ocupados fuera del sector agrícola, frente a alrededor del 8% de media en la UE. En 2025 había 255.000 más que cuatro años antes. Además, los ingresos procedentes de la actividad empresarial no siempre se incluyen en las estadísticas salariales.
Otras estadísticas muestran una mayor desigualdad
El Laboratorio Mundial de Desigualdad (World Inequality Lab, WIL) ofrece una perspectiva diferente, ya que utiliza, entre otras fuentes, datos fiscales y cuentas nacionales. Según sus estimaciones, el coeficiente de Gini de los ingresos netos de los adultos en Polonia se situó en 39,7 puntos en 2024. Sin embargo, estos resultados no son directamente comparables con los de Eurostat debido a las diferencias metodológicas entre ambas fuentes.
El informe mundial sobre desigualdad de 2026 ('World Inequality Report 2026') indica que el 10% más rico de la población polaca obtiene el 37,6% de todos los ingresos, mientras que a la mitad más pobre de la población le corresponde el 19,5%. Las diferencias son aún mayores en términos de patrimonio: el 10% más acaudalado posee el 61,9% del patrimonio total.
Esto muestra que unos salarios similares no implican necesariamente una situación financiera semejante. También son determinantes las propiedades inmobiliarias, los ahorros, las participaciones en empresas y los beneficios de las inversiones.
En los últimos años, las personas con mayores recursos han tenido más posibilidades de proteger su patrimonio frente a la inflación. Según el portal 'Money.pl', en 2025 los ingresos de los hogares procedentes de la propiedad aumentaron un 24% interanual y un 131% en cinco años. En comparación, la renta disponible total se incrementó un 7,3% y un 59,6%, respectivamente.
Programas como '500 plus' y '800 plus', las subidas del salario mínimo y el aumento del empleo sí han mejorado la situación de parte de la población. Sin embargo, no todos los indicadores confirman una mejora homogénea. Según la Oficina Central de Estadística de Polonia (GUS), en 2025 la pobreza extrema afectó al 5,3% de la población, frente al 5,2% del año anterior.
Polonia puede presentar, por tanto, diferencias salariales reducidas y, al mismo tiempo, grandes desigualdades de ingresos y patrimonio. Su buena posición en la clasificación de Eurostat no significa que el problema de la desigualdad social esté resuelto.