Desde sospechas de espionaje en centros de investigación estatales hasta intentos de captar científicos: los servicios secretos chinos buscan conocimiento alemán. Los expertos alertan de fallos de seguridad y piden más protección sin limitar la libertad científica.
Sigue sin estar claro si científicos chinos han remitido datos sensibles de investigación desde el Centro Helmholtz para la Seguridad de la Información CISPA (Helmholtz-Zentrum für Informationssicherheit CISPA) a la República Popular China. Las consecuencias podrían ser devastadoras para Alemania: en el CISPA, con sede en Saarbrücken, se investiga, entre otras cosas, sobre inteligencia artificial, protección de datos y ciberseguridad. Está considerado una de las principales instituciones de investigación de su clase a escala internacional.
La dirección habla de deficiencias en la "selección de personal científico". Según adelantó el diario 'Handelsblatt', varios investigadores habrían mantenido contactos con universidades vinculadas al entorno del Ejército chino. Una portavoz de la embajada china rechaza las acusaciones de "infundadas". Afirma que se trata de "difamación y calumnias". El caso es ejemplar de muchos otros que ha habido en Alemania en los últimos años.
Está, por ejemplo, el caso de August Hanning, exjefe del Servicio Federal de Inteligencia (Bundesnachrichtendienst - BND). A comienzos de octubre, el hombre de 80 años fue detenidoporque supuestamente habría compartido información secreta con un miembro de los servicios de inteligencia chinos, según informó la revista semanal 'Der Spiegel'. La Fiscalía Federal investiga por sospechas de intento de alta traición.
En mayo, la Fiscalía Federal ordenó la detención en Múnich de Xuejun C. y Hua S., dos presuntos espías chinos. El matrimonio alemán de origen chino habría intentado, para un servicio de inteligencia chino, establecer contacto con científicos y universidades alemanes. Se presentaban como intérpretes o empleados de un fabricante de automóviles. Además, supuestamente intentaron atraer a científicos alemanes a China. Una vez allí, los investigadores alemanes se habrían encontrado de repente dando conferencias ante empleados de empresas estatales de armamento. El objetivo de Xuejun C. y Hua S. habría sido obtener información sobre tecnología punta con posible uso militar.
El año pasado, el Tribunal Superior Regional de Dresde (Oberlandesgericht Dresden) condenó a Jian G., antiguo colaborador del eurodiputado de la AfD Maximilian Krah, a cuatro años y nueve meses de prisión por espionaje para China. Entre 2019 y 2024, G. habría recopilado en parte información confidencial y la habría transmitido a China. También habría espiado a disidentes chinos y reunido información sobre la cúpula dirigente de la AfD. Jian G. llegó a Alemania en 2001 como estudiante invitado. A partir de 2002 empezó a enviar información a China.
China: Una amenaza silenciosa
"La amenaza que supone China es una amenaza silenciosa", explica Luca Manns. Es director de la Oficina de Investigación sobre Servicios de Inteligencia de la Universidad de Colonia (Forschungsstelle Nachrichtendienste der Universität zu Köln). "Potencialmente, cualquiera en la economía y en la ciencia puede convertirse en víctima de espionaje por parte de la República Popular", añade Manns.
"Las medidas de contraespionaje se dirigen actualmente de forma masiva contra Rusia", explica el experto en espionaje. Eso también despierta atención en la población. Por ello, según Manns, las actividades de China tienden a quedar al menos en la percepción pública a menudo en el olvido.
Recientemente, tanto la Federación de la Industria Alemana como la Oficina para la Protección de la Constitución han advertido del espionaje chino en el ámbito científico. La preocupación es grande ante la posibilidad de que los servicios de inteligencia chinos consigan acceso a tecnologías clave que la debilitada economía alemana necesita con tanta urgencia.
La República Popular, fuera de los agentes que se camuflan como diplomáticos en las embajadas, recurre "relativamente poco a sus propios oficiales de inteligencia formados en suelo alemán, porque su despliegue está asociado a un alto riesgo", explica Manns. En su lugar, China intenta implicar a intermediarios y ayudantes, entre ellos científicos invitados chinos, doctorandos y becarios que, por ejemplo, son enviados a universidades europeas.
