En un panorama geopolítico cada vez más inestable, la UE no tiene más remedio que tomar el control de su propio dinero, afirma el presidente del BCE ante un comité en Bruselas.
El euro no se convertirá en una moneda de reserva global "de la noche a la mañana", afirmó este lunes en Bruselas la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, que instó a los legisladores a completar la unión de los mercados de capitales, que calificó como el paso más importante.
Europa se plantea cómo ampliar el papel global del euro, mientras el enfoque confrontacional del presidente estadounidense Donald Trump en política exterior y comercio ha acelerado el debate.
En el centro de la discusión hay tres grandes retos, reducir la dependencia de la infraestructura de pagos estadounidense, culminar la agenda de reformas de la UE y hacer del euro una moneda global competitiva en un escenario en el que la supremacía del dólar ya no está garantizada.
"No ocurre de la noche a la mañana. Si se mira la historia, ninguna moneda ha sido una moneda de reserva internacional a menos que tuviera la capacidad de defenderse y la fuerza militar para resistir a sus contrapartes", señaló Lagarde durante el acto.
Los gigantes estadounidenses Visa y Mastercard representan el 61 % de los pagos con tarjeta en la zona euro y casi todas las transacciones transfronterizas, según datos de 2025 del Banco Central Europeo (BCE).
Para hacer frente a esta situación, la UE ha impulsado la aprobación del euro digital, una moneda digital pública respaldada por el BCE y diseñada para complementar los billetes. Se espera que la legislación se apruebe a finales de 2026, con una votación clave prevista para el martes en el Parlamento Europeo.
Junto al euro digital, el BCE presentó a finales de marzo una nueva estrategia de pagos, que incluye la creación de dos infraestructuras de red, conocidas como "Pontes" y "Appia", diseñadas para adaptar la institución a tecnologías emergentes como la tokenización y la tecnología de registro distribuido (DLT).
El objetivo del BCE es anclar el dinero de banco central, garantizado por la institución, en este nuevo panorama de pagos impulsado por la tecnología. Lagarde señaló como prioridades urgentes el desarrollo de estas infraestructuras, junto con la aprobación del euro digital y la reforma de los mercados de capitales europeos.
El empeño del BCE por desplegar esta estrategia responde en parte al auge de las stablecoins emitidas por entidades privadas, criptoactivos diseñados para ser menos volátiles, que han ido ganando terreno en el sector de los pagos y operan sobre estas nuevas tecnologías.
Mientras países como Rusia y China han adoptado sus propias monedas digitales públicas, Estados Unidos avanza en una dirección distinta. Trump abandonó los planes para un dólar digital de la Reserva Federal en favor de las stablecoins.
La ley 'Guiding and Establishing National Innovation for US Stablecoins' (GENIUS) define un marco regulador para estos criptoactivos.
Dado que el 95 % de las stablecoins en todo el mundo están respaldadas por el dólar estadounidense, Trump pretende reforzar la moneda norteamericana mediante esta nueva tecnología, situando las stablecoins como medio de pago clave para las transacciones internacionales y de importancia estratégica.
Entre las propuestas destinadas a reforzar el papel internacional de la UE figura la creación de más stablecoins denominadas en euros, según un documento de la Comisión Europea sobre el papel internacional del euro al que ha tenido acceso Euronews.