Chevron anunciará previsiblemente este miércoles la expansión de sus operaciones en Venezuela, después de que el Parlamento aprobara un acuerdo que otorga a Washington el control de una quinta parte de las reservas de petróleo.
La segunda mayor compañía petrolera de Estados Unidos se prepara para reforzar su presencia en un país que la mayoría de sus rivales abandonaron hace dos décadas.
Un funcionario estadounidense que no quiso ser identificado informó a los periodistas y aseguró que directivos de Chevron aparecerán junto al secretario de Energía de Estados Unidos Chris Wright en Venezuela para anunciar nuevas inversiones, el primer movimiento empresarial tras el acuerdo recién aprobado por la Asamblea Nacional venezolana.
Wright aterrizó en Caracas el martes por la noche, después de la votación en Venezuela, y la firma está prevista para el miércoles.
Chevron es el único gran productor estadounidense que ha permanecido en Venezuela desde que Hugo Chávez culminó la nacionalización del sector en 2007, una decisión que expulsó a Exxon y ConocoPhillips.
Una votación y un pulso por la letra pequeña
En una entrevista en español publicada en internet el martes, el secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio describió el acuerdo en términos contundentes.
"En esencia, esto es ahora un acuerdo con el Gobierno estadounidense, que implica específicamente al Departamento de Defensa, que dispone de una cuenta especial que le permite tomar posesión de un determinado porcentaje de estos activos", afirmó Rubio, que añadió que el respaldo estadounidense ayudará a la empresa a atraer la inversión privada necesaria para desarrollar los yacimientos.
La "gran mayoría" de los 17 yacimientos había estado en manos chinas y rusas, puntualizó Rubio, mientras la Casa Blanca presenta también el acuerdo como una reafirmación de la Doctrina Monroe.
Esos campos están asociados a derechos por 100 años para North American Blue Energy Partners y albergan 65.000 millones de barriles. Se creará una nueva empresa en la que la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos tendrá una participación del 35%, mientras que el Departamento de Estado estadounidense podrá adquirir el 20% de la producción al coste de producción.
Los ciudadanos estadounidenses deberán constituir la mayoría del consejo de administración y Washington tendrá poder de veto sobre los nombramientos.
Los diputados venezolanos aprobaron el acuerdo a mano alzada, aunque algunos miembros de la oposición se abstuvieron al alegar que no habían visto las condiciones.
"Necesitamos y estamos obligados a saber qué está escrito en la letra pequeña", afirmó el diputado opositor Luis Emilio Rondón.
"¿Quién se beneficia de este petróleo si permanece bajo tierra?", replicó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
NABEP pertenece a Alejandro Betancourt, que ha afrontado investigaciones por presunto blanqueo de capitales en España y Suiza sin que se hayan presentado cargos y ha sido acusado de participar en una trama de corrupción en la petrolera estatal PDVSA.
Un funcionario estadounidense no identificado lo describió como un "operador contrastado", aunque admitió que la geopolítica obliga a veces a tratar con figuras imperfectas.
"No estoy proponiendo canonizar a nadie", señaló el funcionario. "Lo que le digo es que se trata de una persona que, en el pasado, ha sido útil para el Gobierno de Estados Unidos".
Lo que el acuerdo deja sin resolver
Los analistas siguen siendo escépticos sobre la posibilidad de recuperar la producción con rapidez, con estimaciones que van de uno a diez años antes de que los nuevos barriles lleguen al mercado. Washington no invertirá dinero en la operación, según las autoridades, que sostienen que su respaldo bastará para atraer el capital necesario.
El presidente de Estados Unidos Donald Trump sugirió el lunes que otras compañías seguirían el paso de Chevron.
"Tenemos a Exxon entrando, tenemos a Chevron entrando. Nuestras grandes compañías petroleras están entrando", afirmó Trump.
Sin embargo, la posición de Exxon parece inalterada, después de que un portavoz afirmara el martes que "no ha cambiado nada" y de que su consejero delegado, Darren Woods, calificara a Venezuela de "país en el que no se puede invertir" a comienzos de este año.
Para la Administración estadounidense, la urgencia es interna.
El presidente de Estados Unidos Donald Trump se reunió el martes con ejecutivos del sector petrolero en la Casa Blanca mientras los precios de la gasolina subían por nuevos ataques estadounidenses contra objetivos iraníes cerca del estrecho de Ormuz, y posteriormente publicó que "¡estamos desatando el dominio energético estadounidense!".
Un combustible más barato es una prioridad antes de las elecciones legislativas de noviembre, en las que los republicanos podrían perder el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.