Robo de ideas como "instrumento legítimo"
En Alemania viven alrededor de 40.000 estudiantes chinos. Una gran parte de ellos mantiene estrechos vínculos con el Estado chino, según informó en 2024 el informativo 'Tagesschau' con referencia a la Oficina para la Protección de la Constitución (Verfassungsschutz). Esto se aplica sobre todo a quienes llegan a Alemania a través de programas de becas.
Una y otra vez se producen así casos de robo de ideas, explica Manns a 'Euronews'. "Por ejemplo, una universidad quiere solicitar una patente y descubre que ya ha sido registrada en China unos meses antes. En tales casos, la fuga de información se atribuye a veces a científicos invitados que habían trabajado previamente en el centro en cuestión, o a ciberataques." Para China, eso es menos un símbolo agresivo de injerencia externa y más bien un "instrumento legítimo en la competencia internacional".
La República Popular persigue el objetivo de convertirse en la principal potencia mundial para su centenario en octubre de 2049. Para ello apuesta, entre otras cosas, por la innovación, por desarrollar su propia alta tecnología y por ampliar su influencia global.
Para lograrlo, los servicios de inteligencia chinos recurren en ocasiones a personas fácilmente captables en los países objetivo como intermediarios, según Manns, por ejemplo personas con problemas económicos. Con el tiempo, los agentes de inteligencia chinos construyen una relación estrecha con ellas y las utilizan, entre otras cosas, como asesores o proveedores de servicios. En estas fases iniciales, los agentes actúan generalmente de forma encubierta. Para las personas contactadas no está claro de inmediato que, por ejemplo, están tratando con el Ministerio chino de Seguridad del Estado.
Otro objetivo directo de los servicios de inteligencia de la República Popular son además antiguos políticos, diputados y funcionarios influyentes. China denomina a esto la estrategia de los "zorros plateados" o "barbas grises". Tras abandonar su profesión anterior, estas personas, casi siempre hombres, son contratadas como asesores o atraídas mediante una cátedra como profesor visitante. "Algunos de ellos solo pueden asumir con dificultad la pérdida de importancia y, por tanto, son especialmente vulnerables a los halagos y a la perspectiva de reconocimiento. Estas características pueden aprovecharse de forma inteligente para extraer de manera a menudo inadvertida el conocimiento institucional de estas personas", explica Manns.
También "durante estancias en China se abordan a personas objetivo procedentes de Alemania y se las recluta con la perspectiva de una remuneración", se afirma en el informe 2025 de la Oficina para la Protección de la Constitución del Ministerio federal del Interior. "Los afectados disponen bien de accesos de alto valor o prometen, desde el punto de vista de los servicios de inteligencia chinos, un desarrollo futuro prometedor." Ese tipo de medidas de captación se lleva a cabo, por ejemplo, en actos celebrados en entornos académicos.
Los Institutos Confucio como tapadera
Para difundir una imagen de China lo más "impecable" posible, los servicios de inteligencia chinos también utilizarían instituciones como los Institutos Confucio, continúa el informe. Con ayuda de estos centros, China intenta "impedir actos o investigaciones críticas con el régimen en las universidades alemanas". Las actividades de China en educación e investigación amenazan con "socavar la libertad académica en Alemania".
Los Institutos Confucio son centros culturales y de idiomas que la República Popular China ha creado en todo el mundo desde 2004 para difundir la lengua y la cultura chinas. Ofrecen, por ejemplo, cursos de chino, pero también conferencias, noches de cine o actividades culturales.
A diferencia, por ejemplo, del Instituto Goethe, los Institutos Confucio suelen no funcionar de forma independiente, sino que están integrados en universidades: una universidad del país anfitrión coopera con una universidad socia china, y China aporta dinero, docentes y material. En Alemania llegaron a existir en torno a 19 de estos centros. Varias universidades, entre ellas Hamburgo, Düsseldorf y Fráncfort, han puesto fin a sus cooperaciones en los últimos años.
Manns explica que, desde el "punto de vista de los servicios de inteligencia, los institutos ofrecen a la República Popular importantes ventajas de seguridad", porque pueden proporcionar "una cobertura creíble y un marco institucional legítimo". "De este modo, junto al funcionamiento oficial también pueden desarrollarse actividades de inteligencia".
Un caso de este tipo pudo haberse producido en 2019 en Bélgica: entonces las autoridades retiraron el visado al director del Instituto Confucio de Bruselas y lo expulsaron del país. Durante ocho años ya no puede entrar en el espacio Schengen. Al politólogo se le acusa de "poner en peligro la seguridad nacional".
