Anne Hathaway encabeza las carteleras con la comedia de moda 'El diablo viste de Prada' y el psicodrama 'Mother Mary', ambas películas con méritos, aunque esta semana apostamos por la más extraña de las dos opciones.
Muy de vez en cuando se produce un extraño golpe de suerte cinematográfico. Los astros se alinean y el público tiene la suerte de disfrutar de uno de los acontecimientos más singulares, una Hathaweek.
Para los profanos, se trata de cuando coinciden las fechas de estreno de dos películas en las que luce el considerable talento de Anne Hathaway. Y hete aquí que la Hathaweek de 2026 es especial, porque ambas cintas comparten un hilo conductor. Literalmente, porque tratan sobre moda.
Hasta cierto punto...
La primera es 'El diablo viste de Prada 2' la secuela del éxito de 2006 que se ha hecho esperar casi dos décadas y que resulta mucho mejor de lo que cabía esperar. Hay buenos chistes, pullas veladas sobre el estado actual del periodismo, modelitos de lujo y el delicioso regreso del reparto original. Pese a algunas decisiones cuestionables y a que por momentos parece un refrito, es una película muy divertida.
Por muy digno que sea este regreso, nuestra recomendación de la semana es la segunda cinta encabezada por Hathaway, 'Mother Mary', la nueva película del guionista y director David Lowery.
Es muy posible que su existencia le haya pasado desapercibida, ya que no cuenta con los millones en marketing del éxito de David Frankel, pero merece la pena salir a buscarla.
El cineasta responsable de 'A Ghost Story', 'Pete’s Dragon' y 'The Green Knight' dirige a Hathaway, que encarna a la estrella del pop que da título al filme, Mother Mary. Tres días antes de su ansiado regreso, que llega tras un misterioso accidente sobre el escenario, se presenta en la puerta de su antigua amiga y diseñadora, Sam Anselm (Michaela Coel). Llevan diez años sin hablarse y todavía hay "bilis subiendo" por su ruptura creativa del pasado.
Mother Mary suplica a Sam que le haga un vestido para el gran concierto, una prenda que encarne su regreso y su reinvención.
Aunque se refiere a la estrella del pop como un "tumor", la modista acepta de mala gana participar en una "transubstanciación de los sentimientos" con Mother Mary, un proceso en el que la cantante comparte lo que siente y Sam lo traduce en moda. A partir de ahí, todo se vuelve muy raro...
Lo que sigue es una extraña pieza de cámara que evoluciona hacia un relato gótico de fantasmas, en el que lo metafísico se cruza con lo espiritual y que acaba en el exorcismo de un trauma compartido.
¿Suena a demasiado? Lo es. Pero es un exceso con un fantasma hecho de un reluciente tejido rojo.
Lowery construye una meditación cargada de desasosiego sobre la creatividad, el cierre emocional y cómo la oscuridad y lo divino son inseparables dentro de la ambición artística. Este último elemento se percibe en todo momento mediante iconografía religiosa, desde el nombre artístico de la estrella del pop y esa "transubstanciación" hasta el vestuario y la figurativa presencia del pasado que se manifiesta de forma muy material, de modo que las dos protagonistas quedan envueltas en pistas temáticas de gran peso.
Una Hathaway con aires de Lady Gaga
Hathaway está excelente como la Mother Mary de aire Lady Gaga, dando vida a una figura a menudo patética, claramente marcada por una especie de bloqueo emocional y que busca desesperadamente encender una nueva chispa con su nuevo single, inspirado en el principio de Einstein de la "acción fantasmal a distancia", una referencia al entrelazamiento cuántico. Es una alusión solemne en un guion decididamente verboso.
Como dice en un momento Mother Mary: "Estas metáforas agotan".
Algunos se desconectarán ante esta retórica tan seria, otros acabarán apreciando que el diálogo, por momentos pretencioso, tiene un propósito.
En cuanto a Coel, está brillante como la gélida y vengativa Sam, exprimiendo cada frase y sacando a relucir el humor escondido en las disquisiciones filosóficas.
Por otra parte, merecen mención especial la diseñadora de vestuario Bina Daigeler ('Tár', 'The Room Next Door'), así como Charli XCX, el productor Jack Antonoff y FKA twigs, que firman algunos auténticos temazos para la banda sonora. De nuevo, aplauso para Hathaway, que interpreta las canciones con total credibilidad en las secuencias de flashback.
Contar más sería estropear la diversión.
Si tiene que elegir una fantasía de moda con Hathaway, que sea 'Mother Mary'. Es la retorcida pieza complementaria de 'El diablo viste de Prada 2', además de la pareja perfecta para una doble sesión con la hipnótica y surreal 'In Fabric' de Peter Strickland. Y en una industria tan volcada en propiedades intelectuales ya existentes, secuelas, precuelas y biopics musicales blanqueados, esta es la clase de propuesta audaz y extravagante que deja huella. Seguro que le perseguirá. Como un trozo de reluciente tejido rojo.
Aquí tiene el trailer de 'Mother Mary':
'Mother Mary' ya se proyecta en cines seleccionados. El EP 'Mother Mary: Greatest Hits', la banda sonora producida por Jack Antonoff y Charli XCX, ya está disponible a través de A24 Music.