Los críticos sostienen que el plan de la Comisión Europea, presentado como un rescate para agricultores golpeados por la energía cara y las tensiones geopolíticas, no ofrece un alivio inmediato a los consumidores ante la subida de la cesta de la compra.
El último plan sobre fertilizantes de la Comisión Europea busca proteger los precios de los alimentos en Europa de las consecuencias de la crisis energética, con los dirigentes en Bruselas advirtiendo de que la volatilidad de los mercados de fertilizantes se está trasladando directamente a unas cestas de la compra más caras en todo el bloque.
En el centro del plan está el intento de romper la reacción en cadena que vincula los precios del gas, la escasez de fertilizantes y el aumento de la factura de la compra, desencadenada por el conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz, un paso comercial clave por el que transita el 30% de los fertilizantes mundiales y el 20% de los suministros de gas natural.
Bruselas sostiene que el sistema alimentario europeo se ha vuelto peligrosamente expuesto a los sobresaltos de los combustibles fósiles porque la producción de fertilizantes, especialmente los nitrogenados, depende en gran medida del gas natural.
Al mismo tiempo, los precios de los fertilizantes para los agricultores de la UE siguen muy por encima de los niveles anteriores a la crisis tras un nuevo fuerte aumento a comienzos de 2026. La guerra entre Ucrania y Rusia, las restricciones comerciales y la crisis en Oriente Medio se señalan como factores que alimentan la volatilidad de los fertilizantes.
Un alto cargo de la Comisión insistió el 18 de mayo en que, por ahora, no está en juego la disponibilidad de alimentos, y señaló que los agricultores ya se aprovisionaron de fertilizantes el año pasado y que las siembras avanzan con normalidad, pero la última previsión del Banco Central Europeo anticipa que la inflación de los alimentos se mantendrá ligeramente por encima de su objetivo del 2% hasta finales de 2026.
Los responsables de la UE advirten de que las buenas cosechas dependerán de los fenómenos meteorológicos y del clima y de que el verdadero horizonte para que los consumidores empiecen a notar un aumento más acusado de los precios de los alimentos podría situarse entre los próximos seis y 12 meses. Un pronóstico similar lo hizo el banco neerlandés Rabobank, que calculó que la inflación de los precios de los alimentos impactará en los bolsillos europeos de aquí a Navidad.
La UE refuerza la producción de fertilizantes
Aludiendo a la guerra contra Irán liderada por Estados Unidos, el Ejecutivo comunitario vincula de forma explícita el aumento de los costes de los insumos agrarios con la dependencia de Europa de los combustibles fósiles y de las materias primas importadas para fertilizantes.
Como la producción de fertilizantes depende en gran medida del gas natural, las industrias químicas se están viendo afectadas por las consecuencias de la guerra y la volatilidad de los combustibles fósiles ha dejado al descubierto una debilidad estructural de la economía agroalimentaria europea.
El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, ha afirmado que Europa debe redoblar sus esfuerzos para "producir más y depender menos" de otros en lo que respecta a los nutrientes que sustentan la agricultura del bloque.
Bruselas tiene previsto movilizar recursos del presupuesto comunitario para apoyar a los agricultores que se enfrentan a unos costes de fertilizantes especialmente elevados antes de la próxima campaña de siembra, al tiempo que fomentará la fabricación de fertilizantes en la propia UE y alternativas como los nutrientes de origen biológico y reciclados.
La Comisión también estudiará medidas de almacenamiento estratégico, mecanismos de compra conjunta y un seguimiento más estrecho de los precios de los fertilizantes. En el marco del plan europeo, los agricultores se beneficiarán de fondos de emergencia de la política agrícola y de pagos anticipados, a condición de que adopten prácticas más sostenibles, como reducir el uso de fertilizantes sintéticos y apostar por fertilizantes de base biológica.
Sin embargo, el sector agrícola lamenta la falta de financiación. Peter Meedendorp, presidente del Consejo Europeo de Jóvenes Agricultores (CEJA), afirma que los jóvenes agricultores están "dispuestos a contribuir" a la resiliencia agraria del bloque, pero advierte de que el sector no puede seguir "asumiendo en solitario el aumento de los costes de los insumos, los sobresaltos geopolíticos y las expectativas de inversión". "El diagnóstico es cada vez más claro. Lo que los agricultores esperan son herramientas concretas, financiación concreta y resultados concretos", señala Meedendorp.
La organización sectorial Copa Cogeca calificó el plan de la Comisión de "profunda decepción" y lamentó la ausencia de una "respuesta real" a los retos a los que se enfrentan los agricultores. "Si en las próximas semanas y meses los precios de las principales categorías de fertilizantes se mantienen en los niveles actuales, la crisis agraria se convertirá rápidamente en inflación alimentaria para los consumidores europeos y en una crisis alimentaria a escala mundial", advierten.
Un alivio financiero para los agricultores
El comisario de Agricultura, Hansen, señala que aún quedan 200 millones de euros en la reserva de crisis del principal fondo agrícola del bloque y expresa su intención de "al menos duplicar esta cantidad" para apoyar a los agricultores.
La Comisión también ofrecerá "apoyo excepcional" y específico a los agricultores más afectados, explicó Hansen el martes a los periodistas, y se movilizarán más fondos con cargo al presupuesto de la UE "para reforzar la investigación agrícola". El comisario precisa, no obstante, que la cuantía exacta sigue en discusión a la espera de las negociaciones políticas entre los colegisladores europeos, el Parlamento Europeo y el Consejo. "El objetivo es contar con un instrumento financiero concreto antes del verano, cuando los agricultores tienen que decidir qué cultivos plantarán para la próxima campaña", afirma Hansen.