"En el entorno de este tipo de instituciones puede tratarse, por ejemplo, de averiguar qué personas son críticas con la política china y con quiénes pueden establecerse posibles contactos", añade Manns.
Pero, según Manns, también los propios chinos sufren la influencia ejercida desde Pekín. "Aunque China suele actuar de forma discreta en este país, el Estado puede mostrarse muy autoritario y represivo, sobre todo cuando desde su punto de vista determinadas personas ponen en peligro la seguridad interior. Esto afecta especialmente a personas en el exilio, entre ellas quienes han ocupado previamente una posición social o científica destacada en la República Popular." En estos casos se producen, por ejemplo, llamadas amenazantes e intentos de intimidación. "En situaciones más extremas incluso se intenta colocar fuentes humanas en el entorno de los afectados para reunir información privada sobre ellos".
El Estado aprieta las riendas
Para combatir el espionaje chino en la economía y la ciencia, el Gobierno federal rechaza cada vez más solicitudes de visado de ciudadanos chinos para estancias de estudio e investigación. En 2025, las autoridades habrían denegado alrededor de 200 solicitudes de investigadores y científicos, frente a 2.100 solicitudes aprobadas, según informó la cadena WDR.
También en el caso de los estudiantes se rechazaron alrededor de 200 solicitudes. En total se presentaron unas 9.000 peticiones. El número de denegaciones habría aumentado respecto a años anteriores**. Solo las solicitudes procedentes de Irán se rechazan aún con mayor frecuencia.**
A finales de 2025, el presidente de la Oficina para la Protección de la Constitución, Sinan Selen, habló en una audiencia en el Bundestag de unas hasta ahora "insuficientes medidas de defensa" en el cribado de personas que participan en "proyectos de investigación sensibles". El problema, advirtió, está creciendo. Existe "potencial de mejora" en la concienciación sobre seguridad.
Además, el Gobierno federal ha puesto en marcha una Plataforma Nacional para la Seguridad en la Investigación. A mediados de octubre celebró su primera reunión. Su objetivo es ayudar a científicos e instituciones a evaluar riesgos y asesorarles sobre medidas de protección. También abordará cómo tratar con posibles socios críticos. Asimismo, se elaborarán análisis nacionales de riesgos. El servicio se financia a través del Ministerio federal de Investigación, Tecnología y Espacio (Bundesministerium für Forschung, Technologie und Raumfahrt - BMFTR).
La ministra federal de Investigación, Dorothee Bär (CSU), declaró al respecto: "No debemos ser ingenuos y tenemos que garantizar que nuestras innovaciones no caigan en manos equivocadas. Al mismo tiempo, la libertad de investigación consagrada en la Constitución es una premisa indispensable de nuestro centro de investigación". Esa libertad va acompañada de responsabilidad.
Cooperación sí, ingenuidad no
Cancelar de forma generalizada la colaboración con investigadores chinos le parece a Manns, especialista en servicios de inteligencia, ir demasiado lejos. "Alemania se beneficia en parte de la cooperación con la República Popular, porque el país está ya muy avanzado en muchos ámbitos científicos y tecnológicos", señala Manns. "Dado lo sobrio que China valora su relación con nosotros, deberíamos pensar más a fondo en que debemos situar de forma consecuente nuestros propios beneficios de las cooperaciones en el centro. Eso incluye una clara evaluación de seguridad antes de emprender proyectos de investigación conjuntos".
Konstantin von Notz, vicepresidente del Panel de Control Parlamentario, que supervisa los servicios de inteligencia alemanes, explica a 'Euronews': "Se ha advertido una y otra vez del enorme riesgo de que servicios de inteligencia extranjeros, especialmente chinos, espíen de forma dirigida universidades alemanas y centros de investigación extrauniversitarios para hacerse con conocimientos y tecnologías relevantes para la seguridad".
Von Notz considera "irresponsable" "que todavía haya instituciones que en gran medida ignoran estas advertencias y exhiben un alarmante grado de ingenuidad". Según añade, sobre todo las instituciones que investigan temas como inteligencia artificial, tecnologías cuánticas, de chips y semiconductores o en el ámbito de la ciberseguridad y de los bienes de doble uso seguirán estando en el futuro especialmente en el punto de mira de los atacantes. "Precisamente ellas están llamadas a protegerse bien. También las cooperaciones de investigación ya existentes deben ser sometidas a revisión".