El Parlamento de Venezuela ha aprobado ceder a Estados Unidos el control de una quinta parte de sus reservas de petróleo, reforzando la influencia de Washington sobre el Gobierno surgido tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en enero.
La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó el martes un acuerdo que entrega a Estados Unidos el control de cerca de una quinta parte de las reservas de petróleo del país, lo que consolida la influencia de Washington sobre un Gobierno al que contribuyó a instalar tras derrocar en enero al presidente venezolano Nicolás Maduro.
Responsables estadounidenses defendieron el martes este acuerdo, valorado en varios miles de millones de dólares, y aseguraron que permitirá abaratar el precio del petróleo para los estadounidenses y contrarrestar la influencia rusa y china en su propio vecindario.
Sin embargo, el acuerdo sigue planteando importantes incógnitas, en un momento en que Washington mantiene un control sin precedentes sobre el Gobierno en Caracas.
A última hora del martes, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, llegó a Venezuela, y la firma del acuerdo está prevista para el miércoles. La petrolera Chevron tiene previsto anunciar ese mismo día una importante ampliación de sus operaciones en Venezuela.
Antes, Trump se reunió en la Casa Blanca con directivos del sector petrolero, mientras intenta frenar unos precios de la gasolina que se disparan por la guerra en Irán, y su Gobierno confía en que el acuerdo con Venezuela pueda ayudar.
"Estamos desatando el dominio energético estadounidense", escribió Trump en su red Truth Social tras la reunión.
En una entrevista en español publicada el martes en YouTube, el secretario de Estado Marco Rubio explicó al periodista venezolano radicado en Estados Unidos Sergio Novelli que una empresa privada estaba trabajando con Estados Unidos para "normalizar la economía venezolana".
"En esencia, se trata ya de un acuerdo con el Gobierno estadounidense, concretamente con el Departamento de Defensa, que dispone de una cuenta especial que le permite tomar posesión de un determinado porcentaje de estos activos", señaló Rubio.
"Ahora tenemos un sistema en el que esta empresa va a aumentar la producción. Con el apoyo de Estados Unidos podrá atraer la inversión privada necesaria para desarrollar la capacidad productiva de estos campos", afirmó Rubio, que añadió que la gran mayoría de los 17 yacimientos habían estado hasta ahora en manos chinas y rusas.
Bajo control de Estados Unidos
En Caracas, algunos diputados de la oposición se abstuvieron en la votación a mano alzada para aprobar el acuerdo con Estados Unidos, alegando que antes debían poder conocer las condiciones por escrito.
"Necesitamos, y estamos obligados, a saber qué está escrito en la letra pequeña", declaró el diputado opositor Luis Emilio Rondón.
Pero el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, sostuvo que el dinero procedente del acuerdo beneficiará a los venezolanos.
"¿A quién beneficia este petróleo si se queda bajo tierra?", preguntó Rodríguez.
El ministro de Defensa de Venezuela, Gustavo González López, respaldó plenamente el acuerdo y lo describió como "prosperidad y bienestar para el país".
"Convertir una diferencia política en un acuerdo de cooperación económica es simplemente decidir apostar por la paz, no es subordinación", afirmó.
El acuerdo, que otorga a Estados Unidos un acceso preferente a 17 yacimientos petrolíferos, implicará en particular la toma de control de instalaciones que antes gestionaban empresas rusas y chinas.
Uno de los aspectos más polémicos es la participación de Alejandro Betancourt, un empresario venezolano vinculado a negocios turbios durante el Gobierno socialista del fallecido Hugo Chávez.
Betancourt dirige North American Blue Energy Partners (NABEP), la segunda mayor compañía petrolera privada de Venezuela, en la que el Gobierno estadounidense adquirirá, en virtud del acuerdo, una participación del 35%. Sobre él pesan acusaciones de haber participado en una trama de corrupción en la petrolera estatal venezolana PDVSA.
Pero un alto cargo estadounidense aseguró que Betancourt es un "operador probado", aunque reconoció que la geopolítica obliga a veces a tratar con personajes "imperfectos".
"No estoy proponiendo canonizar a nadie aquí. Lo que digo es que se trata de una persona que en el pasado ha sido útil al Gobierno de Estados Unidos", señaló este responsable.
Según el acuerdo, NABEP concederá a Washington el derecho a comprar el 20% del petróleo que extrae la compañía al coste de producción, informó la Casa Blanca.
Los ciudadanos estadounidenses deberán constituir la mayoría del consejo de administración de la empresa, lo que otorga a Washington un control efectivo, y el Gobierno de Estados Unidos tendrá poder de veto sobre sus miembros.
El responsable aseguró que el control estadounidense pondrá fin a la corrupción en la deteriorada industria petrolera venezolana y evitará que Caracas siga regalando buena parte de sus suministros a su aliado Cuba.
"El Gobierno de Maduro la utilizó como 'hucha personal'", afirmó el responsable.
Conseguir un petróleo más barato es una prioridad para la Administración Trump antes de las cruciales elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos, en las que su Partido Republicano podría perder el control del Congreso.