El precio del petróleo cayó por debajo de 80 dólares por barril, ante la creciente confianza en que el cierre del estrecho de Ormuz toca a su fin y se reactivará el suministro desde una de las regiones exportadoras de crudo más importantes del mundo.
Los precios del petróleo profundizaron su caída el miércoles, con el crudo Brent de referencia internacional cotizando muy por debajo de 80 dólares por barril por primera vez desde comienzos de marzo, ya que el optimismo seguía presionando las cotizaciones a la baja tras un acuerdo de paz provisional entre Estados Unidos e Irán que se espera permita reabrir el estrecho de Ormuz a finales de semana.
La posibilidad de que el tráfico por el estrecho se reanude ha contribuido a aliviar los temores a interrupciones prolongadas del suministro energético procedente del Golfo, una fuente clave de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado.
Esta ruta marítima estratégica permanece prácticamente cerrada desde que comenzó la guerra de Irán, el 28 de febrero, lo que llevó en un momento dado el precio del Brent a rozar los 120 dólares por barril y, en consecuencia, impulsó al alza las cotizaciones en todo el mundo. El presidente estadounidense Donald Trump afirmó el lunes que el estrecho estará completamente abierto el viernes y funcionará sin tasas de tránsito.
El Brent para entrega el mes próximo se cambiaba en torno a las 7:00 (hora central europea) a 78,37 dólares por barril, mientras que el WTI, referencia en Estados Unidos, costaba 75,45 dólares por barril a la misma hora. Al mismo tiempo, el precio del gas natural en Europa bajaba de 42€ por megavatio hora este miércoles por la mañana.
La guerra de Irán y el cierre de facto del estrecho de Ormuz han provocado la mayor interrupción de suministro en la historia del mercado petrolero mundial, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
El precio del Brent ha bajado con fuerza desde los más de 100 dólares de hace unas semanas y acumula ya un desplome superior al 33 % en el último mes, a medida que las expectativas del mercado han cambiado bruscamente. No obstante, el sector energético podría tardar aún meses en recuperar plenamente su ritmo.
Muchos analistas siguen siendo prudentes, ya que persisten importantes obstáculos en las negociaciones, entre ellos qué hacer con el programa nuclear iraní. Pero en Wall Street confían en que este acuerdo suponga una solución duradera a un conflicto que ha avivado la inflación en todo el mundo.
También hay dudas sobre la velocidad a la que podrá recuperarse la producción en la región. En cuanto al gas natural licuado, la atención sigue centrada en el complejo industrial de Ras Laffan, en Catar, el mayor centro exportador de GNL del mundo, tras informaciones sobre daños importantes en sus instalaciones.
Qué puede esperar Europa
En un análisis anterior, Euronews explicó por qué los precios de la energía en Europa podrían no bajar con rapidez una vez que se resuelva el conflicto, incluso si se decide reabrir el estrecho de Ormuz.
Europa se ha visto seriamente afectada, aunque solo una pequeña parte de su petróleo y su gas llega directamente a través del estrecho de Ormuz. En conjunto, importa entre el 80 y el 85 % del petróleo que consume y depende de los precios de referencia internacionales, en particular del Brent, muy inflado por la crisis.
"Incluso si esa paz llega mañana, no volveremos a la normalidad en un futuro previsible", advirtió a comienzos de abril el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen.
Para que los precios bajen de forma significativa en toda la Unión, también tendrán que reducirse las primas de los seguros de riesgo de guerra y las tarifas de los fletes de petroleros, ya que ambos son componentes clave del coste final del crudo.
Y aunque las tarifas de transporte parecen haber dejado de subir, por ahora hay pocos indicios de una caída pronunciada. Al mismo tiempo, varios informes del sector naviero apuntan a que las aseguradoras siguen esperando pruebas de que el estrecho puede operar con seguridad antes de revisar a la baja el riesgo.