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Salida a bolsa de SpaceX, 5 riesgos que los inversores deben conocer

ARCHIVO. El megacohete Starship de SpaceX se prepara para un vuelo de prueba desde Starbase en Boca Chica, Texas, en noviembre de 2024
ARCHIVO. El megacohete Starship de SpaceX se prepara para un vuelo de prueba desde Starbase, en Boca Chica (Texas), en noviembre de 2024 Derechos de autor  AP Photo/Eric Gay
Derechos de autor AP Photo/Eric Gay
Por Quirino Mealha
Publicado última actualización
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SpaceX debuta este viernes en el Nasdaq con la mayor salida a bolsa de la historia, pero analistas alertan de que la operación, por su elevada valoración, los escasos derechos de los accionistas y las pérdidas, puede dejar expuestos a los pequeños inversores.

SpaceX se prepara para la mayor salida a bolsa de la historia.

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La compañía de cohetes de Elon Musk empezará a cotizar el viernes en el Nasdaq con el código SPCX. La empresa ha fijado el precio de sus acciones en 135 dólares cada una, con lo que captará 75.000 millones de dólares (64.500 millones de euros) y quedará valorada en 1,75 billones de dólares (aproximadamente 1,5 billones de euros) en la mayor salida a bolsa jamás registrada.

La operación superará con holgura el anterior récord de Saudi Aramco, de 29.400 millones de dólares, fijado en 2019 y posteriormente ampliado mediante una opción de sobresuscripción.

SpaceX ha realizado un inusual esfuerzo por atraer a inversores minoristas, también en Europa. Según Bloomberg, los particulares cursaron órdenes por unos 100.000 millones de dólares (86.600 millones de euros) a través de plataformas de negociación como Robinhood, Fidelity y SoFi durante el proceso de salida a bolsa.

Esa demanda, por sí sola, superó el objetivo de captación de 75.000 millones de dólares (64.500 millones de euros) fijado por la compañía, lo que pone de relieve el interés de los pequeños inversores antes del estreno bursátil.

Sin embargo, bajo el entusiasmo afloran varias señales de alarma. Estos son cinco riesgos que los inversores deberían valorar antes de que la salida a bolsa de SpaceX se haga efectiva.

1. ¿Vale SpaceX 1,75 billones de dólares?

Con una valoración de 1,75 billones de dólares (unos 1,5 billones de euros), los inversores estarían valorando SpaceX en alrededor de 94 veces sus ingresos anuales, que fueron de 18.700 millones de dólares (16.100 millones de euros) en 2025. En comparación, Nvidia, una de las tecnológicas más cotizadas del mercado, se negocia a menos de una cuarta parte de ese múltiplo.

La firma de análisis Morningstar, que estima el valor de la empresa en 780.000 millones de dólares (675.000 millones de euros), la considera "significativamente sobrevalorada", mientras que datos de Goldman Sachs apuntan a que mantener el precio de la acción exigiría unos ingresos superiores a 100.000 millones de dólares (86.600 millones de euros) en 2030, lo que implicaría un crecimiento anual compuesto de más del 40%.

La historia invita a la cautela. Un estudio del profesor de la Universidad de Florida Jay Ritter, conocido como "Mr IPO", concluye que, aunque las salidas a bolsa entre 2012 y 2021 subieron de media un 23,6% en su primer día de cotización, su rentabilidad en los tres años posteriores fue de apenas un 10,6%.

2. Inclusión acelerada en índices y apoyo de un free float reducido

La previsible inclusión de SpaceX en los principales índices bursátiles se ha convertido en motivo de controversia. Responsables de inversión de cuatro grandes estados de Estados Unidos han instado a Nasdaq y FTSE Russell a aclarar los recientes cambios normativos que podrían acelerar la entrada de la compañía en los indicadores más seguidos.

Los críticos sostienen que esta medida podría exponer antes de lo previsto a los inversores pasivos a un valor con una elevada valoración, mientras que los proveedores de índices alegan que los cambios reflejan la evolución general del mercado.

