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'Therian': La identidad viral que desafía los límites entre lo humano y lo animal

Pareja de 'therians' con una máscara
Pareja de 'therians' con una máscara Derechos de autor  Imagen generada por IA - Z-Image
Derechos de autor Imagen generada por IA - Z-Image
Por Jesús Maturana
Publicado Ultima actualización
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Llevan años existiendo en foros de internet, pero TikTok los sacó a la luz. Los therians se identifican como animales no humanos y reivindican que esa identidad no es una fantasía, sino algo constitutivo de quienes son.

Antes de que existiera TikTok, antes incluso de que las redes sociales fueran algo cotidiano, había personas que describían sentir una conexión profunda e inexplicable con determinadas especies animales. No como metáfora. No como afición. Sino como algo que percibían como parte central de su identidad.

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El término 'therian', contracción de 'therianthrope',palabra tomada del griego que alude a seres mitad humano, mitad animal, empezó a circular en los años noventa en foros de internet como alt.horror.werewolves, un espacio que nació para hablar de ficción y acabó convirtiéndose en punto de encuentro para quienes se reconocían en algo más personal.

La comunidad fue creciendo de manera discreta, casi clandestina, a través de listas de correo y páginas web de la era pre-Facebook. Se llamaban a sí mismos 'otherkin' en un primer momento, un término paraguas que abarca a quienes se identifican como seres no humanos en un sentido amplio, dragones, elfos, ángeles, y de ahí fue diferenciándose el subgrupo que se identifica específicamente con animales reales: lobos, zorros, ciervos, pumas, aves.

No existe una doctrina unificada. Hay quienes lo interpretan en clave espiritual, una especie de reencarnación o alma animal, y quienes lo leen desde un punto de vista puramente psicológico, sin ninguna connotación mística. Lo que comparten es la convicción de que su "fenotipo interior", como lo denominan ellos, no encaja con la especie a la que biológicamente pertenecen.

TikTok y el salto a la cultura de masas

Durante décadas, los therians existieron en nichos muy concretos de internet, invisibles para el gran público. Eso cambió de forma abrupta alrededor de 2020 y 2021, cuando el algoritmo de TikTok empezó a amplificar vídeos en los que jóvenes, muchos de ellos adolescentes, mostraban lo que denominan 'shifts' o 'quadrobics': movimientos que imitan la locomoción de cuadrúpedos, a veces con máscaras o accesorios que evocan al animal con el que se identifican.

El impacto fue doble. Por un lado, la visibilidad permitió que personas que nunca habían tenido nombre para lo que sentían encontraran una comunidad y un lenguaje. Por otro, la viralidad trajo consigo una distorsión inevitable: el formato corto de TikTok tiende a aplanar cualquier identidad hasta convertirla en estética, y lo que para algunos es una cuestión identitaria profunda quedó reducido, para muchos espectadores, a un baile o a un disfraz extravagante.

Hoy el hashtag #therian acumula miles de millones de visualizaciones. Hay canales de YouTube dedicados a explicar la identidad desde dentro, podcasts, servidores de Discord con decenas de miles de miembros y una producción constante de contenido en Reddit.

La comunidad ha desarrollado su propio vocabulario, 'kintype' para referirse al animal con el que uno se identifica, 'awakening' para el momento en que uno toma conciencia de ello, y sus propios debates internos sobre quién puede considerarse therian y quién no.

Lo que resulta difícil de ignorar es que buena parte del crecimiento reciente coincide con la adolescencia de una generación que ha crecido buscando identidades con las que nombrarse. No es un juicio de valor: es un dato que vale la pena tener en cuenta para entender el fenómeno en su contexto.

Therians y furries: una distinción que importa

Una confusión frecuente equipara a los therians con los furries, y aunque comparten ciertos espacios culturales, la diferencia de fondo es significativa. Los furries son personas que sienten afinidad con personajes antropomórficos animales, generalmente ficticios, y participan de una subcultura con una dimensión claramente lúdica y creativa: disfraces, convenciones, ilustración.

Su interés por lo animal no implica necesariamente identificarse con ello. Un furry puede tener una 'fursona', un alter ego animal, sin que eso signifique que se percibe a sí mismo como no humano. Los therians, en cambio, sostienen que su identificación no es una afición ni una elección estética, sino algo que experimentan como parte de lo que son.

La investigación empírica respalda esta distinción. En estudios realizados con ambas comunidades, se pidió a los participantes que indicaran en qué medida se identificaban con su especie animal de referencia en una escala de siete puntos.

Los 'therians' puntuaron significativamente más alto que los furries, 6,6 frente a 5,6 de media, lo que apunta a que esa identificación es cualitativamente diferente, no solo en grado sino en naturaleza.

Los datos sobre cómo se perciben a sí mismos son aún más reveladores. Mientras que algo más de un tercio de los furries afirmaba sentirse menos del 100% humano, esa proporción ascendía al 85% entre los therians.

Y de quienes reconocían sentirse parcialmente no humanos, casi todos lo atribuían a una sensación de índole mental o psicológica, no física: pocos describen mirar sus manos y ver garras, pero muchos sí sienten que su forma de percibir el mundo, de reaccionar o de relacionarse responde a algo que no encaja del todo con lo que consideran típicamente humano.

Los 'therians' también expresaban con más frecuencia el deseo de no ser humanos en absoluto si tuvieran esa opción, casi seis de cada diez, frente a menos de cuatro de cada diez entre los furries, una diferencia que habla de hasta qué punto esa identidad no humana es vivida como algo genuino y no como un juego de roles.

Las fronteras, sin embargo, son porosas. Hay personas que se identifican con ambas etiquetas a la vez, y la subcultura furry ha sido históricamente un espacio donde muchos therians han encontrado comunidad antes de tener vocabulario para nombrarse de otra manera.

Salud mental: lo que la psicología todavía no sabe responder

La pregunta más incómoda es la que rodea a la salud mental. Los profesionales de la psicología no tienen un consenso claro sobre cómo abordar la identidad therian. No está catalogada como trastorno en el DSM-5 ni en la CIE-11, y hay psicólogos que argumentan que, cuando no interfiere con el funcionamiento cotidiano de la persona, no tendría por qué tratarse como patología. El problema es que esa condición, que no interfiera, no siempre se cumple.

Algunos estudios preliminares y varios informes clínicos apuntan a que existe una correlación, no necesariamente causal, entre la identidad 'otherkin'/'therian 'y cuadros de disociación, trastornos del espectro autista, ansiedad social o depresión.

La interpretación de esa correlación es lo que divide a los especialistas: ¿la identidad 'therian' es una forma de procesar o canalizar una experiencia de alienación preexistente? ¿O puede, en determinados casos, dificultar aún más la integración social de quien ya tenía dificultades? No hay respuestas definitivas todavía.

Lo que sí genera preocupación en algunos entornos clínicos es el peso del contexto digital. Cuando un adolescente en proceso de construcción identitaria encuentra en internet una comunidad que le ofrece pertenencia, vocabulario y afirmación incondicional, el riesgo no está en la identidad en sí, sino en que el entorno online puede reforzar narrativas sin el filtro crítico que proporcionaría un acompañamiento profesional.

Eso no es exclusivo de los 'therians': es un problema estructural de cómo funcionan las comunidades digitales en torno a cualquier identidad minoritaria.

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