¿Qué tienen en común una novelista iraní, un escritor británico de literatura infantil y una autora azerbaiyana? Sus historias, que exploran la vida de las mujeres, dan forma a mundos imaginarios y preservan la identidad cultural.
Desde la poesía del Azerbaiyán medieval hasta las novelas contemporáneas que llegan a lectores de distintos continentes, la relación de Bakú con la palabra escrita se arraiga en siglos de intercambio cultural.
Hoy, ese legado literario está encontrando una nueva expresión, ya que autores, editores y lectores de Europa, Asia y otros lugares se han reunido en la capital azerbaiyana por duodécimo año consecutivo.
La 12ª Feria Internacional del Libro de Bakú ha contado con la participación de 32 países en un evento que no se ha limitado a descubrir las últimas novedades editoriales.
Ha sido una oportunidad para explorar cómo la literatura conecta corazones y mentes a través de lenguas, generaciones y fronteras geográficas, al mezclar y compartir ideas e historias.
En un momento en que la tecnología está transformando la manera en que se cuentan, publican y consumen las historias, la feria también ha planteado cómo seguirán siendo los libros una parte intrínseca y vital de nuestro futuro.
Donde la historia se encuentra con la palabra contemporánea
Las tradiciones literarias de Azerbaiyán se remontan a siglos y se han ido configurando por su posición en el cruce de caminos entre Europa y Asia.
El poeta del siglo XII Nizami Ganjavi ocupa un lugar destacado.
Nació en lo que hoy es Azerbaiyán y se convirtió en una de las figuras literarias más influyentes del mundo de habla persa, con obras que viajaron por todo el mundo. Sigue siendo celebrado hoy en día.
Siglos más tarde, entre los escritores y poetas figura Muhammad Fuzuli, que contribuyó a una rica tradición literaria desarrollada en distintas lenguas e influencias culturales.
Este legado ofrece un telón de fondo histórico y rico a la relación moderna del país con la literatura internacional, en la que la traducción, las alianzas editoriales y los festivales literarios ayudan a que las historias lleguen a públicos mucho más allá de las fronteras locales y de los países de origen.
Para la novelista iraní Parinoush Saniee, la literatura ofrece una forma de explorar las relaciones entre los individuos y las sociedades en las que viven.
Su novela de reconocimiento internacional 'The Book of Fate' sigue la vida de una mujer iraní a lo largo de décadas de cambios personales y políticos, y examina temas como la identidad, la familia, la educación y las expectativas que se depositan sobre las mujeres.
Saniee explicó que inicialmente supuso que su obra solo tendría eco a nivel regional, pero pronto se sorprendió por la reacción mundial.
"La primera traducción de mi libro fue al italiano", recordó Saniee.
"Cuando vi toda aquella acogida y distintos periodistas venían de diferentes lugares, les pregunté qué les resultaba interesante del libro. Dijeron que les resultaba cercano. Nosotros también habíamos tenido esas experiencias. Era muy fácil identificarse".
Aunque arraigadas en la sociedad iraní, las preguntas que plantea en sus escritos resuenan mucho más allá de sus fronteras. Sus obras se han traducido a numerosos idiomas y demuestran cómo la literatura puede ofrecer a los lectores una comprensión de vidas y experiencias distintas de las propias.
Observó el mismo fenómeno cuando la novela se convirtió en un superventas en Noruega, lo que demuestra que los temas universales del sufrimiento y la resistencia se trasladan sin dificultades.
"El sufrimiento humano, los estilos de vida, las cuestiones y los problemas tienen en general un gran impacto para la humanidad, y todos lo entendemos", afirmó Saniee. "Por tanto, no importa de dónde proceda".
Llegar a las mentes más jóvenes
El escritor británico Darren Simpson, por su parte, aborda la narración a través de la imaginación de los lectores más jóvenes.
Es conocido por novelas como 'Scavengers' y 'The Memory Thieves', en las que crea mundos y personajes insólitos que exploran la amistad, el sentido de pertenencia, la identidad y los retos de crecer.
Simpson hizo suyas las ideas de que la emoción humana permite que las historias crucen fronteras sin dificultad, y señaló que los niños de todo el mundo buscan exactamente lo mismo en un relato.
"Cuando veo que niños de distintos países conectan con mis historias de la misma manera, eso me habla de la naturaleza universal de muchos sentimientos sobre las necesidades de las personas y su deseo de conectar", explicó Simpson.
Sus obras reflejan la importancia de la literatura infantil en un momento en que, probablemente, los jóvenes disponen de una oferta sin precedentes de entretenimiento digital y los libros no son necesariamente la opción más popular. Aun así, destacó que la acogida local en la feria ha sido increíblemente inspiradora.
"En Azerbaiyán me ha impresionado la pasión que tienen aquí los jóvenes lectores", añadió.
Impulsar las voces locales
Además de su oferta internacional, la feria también celebra a los autores locales que han contribuido a dar forma a la identidad literaria contemporánea de Azerbaiyán.
Una de ellas es Reyhan Yusifgizi, una voz destacada de la ciencia ficción infantil azerbaiyana que aporta a su escritura una singular formación académica en informática.
Al hablar de cómo fomentar los hábitos de lectura en la era digital, Yusifgizi explicó que aumentar el interés de un niño requiere un enfoque en dos pasos.
"En primer lugar, esto depende del autor", señaló Yusifgizi. "Debe escribir bien, escribir de una manera moderna. Con un lenguaje sencillo, debe interesar al niño".
Sin embargo, subrayó que el segundo factor suele ser el más fundamental.
"El progenitor influye directamente en el niño. El progenitor se sitúa entre el autor, el libro y el niño", dijo.
"Ante todo, el progenitor debe demostrarlo a través de su propia experiencia, con su propio ejemplo. Tiene que leer".
La escritora y publicista azerbaiyana Elmira Akhundova reflexionó sobre el profundo peso emocional que tienen los libros físicos frente a las noticias digitales efímeras. Para ella, el propósito último de la literatura es promover la paz y el multiculturalismo.
"¿Qué hay al final del libro más difícil, más triste? Hay luz", dijo Akhundova.
"Es un llamamiento a la tolerancia. Debemos escuchar estas llamadas humanistas e inculcarlas a nuestra joven generación", dijo a Euronews.
Animó a la próxima generación a buscar narrativas complejas y filosóficas en lugar de conformarse con un entretenimiento fácil, y señaló que toda historia debería, en última instancia, conducir al lector hacia la esperanza.
"Un libro debe estar absolutamente orientado hacia el humanismo", añadió, afirmando que, sea como sea, un libro "debe situarse en el lado soleado de la calle".
El futuro de la palabra escrita
Se reconoce que la relación entre los libros y sus lectores está cambiando.
La edición digital, los audiolibros y las nuevas formas de narrar están remodelando el panorama literario, pero en lugar de sustituir por completo a los libros físicos tradicionales, los avances tecnológicos aportan una ventaja.
Los libros pueden viajar ahora a la velocidad del rayo. Con solo pulsar un botón podemos trasladarnos a otro universo y quizá sea eso lo que hace que un encuentro literario internacional sea hoy aún más pertinente.
Más allá de los puestos de libros, los autores están optando por salir del escritorio para mantener esas importantes conversaciones en persona, atraídos por ese amor por la narración.
¿Y qué mejor lugar para mantener esas conversaciones que esta puerta de entrada entre Oriente y Occidente?