El Pontífice ha visitado la sede del Programa Mundial de Alimentos y ha denunciado "desajustes en las prioridades políticas y morales" que dificultan la ayuda a los más necesitados
"Es urgente abordar el hambre, la malnutrición y las causas que las fomentan". Así lo ha declarado el Papa León XIV, que ha llegado en la mañana del lunes 22 de junio a la sede del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas en Roma.
El Pontífice ha agradecido a la organización internacional y ha subrayado su compromiso de "salvar vidas humanas en situaciones de emergencia y prestar asistencia en caso de conflictos y catástrofes naturales". Al dirigirse al personal del propio PMA, ha remarcado que su labor está "en profunda sintonía con la misión de la Iglesia católica", que aspira a "defender la dignidad humana y promover la fraternidad".
El Papa denuncia "ideologías distorsionadas y decisiones políticas incomprensibles"
En su discurso, Robert Francis Prevost ha subrayado que las formas de ayuda y los proyectos de desarrollo quedan a menudo obstaculizados por "decisiones políticas complejas e incomprensibles", así como por "ideologías distorsionadas" que levantan numerosas barreras, "pero no a las armas".
En consecuencia, el Pontífice ha señalado que en el mundo actual se alimentan con mucha más facilidad los conflictos que las personas, algo que no representa "solo una carencia operativa", sino un auténtico "desequilibrio en las prioridades políticas y morales".
"Hoy las crisis son persistentes: de los conflictos al hambre, de la inestabilidad económica al cambio climático"
En cuanto al hambre, según León XIV, no constituye solo un motivo de preocupación humanitaria, sino un factor capaz de "erosionar la cohesión social, aumentar el riesgo de conflictos y alimentar la emigración forzada".
Todo ello "compromete la capacidad de los Estados y de las sociedades para construir instituciones resilientes, garantizar una educación eficaz y promover un desarrollo económico sostenible". En este sentido, la ayuda humanitaria constituye, según el Santo Padre, también un factor de estabilidad internacional.
"Comida, agua y salud no deben quedar subordinadas a los mercados"
El Papa ha recordado que hoy las crisis se han transformado de acontecimientos aislados en realidades persistentes, como ocurre con los "conflictos prolongados", las formas de "inseguridad alimentaria crónica", la "inestabilidad económica" y las "crecientes vulnerabilidades climáticas".
Y ha reiterado que es necesario "resistir a la mercantilización de las necesidades humanas fundamentales. Comida, agua y asistencia sanitaria no pueden quedar subordinadas a los mercados o a los intereses geopolíticos". Los asistentes despidieron al Papa con un prolongado aplauso.