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Las granjas europeas sufren la guerra con Irán, los agricultores regenerativos lo veían venir

Sheila Darmos es agricultora de tercera generación y emprendedora social en la organización sin ánimo de lucro The Southern Lights y en Regenerative Farming Greece.
Sheila Darmos es agricultora de tercera generación y emprendedora social en la organización sin ánimo de lucro The Southern Lights y en Regenerative Farming Greece. Derechos de autor  Sheila Darmos
Derechos de autor Sheila Darmos
Por Angela Symons
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La guerra en Irán dispara el precio mundial de los fertilizantes, pero estos agricultores siguen trabajando sin inmutarse

Se cierne una crisis sobre las explotaciones agrícolas europeas, ya que la guerra contra Irán amenaza el suministro de fertilizantes y dispara el precio del combustible. Pero algunas están mucho mejor protegidas que otras.

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Las granjas de agricultura regenerativa dependen menos de los fertilizantes sintéticos importados que las explotaciones convencionales y mantienen rendimientos muy similares con costes mucho más bajos. Mejoran la fertilidad natural del suelo con compost, estiércol animal, pastoreo rotacional y cultivos de cobertura, que se siembran en la temporada baja precisamente para crear suelos sanos.

Esto no solo significa que se vean menos afectadas cuando se interrumpen las cadenas de suministro globales, también asegura su futuro al reducir la contaminación, favorecer la biodiversidad e incluso mejorar la salud pública.

¿Por qué la guerra en Irán afecta a los fertilizantes?

Con la vital ruta marítima del estrecho de Ormuz bloqueada, aproximadamente una tercera parte del comercio mundial de fertilizantes ha quedado en suspenso.

El estrecho también es clave para el transporte de las exportaciones mundiales de petróleo, por allí pasa alrededor de una quinta parte del suministro. El gas natural es fundamental para producir fertilizantes sintéticos a base de nitrógeno, muy utilizados en Europa y en el resto del mundo.

"Cada crisis de los combustibles fósiles nos recuerda hasta qué punto es vulnerable la agricultura convencional, los agricultores dependientes de los fertilizantes sintéticos están expuestos a sobresaltos de precios que no pueden controlar", afirma Gabrielle Taus, directora general de Commonland (fuente en inglés), una organización internacional sin ánimo de lucro que trabaja con comunidades locales en más de 50 países para restaurar paisajes degradados.

¿Necesitan las explotaciones agrícolas fertilizantes sintéticos para prosperar?

Se calcula que alrededor de la mitad de la población mundial se alimenta con cultivos producidos con fertilizantes artificiales. Aunque las plantas pueden crecer sin estos fertilizantes, la agricultura industrial moderna depende de ellos para ganar rapidez y producir a gran escala.

Pero, ¿a qué precio?

El uso excesivo de fertilizantes sintéticos a base de nitrógeno está minando la resiliencia de las explotaciones al contaminar el agua y el aire, degradar los suelos y generar riesgos para la salud humana.

En su granja de Grecia, la agricultora de tercera generación Sheila Darmos obtiene nitrógeno de forma natural a través de las plantas.

"Integramos prácticas de permacultura, agricultura sintrópica y agroforestería, y llevamos más de 30 años triturando las podas de los árboles y dejándolas sobre el suelo, creando un suelo rico y fértil mediante la descomposición de materia orgánica, lo que a veces se denomina fertilización verde", explica.

"También cultivamos en la propia finca plantas fijadoras de nitrógeno, de modo que el sistema genera su propio nitrógeno sin necesidad de importar ningún fertilizante sintético".

Fundadora y directora de relaciones externas de EARA, la agricultora Meghan Sapp trabaja en el rancho Curly Creek, en el País Vasco (España).
Fundadora y directora de relaciones externas de EARA, la agricultora Meghan Sapp trabaja en el rancho Curly Creek, en el País Vasco (España). Meghan Sapp

En Curly Creek Ranch, en el País Vasco español, la agricultora Meghan Sapp también ha puesto en marcha un sistema circular.

"Producimos todo nuestro compost con la cama de los caballos, las cabras y las gallinas, además de los restos de cocina y de jardín", explica. "También cultivamos habas, que fijan nitrógeno en el suelo, y luego las dejamos descomponerse en los bancales, con lo que aumentan los niveles de nitrógeno".

"El ecosistema trabaja con y para nosotros"

Como agricultora y propietaria de la explotación ecológica La Junquera (fuente en inglés), en Murcia, España, Yanniek Schoonhoven ha comprobado de primera mano las ventajas de pasar de la agricultura convencional a la agricultura regenerativa.

Cuenta que una parcela que antes transmitía una "sensación inquietante de vacío" por la ausencia de aves e insectos ha visto cómo regresaba la biodiversidad.

En lugar de aplicar fertilizantes inorgánicos, La Junquera recurre al vermicompostaje, que utiliza lombrices para transformar los residuos orgánicos en compost, y a tratamientos foliares para enriquecer el suelo.

"Ahora, cuando entro en este campo, veo flores silvestres, conejos y todo tipo de animales", explica Yanniek. "El ecosistema trabaja con y para nosotros, apenas tenemos plagas".

¿Por qué la agricultura regenerativa no está más extendida?

A pesar de los beneficios tan amplios de la agricultura regenerativa, su adopción en Europa avanza lentamente. Solo en torno al dos por ciento de las explotaciones se consideran plenamente regenerativas, mientras que aproximadamente entre un cinco y un diez por ciento están en transición, según un informe publicado en 'Nature' (fuente en inglés).

