Despertar a los no muertos nunca es buena idea. Lee Cronin propone una visión muy desagradable y alargada del mal ancestral, pero los aficionados al gore aún tendrán mucho a lo que hincar el diente.
A raíz del reciente anuncio de 'La Momia 4', protagonizada por Brendan Fraser y cuyo estreno en cines está previsto para 2028, se ha desatado una implacable campaña en redes sociales sobre la posible presencia del actor en 'La momia de Lee Cronin'.
Vayamos despejando dudas desde el principio, no, Brendan Fraser no aparece en 'La momia de Lee Cronin'. Y sí, ese es el título completo, una maniobra de marca tan audaz como muy pretenciosa, un movimiento evidente del estudio para diferenciar la entrega momificada de 2026 de las versiones anteriores y de las que puedan venir.
La película de la amenaza momificada de este año es una reinvención completamente independiente de la franquicia, procedente de otra productora. Es el primer filme de la saga que no producen ni Hammer ni Universal Studios. También es, según nuestros cálculos, el más largo, con una duración de 134 minutos. Y desde luego es el más sangriento.
Lo cual tampoco era difícil, si tenemos en cuenta que las propuestas recientes han sido aventuras de capa y espada y otra, con Tom Cruise, que imitaba a 'Misión: Imposible' y dio al traste con los planes de Universal para un universo cinematográfico Dark Universe. Ahora bien, si las imágenes de carne podrida arrancándose, uñas larguísimas siendo cortadas, bichos que se cuelan en bocas y cuerdas vocales seccionadas ya le ponen los pelos de punta, quizá sea mejor que se salte esta sesión.
El director irlandés Lee Cronin ('Bosque Maldito', 'Posesión infernal: el despertar') explora un nuevo ángulo de terror para esta criatura vendada y ofrece su propia visión del mal ancestral. En lugar de regalar al público unas gamberradas al estilo Fraser, o una figura a lo Boris Karloff o Sofia Boutella, aquí la protagonista es la pequeña Katie (Emily Mitchell / Natalie Grace), de 8 años. Es la hija de Charlie (Jack Reynor) y Larissa (Laia Costa), que desaparece engullida por una tormenta de arena en El Cairo.
Ocho años después, la familia sigue lidiando con las secuelas emocionales cuando reciben la llamada de la tenaz detective Zaki (May Calamawy). Han encontrado a Katie. Es una de las 57 personas que fueron encerradas en sarcófagos de 3.000 años de antigüedad. No todos salieron con vida, pero ella sí.
¿Qué le ocurrió? ¿Cómo logró sobrevivir? ¿Quién la metió en una tumba? ¿Y bastará la terapia para que ella y su familia superen el trauma? Aviso de spoiler, no, no será suficiente.
En muchos aspectos, Cronin intenta replicar lo que Leigh Whannell logró con la excelente 'El hombre invisible' (2020). Aquella película tomó a un antagonista clásico, envuelto en vendas, y transformó su historia en un potente relato sobre el gaslighting y el maltrato doméstico. Aquí, Cronin vuelve a imaginar a otro villano vendado y utiliza la figura para explorar las fuerzas del duelo, la pena y el remordimiento.
Durante la primera mitad lo consigue. Cronin va tensando una sensación de angustia opresiva durante la investigación de la desaparición de Katie y, poco a poco, va salpicando la trama con sustos viscerales y llenos de pus. Porque 'La momia de Lee Cronin' presume de abundantes momentos asquerosos, de esos que revuelven el estómago, muy en la línea de Sam Raimi.
El problema es que falta el ingenio retorcido y el enfermizo sentido del humor de Raimi, de modo que, a medida que el 'grand guignol', por momentos muy deudor de 'El exorcista', va acumulando escenas de horror repugnante, también se acumula una sensación de agotamiento. En particular, el final, pasado de vueltas, se rinde a sustos genéricos que ya ha visto un millar de veces.
Aun así, y pese a su metraje inflado, la película ofrece suficientes alicientes. La debutante Natalie Grace se entrega a una interpretación física total, impresionante y muy inquietante, y las secuencias más sádicas alcanzan su sucio objetivo. Estos aciertos no logran tapar unos diálogos acartonados ni la avalancha de tópicos reconocibles, y tampoco justifican la pretenciosa reivindicación autoral del título. Con todo, queda una exhumación retorcida que hará las delicias de los aficionados menos exigentes al gore en un viernes por la noche. Y con eso, la momia queda bien enterrada.
'La momia de Lee Cronin' ya se puede ver en cines.