El índice Kospi se ha desplomado más de un 12%, en su peor caída diaria histórica por la escalada del conflicto en Irán, que sigue sacudiendo los mercados mundiales. Corea del Sur depende en buena medida del petróleo arábigo, bloqueado en estos momentos tras el cierre del estrecho de Ormuz.
El Kospi de Seúl ha cerrado este miércoles con una caída del 12,1% hasta los 5.093,54 puntos, lo que provocó una suspensión temporal de las negociaciones bursátiles. También se ha activado un mecanismo automático de suspensión en el Kosdaq, de fuerte componente tecnológico, que registró un desplome aún mayor, del 14%.
Las acciones de Samsung, la empresa insigne de Corea del Sur, bajaron un 11,7% y el proveedor de semiconductores SK Hynix cedió un 9,6%, después de que el optimismo de los inversores sobre la demanda de semiconductores para inteligencia artificial quedara eclipsado por la preocupación por la seguridad energética.
Corea del Sur, que importa prácticamente todo su petróleo crudo y lo adquiere en Oriente Medio, fue a comienzos de este año una de las bolsas con mejor comportamiento del mundo, pero ahora se ve especialmente expuesta a la interrupción del comercio marítimo provocada por el conflicto con Irán.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales focos de tensión. Por él transitan unos 20 millones de barriles al día, principalmente con destino a economías asiáticas ávidas de energía como Corea del Sur, Japón, China e India, que concentran en torno al 75% de los flujos de crudo que pasan por esta franja de apenas 40 kilómetros de longitud entre los países del Golfo e Irán.
Los precios del petróleo siguieron al alza, aunque las subidas se moderaron después de que el presidente Trump anunciara medidas para proteger el tráfico marítimo. En el momento de redactar esta información, el crudo de referencia en Estados Unidos cotiza en 77 dólares (unos 71 euros) por barril, mientras que el Brent de referencia internacional supera los 84 dólares (77 €), su nivel más alto desde 2024.
Ambos contratos se han encarecido en torno a un 15% desde comienzos de semana y los mercados siguen extremadamente volátiles. En un mensaje difundido por la Casa Blanca en X, el presidente Trump afirmó que había ordenado a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos ofrecer seguros de riesgo político y garantías para el comercio marítimo.
"Si es necesario, la Marina de Estados Unidos empezará a escoltar petroleros por el estrecho de Ormuz lo antes posible", añadió el presidente Trump. No obstante, los analistas advirtieron de que estas medidas solo aliviarán parcialmente los riesgos: solo el aumento de las primas de seguros podría añadir entre 5 y 15 dólares por barril.
Los mercados asiáticos se hunden
En Tokio, el Nikkei 225 llegó a caer un 3,9%, pero posteriormente recortó la mayor parte del descenso en el mismo día. Aun así, el índice pierde más de un 6% en lo que va de semana. Japón, al igual que Corea del Sur y Taiwán, depende en gran medida de las importaciones de petróleo y gas natural procedentes del Golfo Pérsico.
El Hang Seng de Hong Kong bajó un 2% hasta los 25.249,48 puntos, mientras que el Shanghai Composite perdió en torno al 1% y cerró en 4.082,47. El Taiex de Taiwán cedió también un 4,4% hasta los 32.829 puntos.
Francis Lun, director ejecutivo de Venturesmart Asia, una empresa de servicios financieros con sede en Hong Kong, califica la situación como cada vez más grave. "Creo que la situación con Irán se está descontrolando y que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cometido un enorme error de cálculo", afirma el directivo, que añadió que "la situación es muy sombría".
La oleada de ventas refleja un temor más amplio a que una inestabilidad prolongada en Oriente Medio presione a la baja los beneficios empresariales y frene la economía mundial, especialmente en los países asiáticos más dependientes del comercio.