Pasar a la agricultura regenerativa puede exigir mucha mano de obra y los beneficios no siempre se perciben de inmediato. Además, no todos los agricultores tienen acceso a la financiación y a la formación necesarias para acometer esos cambios.

"Los agricultores no pueden hacerlo solos", afirma Yanniek. "Las políticas, los incentivos y la inversión tienen que recompensar a quienes cuidan la tierra de formas que beneficien al conjunto del territorio".

"Tenemos que dejar de subvencionar prácticas agrícolas y empresas que no regeneran los territorios ni las comunidades", añade Sheila.

La Política Agrícola Común (PAC) de la UE sí remunera a los agricultores por actuaciones favorables al medio ambiente, al clima y a la biodiversidad, pero un informe del WBCSD (fuente en inglés) de marzo de 2025 concluyó que estos programas son de difícil acceso y no cubren las inversiones iniciales. Además, la PAC está llamada a sufrir recortes importantes, de entre el 20 y el 30 %, en la propuesta de presupuesto de la Comisión Europea para 2028-2034.

La presión del mercado para obtener grandes volúmenes y productos uniformes es otro factor que frena a los productores a la hora de adoptar prácticas regenerativas.

Yanniek Schoonhoven, agricultora y propietaria de la finca La Junquera en el Altiplano Estepario. | Sheila Darmos, de The Southern Lights y Regenerative Farming Greece.
Yanniek Schoonhoven, agricultora y propietaria de la finca La Junquera en el Altiplano Estepario. | Sheila Darmos, de The Southern Lights y Regenerative Farming Greece. Yanniek Schoonhoven | Sheila Darmos

¿Producen lo mismo las explotaciones regenerativas?

Un informe de 2025 (fuente en inglés) de la Alianza Europea para la Agricultura Regenerativa (EARA) constató que los rendimientos de las explotaciones regenerativas eran solo un dos por ciento inferiores a los de sus equivalentes tradicionales. Al mismo tiempo, los insumos más costosos se redujeron de forma notable, se utilizó de media un 61 % menos de fertilizante sintético nitrogenado y un 75 % menos de pesticidas.

Para un agricultor de cultivos herbáceos convencional en Europa, los fertilizantes sintéticos pueden suponer hasta el 12 % de sus costes totales de insumos. Esa proporción aumenta bruscamente cuando se disparan los precios.

En la crisis actual, la producción de las explotaciones regenerativas también está mejor protegida.

"La agricultura regenerativa no solo tiene que ver con la restauración ecológica y la resiliencia, también refuerza la resiliencia social y económica frente a sobresaltos y crisis", sostiene Sheila, quien cree que, como consecuencia de las sucesivas crisis de los combustibles, cada vez más agricultores tratarán de lograr "independencia a largo plazo" de "las grandes industrias agroquímicas".

"Puede que este año gastemos 100.000€ adicionales en diésel para los tractores", afirma Yanniek, "pero eso no repercute negativamente en nuestro rendimiento".

La granja de Meghan en el País Vasco está aún mejor protegida gracias a que no está conectada a la red eléctrica nacional. Obtiene el 97 % de su electricidad de la energía solar, incluida la carga de su vehículo 4x4 híbrido. Esto también la protegió durante el apagón en España registrado el año pasado. Vender toda su producción en un radio de 50 kilómetros reduce todavía más su exposición al encarecimiento de los costes de transporte cuando suben los precios de los combustibles fósiles.

Sheila Darmos es una agricultora de tercera generación y emprendedora social que impulsa transiciones sistémicas en la agricultura y en las comunidades rurales de Grecia.
Sheila Darmos es una agricultora de tercera generación y emprendedora social que impulsa transiciones sistémicas en la agricultura y en las comunidades rurales de Grecia. Sheila Darmos

¿Qué ayudas existen para pasar a la agricultura regenerativa?

La falta de conocimientos y de formación es otro obstáculo clave. La UE ofrece cursos y talleres en línea gratuitos a través de EIT Food (Instituto Europeo de Innovación y Tecnología) para ayudar a los agricultores a adoptar prácticas sostenibles.

Sin embargo, sobre el terreno son los propios agricultores regenerativos europeos quienes están tomando la iniciativa.

Como cofundadora de the Regeneration Academy (fuente en inglés), Yanniek, de La Junquera, forma a otras personas en agricultura regenerativa y restauración de tierras en el sur de España.

Es una de las muchas agricultoras que colaboran con Commonland, que aplica a la agricultura un enfoque holístico que combina impacto social, recuperación de la biodiversidad y retorno financiero.

"Estamos reforzando la resiliencia desde la base", afirma Gabrielle, de Commonland. "Ampliar esta transición y garantizar que quienes trabajan sobre el terreno tengan los recursos y el reconocimiento necesarios para liderarla es una de las cosas más importantes que podemos hacer en estos tiempos de gran incertidumbre geopolítica".

Como cofundadora y directora de la organización sin ánimo de lucro The Southern Lights (fuente en inglés) y de la iniciativa Regenerative Farming Greece (fuente en inglés), otra socia de Commonland, Sheila Darmos imparte formación sobre prácticas regenerativas en Grecia.

"Cuando volvamos a conectar lo que hoy está roto, cuando retomemos el vínculo con cómo se producen nuestros alimentos y quién los produce, con la relación entre nuestros ríos y nuestros suelos y bosques, con el hecho de que la salud del suelo sustenta la salud humana, comprenderemos que no practicar una agricultura regenerativa es enormemente peligroso y cortoplacista", concluye.

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