Volkswagen ha advertido de que su futuro está en peligro tras una fuerte caída de beneficios y ha anunciado más recortes de costes, mientras lucha contra la débil demanda en China, la mayor competencia, los aranceles y la presión para simplificar su compleja estructura.
El futuro de Volkswagen está en riesgo si no acomete nuevos recortes de costes, advirtió el jueves el debilitado gigante automovilístico alemán, después de que sus beneficios se desplomaran más de lo previsto en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, aranceles comerciales y una competencia intensa que crea vientos en contra.
Entre enero y marzo, el beneficio neto del grupo cayó un 28%, hasta los 1.560 millones de euros, y los ingresos retrocedieron un 2%, hasta los 75.700 millones de euros, un resultado peor de lo que anticipaban los analistas.
"Los recortes de costes previstos hasta ahora no son suficientes", afirmó el director financiero de VW, Arno Antlitz. "Necesitamos cambiar de forma fundamental nuestro modelo de negocio y lograr mejoras estructurales y sostenibles en todas las áreas y a todos los niveles. Si no lo hacemos, pondremos en peligro nuestro futuro".
Antlitz explicó que un programa de ahorro de costes en varias etapas podría incluir la reducción del coste de producción de los vehículos sin mermar la calidad, una disminución significativa de los gastos generales y "un aumento de la eficiencia de nuestras plantas y una aceleración del desarrollo tecnológico y de la toma de decisiones".
El fabricante ya tiene planes para recortar 50.000 empleos en todas sus marcas en Alemania de aquí a 2030. VW, cuyas diez marcas van de Audi a SEAT y Škoda, tendrá que ajustar su capacidad y "seguir trabajando en optimizar los costes en nuestras plantas", añadió.
Advirtió de que los fabricantes chinos de automóviles no solo compiten en su propio mercado, sino que también están ganando cuota en Europa. Compañías como BYD se han convertido en rivales de peso para Volkswagen en China, tradicionalmente una fuente clave de beneficios para el fabricante alemán, sobre todo en el segmento de los vehículos eléctricos.
Las ventas se rezagan en China
Antlitz añadió que los aranceles del presidente estadounidense, Donald Trump, introducidos hace un año, suponen una carga adicional de 4.000 millones de euros anuales para el grupo.
Volkswagen vendió dos millones de vehículos en el primer trimestre, casi un 7% menos que un año antes. El crecimiento en Sudamérica (+3%), Europa occidental (+1%) y Europa central y oriental (+7%) compensó en parte los descensos en China (-20%) y Norteamérica (-9%).
El grupo prevé que las ventas totales aumenten como máximo un 3% en 2026 y que su margen operativo se sitúe entre el 4% y el 5,5%. Volkswagen señaló que los posibles efectos de la guerra en Oriente Medio no se han incluido en las previsiones porque no pueden evaluarse con fiabilidad.
Los problemas de Volkswagen, una de las empresas más conocidas de Alemania, reflejan un malestar más amplio en la mayor economía de Europa, especialmente entre sus fabricantes tradicionales. En 2025, los beneficios anuales de la compañía cayeron a su nivel más bajo en casi una década.
El jueves, el consejero delegado Oliver Blume afirmó que VW necesita alinear su estrategia con un mundo nuevo que está "viviendo cambios fundamentales". "Las guerras, las tensiones geopolíticas, las barreras comerciales, una regulación más estricta y una competencia intensa están creando vientos en contra", señaló.