Fuentes de la inteligencia militar y civil aseguran que el Ejecutivo conocía de antemano la posibilidad de una entrada masiva de migrantes en Ceuta, coincidiendo con la fiesta del Trono marroquí, y que desatendió sucesivas advertencias antes de que 60.000 personas cruzaran la frontera en un día.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoo, ya advirtió la situación durante su comparecencia ayer desde Ceuta. Nueva información procedente de varias fuentes de la inteligencia militar y civil sostienen que el Ejecutivo tuvo conocimiento previo del riesgo de una entrada masiva de inmigrantes en Ceuta.
Pese a ello, no tomó medidas suficientes para contenerla. Los avisos se sucedieron durante días, incluso horas antes de que se produjera la llegada de decenas de miles de personas a la ciudad autónoma.
Los servicios de inteligencia habían señalado la probabilidad de que el rey Mohamed VI realizara un "gesto de magnanimidad" en la frontera, coincidiendo con la festividad del Trono. A esa primera advertencia se sumaron después informes sobre cruces a nado desde Castillejos y sobre la llegada de autobuses procedentes de distintos puntos de Marruecos hacia la zona fronteriza.
En apenas diez días, cerca de mil personas habían llegado a nado a Ceuta, un movimiento que la inteligencia interpretó como un tanteo previo por parte de las autoridades marroquíes. Ese aviso, señalan las fuentes consultadas, también fue trasladado al Ejecutivo.
Finalmente, una cifra de entre 60.000 y 75.000 migrantes cruzaron el paso fronterizo, en lo que se ha convertido en la mayor crisis migratoria registrada en la ciudad. Según datos del Ministerio del Interior, en los días posteriores, unas 53.000 personas ya han regresado a Marruecos.
La frontera desbordada y el papel del Ejército
La Guardia Civil y la Policía Nacional, desplegadas en el paso del Tarajal, no pudieron contener el avance y se limitaron a asistir a los heridos, según coinciden varias fuentes consultadas.
Estas mismas fuentes consultadas por 'The Objective' lamentan que el Gobierno no ordenara la entrada del Ejército desde el primer momento, pese a que había guarniciones preparadas para intervenir tanto en Ceuta como en Melilla. "Se podría haber movilizado sin reuniones previas, simplemente tras la decisión política y la orden del mando de operaciones", explican.
Agentes desplegados en la zona describen además que la gendarmería marroquí permaneció, en sus palabras, "de brazos cruzados" mientras los migrantes cruzaban, tanto en el espigón como en la carretera de acceso al paso fronterizo, donde otras personas saltaron vallas y se subieron a tejados.
Fuentes de la Guardia Civil añaden que la situación actual difiere de la registrada en mayo de 2021, cuando Marruecos relajó la vigilancia como respuesta diplomática a la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en España. En esta ocasión, explican, el fenómeno de los cruces a nado ya venía intensificándose desde hacía semanas, en parte por una sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe las devoluciones en caliente de quienes llegan nadando.
La versión oficial y la respuesta tardía
El Ministerio del Interior defendió horas después que la colaboración con Marruecos era "ejemplar, leal y permanente". El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó la entrada masiva como una "violación de la integridad territorial" de España y atribuyó lo ocurrido a redes de tráfico de personas que, según su versión, aprovecharon el fallo judicial del Tribunal Supremo para lanzar a miles de jóvenes al mar.
Sánchez defendió asimismo que la cooperación marroquí fue "ágil y constante" desde el principio, y explicó que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había reforzado el dispositivo ante el repunte de llegadas por mar. Ese refuerzo, finalmente se tradujo en una treintena de agentes adicionales y una embarcación que, días después, sufrió una avería.
A pesar de los sucesivos avisos de los servicios de inteligencia, Interior no ordenó el despliegue de refuerzos hasta última hora del jueves, cuando finalmente se activó la entrada del Ejército junto a más efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional.