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"Consternados y asqueados", la polémica en el centro de la Berlinale de este año

Claves de la polémica política en el corazón de la Berlinale de este año
La controversia política en el corazón de la Berlinale de este año, explicada Derechos de autor  Berlinale - Canva
Derechos de autor Berlinale - Canva
Por David Mouriquand
Publicado Ultima actualización
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La Berlinale de este año se ha visto sacudida por las críticas por relegar el debate político. Ahora, en una carta abierta, más de 80 figuras destacadas del cine denuncian el silencio del festival sobre Gaza.

"Inconcebible". "Indignante". "Extraño".

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Este año el Festival de Cine de Berlín no navega en aguas tranquilas, el certamen se ha visto envuelto en lo que ha definido como una "tormenta mediática" por la supuesta marginación del debate político en el evento.

El festival, conocido por ser el más politizado de los tres grandes certámenes europeos (Berlín, Cannes, Venecia), arrancó la semana pasada en medio de la polémica cuando los periodistas preguntaron al jurado de la competición, presidido por el renombrado director alemán Wim Wenders, por la situación actual del mundo, incluida la guerra en Gaza.

Preguntado por si el cine puede impulsar cambios en el ámbito político, Wenders respondió que "las películas pueden cambiar el mundo", pero "no de forma política".

"Ninguna película ha cambiado realmente la idea de ningún político. Pero sí podemos cambiar la idea que la gente tiene de cómo debería vivir", afirmó. "En este planeta hay una gran discrepancia entre las personas que quieren vivir su vida y los gobiernos que tienen otras ideas. Creo que las películas se sitúan en esa discrepancia."

Cuando le preguntaron por el conflicto en curso en Gaza y por el modo en que el Gobierno alemán (que financia parte del festival) ha seguido mostrando su apoyo a Israel, la miembro del jurado Ewa Puszczyńska replicó.

"Hay muchas otras guerras en las que se cometen genocidios y de las que no hablamos", dijo. "Así que es una cuestión muy complicada y me parece un poco injusto que se nos pregunte qué pensamos, cómo apoyamos o no apoyamos, si hablamos o no con nuestros gobiernos."

Wenders añadió que "tenemos que mantenernos al margen de la política, porque si hacemos películas deliberadamente políticas entramos en el terreno de la política. Pero somos el contrapeso de la política, somos lo contrario de la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente, no el de los políticos".

Fue en ese momento cuando la retransmisión en directo de la rueda de prensa sufrió problemas técnicos y empezaron a circular rumores de que la señal se había cortado deliberadamente.

La Berlinale respondió en un comunicado en el que aseguraba que "esta mañana hemos tenido problemas técnicos con la retransmisión por internet de la rueda de prensa con el Jurado Internacional. Queremos presentar nuestras más sinceras disculpas".

Reacciones y críticas

Wim Wenders en la Berlinale 2026
Wim Wenders en la Berlinale 2026 AP Photo

Las reacciones no tardaron en llegar y la indignación se mantuvo, con muchos acusando al festival de haberse quedado sin garra y de apartarse de los asuntos de actualidad, algo especialmente llamativo en el caso de la Berlinale, que nunca ha rehuido posicionarse, como demostró más recientemente con la invasión rusa de Ucrania. Llegó incluso a fabricar su emblemático pin del osito de la Berlinale con los colores de la bandera ucraniana.

Otro ejemplo reciente se dio en 2024, cuando el premio al mejor documental del festival fue para No Other Land, que narra el despojo de comunidades palestinas en la Cisjordania ocupada por Israel. Hubo polémica tras la concesión del galardón y el festival respaldó la película y a quienes alzaron la voz, incluso cuando responsables del Gobierno alemán criticaron como "unilaterales" las declaraciones sobre Gaza de los directores durante la ceremonia de entrega.

Tanto Michelle Yeoh como Neil Patrick Harris, invitados de la Berlinale 2026, fueron criticados en redes por esquivar preguntas sobre las redadas de ICE en Estados Unidos y el auge del fascismo, en especial Harris, por afirmar que le interesaba "hacer cosas que fueran 'apolíticas'".

Una de las críticas más sonadas llegó de la aclamada autora india Arundhati Roy, que tenía previsto presentar su comedia de 1989 'In Which Annie Give It Those Ones' en la sección Classics del festival.

Anunció que se retiraba del festival, aludiendo a las "declaraciones inconcebibles" del jurado y asegurando que "escucharles decir que el arte no debe ser político deja a uno boquiabierto".

"Aunque me han perturbado profundamente las posiciones del Gobierno alemán y de varias instituciones culturales alemanas sobre Palestina, siempre he recibido solidaridad política cuando he hablado ante el público alemán de mis opiniones sobre el genocidio en Gaza", afirmó Roy en su comunicado. "Eso fue lo que me permitió plantearme asistir a la proyección de Annie en la Berlinale".

Y continuaba, en referencia al jurado: "Escucharles decir que el arte no debe ser político deja a uno boquiabierto. Es una forma de silenciar una conversación sobre un crimen contra la humanidad cuando aún se está desarrollando ante nuestros ojos en tiempo real, en un momento en que artistas, escritores y cineastas deberían hacer todo lo que esté en su mano para detenerlo. Permítanme decirlo con claridad: lo que ha ocurrido en Gaza, lo que sigue ocurriendo, es un genocidio del pueblo palestino por parte del Estado de Israel. Cuenta con el apoyo y la financiación de los gobiernos de Estados Unidos y Alemania, así como de varios otros países europeos, lo que les convierte en cómplices de ese crimen".

Concluía así: "Si los grandes cineastas y artistas de nuestro tiempo no son capaces de alzarse y decirlo, deben saber que la historia les juzgará. Estoy conmocionada y asqueada".

La Berlinale se defiende de la "tormenta mediática"

Tricia Tuttle en la Berlinale 2026
Tricia Tuttle en la Berlinale 2026 AP Photo

Ante el creciente malestar, el festival difundió un extenso comunicado firmado por la directora de la Berlinale, Tricia Tuttle.

En el comunicado se afirmaba que "se ha pedido libertad de expresión en la Berlinale. La libertad de expresión está presente en la Berlinale. Pero cada vez más se espera que los cineastas respondan a cualquier pregunta que se les plantee. Se les critica si no responden. Se les critica si responden y no nos gusta lo que dicen. Se les critica si no son capaces de condensar ideas complejas en una breve frase cuando se les coloca un micrófono delante y pensaban que iban a hablar de otra cosa".

Tuttle añadía que en la programación de este año hay 278 películas, algunas de ellas "sobre genocidios, sobre violencia sexual en la guerra, sobre corrupción, sobre violencia patriarcal, sobre colonialismo o sobre el abuso del poder del Estado".

Añadía además que "en un entorno mediático dominado por la crisis queda menos oxígeno para una conversación seria sobre cine o cultura en general, salvo que también pueda encajarse en la agenda informativa. Algunas películas expresan una política con p minúscula, examinan el poder en la vida cotidiana, quién y qué se ve o no se ve, quién queda incluido o excluido. Otras se adentran en la Política con mayúscula, los gobiernos, las políticas de Estado, las instituciones de poder y justicia. Es una elección. Hablar al poder se hace de formas visibles y, a veces, de otras más silenciosas y personales".

"Los artistas son libres de ejercer su derecho a la libertad de expresión como decidan. No se debe esperar de ellos que se pronuncien sobre todos los debates más amplios acerca de las prácticas pasadas o presentes de un festival sobre las que no tienen ningún control. Tampoco se les puede exigir que hablen de cada cuestión política que se les plantee si no lo desean".

La escalada llega a las grandes estrellas

Tilda Swinton en la Berlinale 2025
Tilda Swinton en la Berlinale 2025 AP Photo

El comunicado de Tuttle no calmó en absoluto las preocupaciones, y más de 80 figuras de la industria del cine arremetieron contra la Berlinale en una carta publicada ayer, martes 17 de febrero, en la que se declaraban "horrorizados" por el "silencio institucional" del festival sobre Gaza.

Entre los firmantes figuran el oscarizado Javier Bardem, el actor Brian Cox, el cineasta británico Mike Leigh, el director belga Lukas Dhont, el director estadounidense Adam McKay, la célebre fotógrafa Nan Goldin y la veterana asistente y defensora de la Berlinale Tilda Swinton, que fue homenajeada el año pasado con el prestigioso Oso de Oro de Honor.

En la misiva afirman que discrepan "enérgicamente" de los comentarios de Wenders, sostienen que el cine y la política no pueden separarse y denuncian no solo la posición de la Berlinale respecto a Gaza, sino "el papel clave del Estado alemán a la hora de hacer posibles" las acciones de Israel.

"Escribimos como trabajadores del cine, todos nosotros participantes pasados y presentes de la Berlinale, que esperamos que las instituciones de nuestra industria se nieguen a ser cómplices de la terrible violencia que se sigue ejerciendo contra los palestinos", señala el texto. "Nos alarma la implicación de la Berlinale en la censura de artistas que se oponen al genocidio en curso de Israel contra los palestinos en Gaza y el papel clave del Estado alemán a la hora de hacerlo posible. Como ha señalado el Palestine Film Institute, el festival ha estado "vigilando a los cineastas al tiempo que mantiene su compromiso de seguir colaborando con la Policía Federal en sus investigaciones"".

La carta continúa: "Discrepamos fervientemente de la afirmación del presidente del jurado de la Berlinale 2026, Wim Wenders, de que hacer cine es "lo contrario de la política". No se pueden separar. Nos preocupa profundamente que la Berlinale, financiada por el Estado alemán, esté contribuyendo a poner en práctica lo que Irene Khan, relatora especial de la ONU sobre la libertad de opinión y de expresión, ha denunciado recientemente como el uso indebido por parte de Alemania de una legislación draconiana "para restringir la defensa de los derechos palestinos, enfriar la participación pública y reducir el debate en la universidad y en las artes". Es también lo que Ai Weiwei describió recientemente como que Alemania "está haciendo lo que hizo en la década de 1930" (en referencia a su acuerdo con el entrevistador, que le sugería que "es el mismo impulso fascista, solo que con un objetivo distinto")."

La carta recuerda que en el pasado la Berlinale ha hecho "declaraciones claras" sobre las "atrocidades" perpetradas contra la población de Irán y Ucrania y subraya que muchos festivales internacionales de cine, como el Festival Internacional de Documentales de Ámsterdam o el mayor certamen de Bélgica, el Film Fest Gent, "han respaldado el boicot cultural a Israel como Estado de apartheid".

Los firmantes añaden que "más de 5.000 trabajadores del cine, entre ellos destacadas figuras de Hollywood y del panorama internacional, también han anunciado que se niegan a trabajar con productoras e instituciones cinematográficas israelíes cómplices" - puede leerse más al respecto aquí.

La carta concluye: "Pedimos a la Berlinale que cumpla con su deber moral y se pronuncie con claridad contra el genocidio, los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra de Israel contra la población palestina, y que ponga fin por completo a su participación en el blindaje de Israel frente a las críticas y las demandas de rendición de cuentas".

¿Hablar o guardar silencio?

Protestas en la alfombra roja de la Berlinale 2026
Protestas en la alfombra roja de la Berlinale 2026 AP Photo

¿Cuándo se convierte en responsabilidad de un artista que acude a un festival alzar la voz, especialmente ante el auge del fascismo, que choca frontalmente con la libertad artística?

Siempre, sobre todo si se comparte la postura de George Orwell cuando afirmó: "La opinión de que el arte no debe tener nada que ver con la política es en sí misma una actitud política".

Los artistas que acuden a un evento en el que, históricamente, la política ha ocupado un lugar central dentro y fuera de la pantalla tienen el deber de utilizar su altavoz para expresarse, más aún en tiempos convulsos que muchos calificarían de orwellianos.

Puede ser ingenuo descartar el comentario de Wenders sobre la capacidad del cine para cambiar la opinión de un político, y es poco razonable esperar que cada artista encuentre una frase brillante sobre cualquier asunto, pero ningún creador debería tener miedo a hablar. Si lo tiene, quizá los festivales internacionales de cine no sean ahora el lugar adecuado. Y menos aún la Berlinale, donde la política nunca ha sido un tema tabú.

Ethan Hawke en la Berlinale 2026
Ethan Hawke en la Berlinale 2026 AP Photo

El actor nominado al Oscar Ethan Hawke supo moverse con bastante habilidad, y con sentido del humor, este año en la Berlinale.

Durante la rueda de prensa de su nuevo drama histórico, The Weight, al actor se le preguntó por la responsabilidad de las grandes estrellas a la hora de posicionarse.

"Probablemente el último sitio donde uno debería buscar consejo espiritual es en un grupo de artistas desvelados por el jet lag y bebidos que hablan de sus películas", respondió, antes de añadir: "Creo en el poder del cine para influir... Sabéis que todas las noches soñamos y esos sueños nos sanan y nos preparan para el día siguiente. Siento que, colectivamente, todo el festival, todos vosotros, todos nosotros aquí, somos responsables de crear una vida onírica internacional. ¿Qué es? ¿Cuáles son nuestros sueños? ¿De qué hablamos? ¿En qué pensamos?"

Hawke remató su respuesta con una frase más directa a la pregunta: "Cualquier cosa que combata el fascismo, yo la apoyo".

Más tarde, se le insistió a Hawke sobre la carta abierta firmada por otros artistas.

"La última vez que hablé públicamente de todo esto me sorprendió mucho la cantidad de animadversión con la que se recibió", admitió Hawke con franqueza. "Ya sabéis, gente diciendo: 'Los actores no deberían hablar de política' y cosas así. Y yo creo, en realidad, que la respuesta es justo la contraria, que todo el mundo debería hacerlo. Todos somos ciudadanos del mundo y todos importamos, todos tenemos voz y cualquiera puede discrepar. Esa es parte de la ventaja de vivir en una sociedad libre".

Hawke señaló que las celebridades suelen "tener micrófonos plantados delante de la cara, pero no es porque estemos diciendo a la gente lo que tiene que hacer. Solo compartimos arte".

"No somos algunas de las mentes más brillantes del mundo que tratan de conseguir que el planeta viva en paz", añadió, antes de concluir su respuesta dirigiéndose al periodista que había formulado la pregunta. "Tengo la sensación de que en su pregunta hay una ligera agenda distinta de la mía. Pero le respeto a usted y respeto la pregunta".

El Festival de Cine de Berlín concluye el domingo 22 de febrero de 2026.

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