Grecia adopta en su legislación el precontrol en fronteras exteriores, un examen más rápido del asilo y un nuevo marco de retornos, que influirá en la gestión migratoria en la UE.
El Parlamento griego aprobó el proyecto de ley para la aplicación del Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, incorporando al ordenamiento jurídico griego un nuevo marco que modifica la forma de gestionar los flujos migratorios, las solicitudes de asilo y las devoluciones de quienes no tienen derecho a protección internacional.
El proyecto se aprobó con los votos del partido gobernante, Nueva Democracia. El Pasok votó "presente", mientras que el resto de los partidos de la oposición se pronunciaron en contra.
El nuevo marco europeo es el resultado de varias años de negociaciones entre los Estados miembros de la Unión Europea. Según el Gobierno, busca combinar un control más estricto de las fronteras exteriores, una tramitación más rápida de las solicitudes de asilo y unas devoluciones más eficaces para quienes no cumplen los requisitos de permanencia.
El debate sobre el nuevo Pacto tiene lugar en un momento en que las llegadas de migrantes desde Libia hacia Creta y Gavdos han aumentado de forma significativa, devolviendo la cuestión migratoria al centro de la agenda política.
Por qué cambia el marco
El ministro de Migración y Asilo, Thanos Plevris, sostuvo que Grecia se enfrenta ahora a un entorno migratorio distinto del de la década anterior. Según los datos que presentó a la agencia APE-MPE, las solicitudes de asilo pendientes se redujeron de unas 142.000 en 2019 a unas 28.000 en la actualidad, mientras que las llegadas irregulares, que superaron 1,2 millones en el periodo 2015-2019, ascienden a unas 198.000 desde 2019 hasta hoy.
De acuerdo con las cifras del Ministerio de Migración y Asilo, las llegadas a las islas del Egeo oriental, el Evros y Creta disminuyeron un 30% en el primer cuatrimestre de 2026 en comparación con el mismo periodo de 2025, de 11.174 a 7.814 personas. En abril se registraron 1.731 llegadas frente a 2.474 en marzo. El total de expedientes pendientes de primera y segunda instancia se situó en 28.658 casos, un 6% menos que un año antes.
Según el propio ministro, el nuevo Pacto representa un compromiso entre distintas aproximaciones dentro de la Unión Europea, ya que por primera vez se establece por ley una obligación de solidaridad por parte de los países de segunda acogida, mientras se mantiene la responsabilidad de los países de primera línea en la gestión de las fronteras exteriores.
1. Control obligatorio de todas las nuevas llegadas en las fronteras exteriores
El primer cambio importante afecta al procedimiento que se seguirá inmediatamente después de la llegada de un nacional de un tercer país a las fronteras exteriores de la Unión Europea.
Antes de que se considere que ha entrado oficialmente en el territorio de un Estado miembro, será sometido a un prechequeo obligatorio que incluye verificación de identidad, toma de datos biométricos, control de seguridad y control sanitario.
Según el Gobierno, este procedimiento permite desde el primer momento distinguir entre quienes presentan un perfil claro de refugiado y quienes podrían seguir un procedimiento diferente.
2. Mayor uso de datos biométricos
El sistema renovado de Eurodac, la base de datos europea para solicitantes de asilo y migrantes, adquiere un papel central en el nuevo esquema. El nuevo marco amplía el uso de datos biométricos y refuerza la capacidad de registrar y seguir los desplazamientos dentro de la Unión Europea. El objetivo es aplicar de manera más eficaz las nuevas normas de asilo y mejorar la cooperación entre los Estados miembros.
3. Procedimientos de asilo más rápidos en las fronteras
El nuevo Pacto introduce calendarios más estrictos para el examen de las solicitudes de asilo. Según explicó el ministro en el Parlamento, quienes no presenten un perfil sólido de refugiado serán incluidos en el denominado procedimiento fronterizo, en el que la solicitud se examinará en un plazo de doce semanas.
Para estos casos se prevé la permanencia en régimen de detención durante la tramitación. En caso de rechazo de la solicitud, se emitirá de inmediato una decisión de retorno.
El nuevo marco contempla también el rechazo más rápido de solicitudes consideradas manifiestamente infundadas, así como un tratamiento específico para las procedentes de países con bajos porcentajes de reconocimiento de protección internacional.
4. Sistema de retornos más estricto
El cuarto cambio afecta al sistema de retornos de quienes no tienen derecho a protección internacional o a una estancia legal. El proyecto de ley prevé el refuerzo de la detención Administrativa, un seguimiento más estrecho de las personas en proceso de retorno y una activación más rápida de las medidas de alejamiento.
Paralelamente se refuerza la cooperación con Frontex y con el resto de los Estados miembros de la Unión Europea. Los datos del Ministerio de Migración muestran que en el primer cuatrimestre de 2026 se llevaron a cabo 2.350 retornos y salidas de migrantes desde Grecia. De ellos, 919 fueron retornos forzosos o expulsiones, 685 salidas voluntarias a través de la Organización Internacional para las Migraciones y 367 abandonos voluntarios del país.
5. Los centros de retorno fuera de la Unión Europea
El nuevo marco europeo incluye también la posibilidad de crear los llamados centros de retorno. Se trata de instalaciones que podrán funcionar en terceros países fuera de la Unión Europea y acoger a personas cuyas solicitudes de asilo han sido rechazadas de forma definitiva, pero cuyo retorno inmediato a su país de origen no es posible.
Según Thanos Plevris, Grecia participa junto con Alemania, Austria, Dinamarca y los Países Bajos en una iniciativa europea conjunta para impulsar el plan. Señaló que ya están en marcha contactos con terceros países, con el objetivo de alcanzar acuerdos dentro de 2026 y poner en funcionamiento los primeros centros a partir de 2027.
Qué supone para Grecia
El Gobierno considera que el nuevo Pacto aporta a los países de primera línea más herramientas para gestionar los flujos migratorios y aplicar las devoluciones. Se espera que la aplicación del nuevo marco sea una de las principales pruebas para la política migratoria de la Unión Europea en los próximos años, ya que los Estados miembros están llamados ahora a aplicar en la práctica las normas acordadas a escala europea.