El debate es relevante porque inicialmente habrá relativamente pocas acciones de SpaceX disponibles para su negociación. Aunque la empresa está valorada en 1,75 billones de dólares (1,5 billones de euros), solo en torno a entre un tres y un cuatro por ciento de sus títulos estarán al principio en libre circulación.

Esto implica que el valor bursátil de la compañía se determinará a partir de la negociación de una parte relativamente pequeña de su capital. Informaciones de prensa apuntan a que más del 75% de la oferta de 75.000 millones de dólares (64.500 millones de euros) ya se ha adjudicado a inversores actuales y a personas vinculadas a la empresa, lo que deja menos acciones disponibles en el mercado abierto.

Según Morningstar, la limitada oferta de títulos y la fuerte demanda de valores vinculados a la inteligencia artificial podrían sostener el precio de la acción en las primeras fases de cotización, incluso si la empresa está valorada por encima de lo que la firma considera su valor razonable. A su juicio, el comportamiento real de la demanda de los inversores se verá con mayor claridad cuando venza el periodo de bloqueo y más acciones puedan salir al mercado.

Algunos analistas, sin embargo, creen que el reducido free float podría seguir respaldando el valor. Las estimaciones apuntan a que entre 22.000 y 27.000 millones de dólares (19.000 y 23.400 millones de euros) de inversión pasiva podrían entrar en SpaceX una vez que se incorpore al Nasdaq 100, lo que generaría demanda adicional por parte de los fondos que replican índices.

3. Pérdidas, no beneficios

Los resultados financieros de SpaceX también pueden hacer dudar a algunos inversores.

El folleto muestra que la empresa crece con rapidez, pero sigue en números rojos.

La compañía es propietaria del servicio de internet por satélite Starlink, que aporta la mayor parte de sus ingresos y es su único negocio rentable. También controla la empresa de inteligencia artificial xAI, que se fusionó con SpaceX en febrero.

Según la documentación remitida al regulador, SpaceX acumulaba unas pérdidas de 41.300 millones de dólares (35.760 millones de euros) a 31 de marzo y registró un resultado neto negativo de 4.270 millones de dólares (3.700 millones de euros) en el primer trimestre de 2026.

Un año antes, en el mismo periodo, la pérdida fue de 528 millones de dólares (457 millones de euros).

Buena parte de las pérdidas recientes procede de xAI. Según el folleto de la OPV, la división de inteligencia artificial registró en 2025 unas pérdidas de explotación cercanas a 6.400 millones de dólares (5.500 millones de euros). La documentación también revela que xAI gastó con intensidad en los primeros meses de 2026 al ampliar su infraestructura de inteligencia artificial.

Morningstar sostiene que la unidad de IA "supone una amenaza significativa de destrucción de valor" y recuerda que Grok aún no ha conseguido una cuota de mercado relevante frente a otros chatbots rivales.

Quienes defienden el proyecto replican que esas pérdidas responden a una decisión estratégica y no a un problema estructural.

Los ingresos aumentaron un 33% en 2025, hasta 18.700 millones de dólares (16.200 millones de euros), frente a los 14.100 millones de dólares (12.200 millones de euros) del año anterior. El negocio de lanzamientos y satélites fue rentable tan recientemente como en 2024. Los déficits reflejan en gran medida el fuerte ritmo de inversión en infraestructura de IA, un gasto que, según sus defensores, empieza ya a compensarse con nuevos contratos de capacidad de computación.

4. La apuesta por el crecimiento de la IA

Los partidarios de la empresa sostienen que los inversores están pagando por el crecimiento futuro y no por los beneficios actuales.

Starlink sigue siendo la principal fuente de ingresos del grupo, mientras que se espera que su negocio de inteligencia artificial gane peso en los próximos años.

