Stefano Gabbana abandona discretamente el consejo de D&G y deja al hermano de Domenico Dolce al mando, mientras la firma lidia con 450 millones de euros de deuda.
Stefano Gabbana ha dimitido como presidente de Dolce & Gabbana, la firma italiana de lujo que cofundó junto a Domenico Dolce en 1985, aunque seguirá desempeñando un papel creativo. La empresa ha definido esta salida, efectiva desde el 1 de enero, como "un proceso natural de evolución organizativa y de gobierno corporativo".
En el puesto de presidente entra Alfonso Dolce, hermano de Domenico, que toma las riendas de la compañía mientras la marca afronta una nueva ronda de refinanciación de su deuda.
"Como parte de un proceso natural de evolución organizativa y de gobierno corporativo, confirmamos que Stefano Gabbana ha presentado su dimisión de sus cargos en Dolce & Gabbana Holding Srl, Dolce & Gabbana Trademarks Srl y Dolce & Gabbana Srl, con efecto 1 de enero de 2026", señaló la empresa en un comunicado. "Esta dimisión no tiene ningún impacto en las actividades creativas que Stefano Gabbana realiza para el Grupo".
En cuanto a la deuda, la compañía "no tiene actualmente nada que declarar, ya que las negociaciones con los bancos siguen en curso".
Gabbana, 63 años, también estaría estudiando opciones para su participación del 40% en la compañía, un detalle que, unido a las conversaciones sobre la deuda, sugiere que la casa Dolce & Gabbana se encuentra inmersa en una reestructuración bastante más compleja.
Nada de esto pareció empañar el ambiente en la Semana de la Moda de Milán, en febrero, donde Dolce y Gabbana salieron a saludar en la pasarela junto a Madonna, un recordatorio de que, ocurra lo que ocurra en el consejo de administración, el gusto de la marca por el espectáculo sigue plenamente vigente.
D&G ha construido su fama a partir de las raíces sicilianas de Dolce y de un talento especial para el glamour ceñido al cuerpo que, durante cuatro décadas, ha llevado a estrellas desde Madonna hasta Monica Bellucci a recurrir a la firma.