Hasta 12 regiones serán testigo de un fenómeno astronómico que no ocurría en la Península desde hace más de un siglo, con una importante inyección económica para el interior ibérico.
El 15 de abril de 1912, apenas dos días después del hundimiento del Titanic en aguas noratlánticas, España experimentó por apenas unos segundos su último eclipse total de sol, considerado de tipo híbrido por la inusual estrechez de su franja de totalidad. Así lo recogió el número 33º de la revista de la SAE, la Sociedad Astronómica de España, con testimonios de varios gallegos que presenciaron este efímero fenómeno.
"El paisaje se presentó triste y macilento, y el frío era bastante intenso. Las gallinas buscaban su albergue y una que vi, y tenía sus polluelos, los cobijó debajo de sus alas", narraba Tomás Martínez, maestro de O Barco de Valdeorras, acerca del acontecimiento que presenció a las 11:49 desde su latitud ourensana.
Por primera vez desde entonces, este país se prepara para albergar durante dos años consecutivos este fenómeno (tanto el 12 de agosto de 2026 como el 2 de agosto de 2027) más un tercero solar anular, el 26 de enero de 2028, que constituirán un trío de eclipses único en el siglo XXI europeo.
El episodio solar más inminente solo se verá de forma total desde el norte de Siberia, la costa este de Groenlandia y el poniente islandés antes de cruzar España por hasta 12 comunidades autónomas mediante una franja de 293 kilómetros de ancho. Una auténtica lotería astronómica, sí, aunque también económica debido a las circunstancias geográficas.Desde Canadá, la costa noreste estadounidense y el noroeste africano también podrá vislumbrarse, pero solo de forma parcial.
El término eclipse procede del griego 'ekleipsis', o desaparición, y tiene varias modalidades. Los solares ocurren solamente en luna nueva, cuando el disco de nuestro satélite consigue ocultar por completo al sol de forma excepcional. Esto provoca un episodio de oscuridad repentina durante unos instantes mientras se vislumbra una esfera negra. Si la órbita de la luna no estuviese inclinada, este fenómeno se produciría dos veces al mes en zonas concretas de la Tierra, tanto en fase nueva como en llena.
_"_En cuanto la luna tapa completamente al sol, la luminosidad disminuye. Podemos empezar a distinguir en el cielo los astros más brillantes. Si estamos en el campo, vamos a escuchar a los pájaros cantando. Y justo cuando comienza la totalidad, los pájaros dejan de cantar porque piensan que va a hacerse de noche", describe César González, divulgador astronómico del Planetario de Madrid, profesionalizando el testimonio que el profesor Martínez concedió hace 114 años para la SAE.
"La temperatura disminuye. Puede llegar a disminuir incluso hasta cinco grados y siempre comienza a correr una ligera brisa", añade este científico. Es en ese breve momento cuando los afortunados observadores podrán retirarse sus gafas especiales y siempre homologadas (esto puede comprobarse con la certificación ISO 12312-2:2015 en una de las patillas), ya que durante la fase de parcialidad los riesgos para la vista son elevados.
Sin las gafas, la radiación ultravioleta dañará por un lado los fotorreceptores del ojo (los conos y bastones) y la energía infrarroja producirá un efecto térmico directo en la retina, provocando una retinopatía solar. Los síntomas de esta patología, que tardarán en manifestarse, pueden incluir visión borrosa, manchas o escotomas en el punto de mayor agudeza visual, metamorfopsia (percepción distorsionada de las formas) y una menor tolerancia a la luz, o fotofobia, que puede generar dolores de cabeza.
La fase total no rebasará el minuto y 48 segundos -cuanto más cerca de la línea de totalidad, más segundos se disfrutará el fenómeno- en ningún lugar de su recorrido por España, por lo que es importante cronometrarla y tener en cuenta que, según el lugar donde se visualice, el fenómeno empezará y terminará a horas diferentes.
La trayectoria del eclipse entra en España por el noroeste gallego alrededor de las 19:27 y finalizará en Baleares alrededor de las 20:35. Las ciudades justo fuera de la franja, como Madrid o Salamanca, verán un eclipse parcial profundo (un mínimo del 92% de oscurecimiento en toda la Península) pero no la totalidad. Pero, ¿cómo calculan esto los científicos?
"Conocemos las leyes que rigen el movimiento de planetas y satélites y, entre comillas, no es demasiado difícil cuando van a suceder, incluso en el futuro remoto (...) Utilizando herramientas informáticas para conocer los eclipses del pasado y comparando con los eventos históricos, se pueden llegar a relacionar fenómenos", explica César González.
Mucho antes de los cálculos contemporáneos, los científicos ya sabían que los eclipses siguen ciertos patrones. González apunta a que los sumerios, hace unos 5.000 años, ya podrían haberlos establecido. El ciclo más conocido es el Saros, de aproximadamente 18 años, 11 días y 8 horas, ya que tras ese periodo la geometría entre el Sol, la Tierra y la Luna vuelve a parecerse mucho, pero también existe el exeligmos, que equivale a tres ciclos de Saros y permite calcular con mayor precisión desde la zona en que se observa.
Reservas hoteleras al completo en la España vaciada
El eclipse toca de lleno provincias como Soria, Guadalajara o Teruel -la conocida como Siberia española por su baja densidad de población- además de las cuatro provincias gallegas, toda Castilla y León a excepción de Salamanca, el Principado de Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, Aragón, Castilla-La Mancha (en Guadalajara y Cuenca), el suroeste de Cataluña, la Comunidad Valenciana (Castellón y Valencia) y el conjunto de las Baleares.
La Red Española de Desarrollo Rural estima que el trío de eclipses podría generar un impacto económico cercano a los 1.400 millones de euros que, a excepción de las provincias costeras, se repartirán en zonas generalmente alejadas de los intereses del grueso de los turistas extranjeros. El segundo eclipse solar de 2027 ocurrirá durante más tiempo (hasta los cinco minutos) pero en una menor distribución geográfica (Cádiz, Málaga, Granada, Almería, Ceuta y Melilla), además de competir con otros países del Magreb.
El consejero de Presidencia de Castilla y León calculó en abril una cifra estimada de dos millones de visitantes en la región atraíodos por este primer eclipse. Y el portal turístico de la Generalitat Valenciana estimaba en un 80% el auge de reservas en el interior de Castellón, en una comunidad donde el turismo se concentra en las costas valencianas y alicantinas.
Para aquellos visitantes que no puedan acercarse a disfrutar del eclipse total a España, la ESA retransmitirá en directo el fenómeno desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre, en Teruel, además de organizar un programa gratuito de observación pública en la ciudad de León en colaboración con la universidad y el ayuntamiento de la ciudad.