Los inversores optimistas destacan además la posición dominante de SpaceX en lanzamientos de cohetes y comunicaciones por satélite, y argumentan que la compañía está especialmente bien situada para beneficiarse del aumento de la demanda de conectividad, potencia de cálculo e infraestructura de IA.

SpaceX realiza cada año más lanzamientos de cohetes que el resto del mundo junto y cuenta con más de nueve millones de abonados a Starlink, pero su motor de crecimiento más reciente es el negocio de centros de datos de IA incorporado a través de la fusión con xAI.

El pasado viernes, Google acordó pagar a SpaceX 920 millones de dólares (796,6 millones de euros) al mes por capacidad de computación en los centros de datos de xAI, en un contrato de 32 meses que va de octubre de 2026 a junio de 2029 y que da acceso a unas 110.000 GPU de Nvidia.

Previamente, en mayo, Anthropic acordó pagar 1.250 millones de dólares (1.080 millones de euros) al mes por alquilar toda la capacidad del centro de datos Colossus 1 hasta mayo de 2029, lo que sitúa los ingresos anuales combinados por computación en torno a 26.000 millones de dólares (22.500 millones de euros).

Los optimistas sostienen que estos ingresos ya comprometidos, logrados en menos de cuatro meses, demuestran la rapidez con la que la empresa puede monetizar su infraestructura. Los escépticos recuerdan que ambos contratos incluyen cláusulas de rescisión con un preaviso de 90 días a partir de diciembre de 2026 y que la propia Google ha descrito este acuerdo como "capacidad puente" y no como un compromiso permanente.

ARCHIVO. Turbinas de gas en las instalaciones de xAI en Memphis, Tennessee, diciembre de 2025
ARCHIVO. Turbinas de gas en las instalaciones de xAI en Memphis, Tennessee, diciembre de 2025 AP Photo/George Walker IV

5. El riesgo ligado a Elon Musk

El éxito de SpaceX está estrechamente ligado a Elon Musk, cuya notoriedad y trayectoria han contribuido a atraer a inversores, clientes y socios. Esto crea lo que los inversores llaman "riesgo de persona clave", es decir, dudas sobre cómo le iría a la empresa si dejara de estar dirigida por él.

La estructura de Gobierno de la compañía refuerza esa dependencia. Las acciones de clase B con voto reforzado que posee Musk le otorgan en torno al 85% del poder de voto, lo que deja a los accionistas externos con escasa capacidad de influencia sobre las grandes decisiones corporativas. En la práctica, esto significa que solo el propio Musk puede decidir si sigue siendo consejero delegado.

Los críticos señalan también que SpaceX tiene su domicilio social en Texas, donde solo los inversores que poseen al menos un tres por ciento del capital pueden presentar demandas derivadas. El fondo de pensiones académico danés AkademikerPension ha vetado el valor y califica la estructura de Gobierno de "catastrófica".

Los defensores replican que las estructuras de doble clase de acciones son habituales entre las tecnológicas estadounidenses, como Meta o Alphabet. A su juicio, un control de voto concentrado permite a los fundadores perseguir objetivos a largo plazo sin las presiones de los inversores más cortoplacistas.

La prominencia de Musk entraña además un componente político. La senadora estadounidense Elizabeth Warren ha pedido a la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos que examine con detalle la operación, al advertir de que una futura inclusión en índices podría exponer a millones de inversores pasivos al valor sin que lo hayan elegido de forma explícita.

Otros recuerdan que la SEC completó su revisión más rápido de lo previsto, lo que ha permitido que el proceso de salida a bolsa avance sin retrasos y sugiere que los supervisores no ven obstáculos inmediatos para la operación.

Aviso legal: esta información no constituye asesoramiento financiero; debe realizar siempre su propio análisis adicional para asegurarse de que se adapta a sus circunstancias concretas. Recuerde también que somos un medio periodístico y nuestro objetivo es ofrecer las mejores guías, recomendaciones y opiniones de expertos. Si decide basarse en la información aquí recogida, lo hace enteramente bajo su propia responsabilidad.

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