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Exclusiva: La industria cárnica deja sus emisiones fuera de la agenda climática

Unas vacas permanecen en la sala de ordeño de la cooperativa agrícola de Golzow, cerca de Brandeburgo an der Havel.
Vacas en la sala de ordeño de la cooperativa agrícola de Golzow, cerca de Brandeburgo an der Havel. Derechos de autor  Copyright 2008 AP. All rights reserved.
Derechos de autor Copyright 2008 AP. All rights reserved.
Por Liam Gilliver
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Exclusiva de 'Euronews Green': un nuevo informe destapa la estrategia climática 'oculta' de la gran agroindustria.

Los gigantes de la carne y los lácteos han sido acusados de frenar los avances contra el cambio climático al acercarse a los responsables políticos para justificar el vertiginoso crecimiento de la ganadería.

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A escala mundial, la alimentación y la agricultura aportan un tercio de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, solo por detrás de la quema de combustibles fósiles. En la UE, los alimentos de origen animal representan entre el 81 y el 86% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la producción de alimentos, pese a proporcionar únicamente alrededor del 21% de las calorías y el 64% de las proteínas.

Los científicos han advertido en repetidas ocasiones de que es necesario cambiar nuestra dieta para reducir las emisiones y mejorar la salud. El informe de la Comisión EAT-'Lancet' de 2025, elaborado por 70 destacados expertos de 35 países, concluía que cada año podrían evitarse en torno a 15 millones de muertes si el mundo adoptara dietas predominantemente basadas en alimentos de origen vegetal. Un cambio así también podría reducir en un 15% las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura.

Sin embargo, la huella de carbono de la ganadería sigue aumentando, impulsada tanto por las prácticas de la agricultura industrial moderna como por el crecimiento del número de animales. Según Greenpeace, el 60% de todos los mamíferos del planeta en términos de peso son ya ganado, incluidos los bovinos productores de metano. Solo el 4% son salvajes, mientras que el resto (36%) corresponde a los seres humanos.

A pesar de ello, solo el 4% de los planes climáticos nacionales incluyen reducciones de metano agrícola cuantificadas y acotadas en el tiempo, y menos aún incorporan objetivos de transición hacia dietas sostenibles.

Un nuevo informe de la organización europea sin ánimo de lucro Changing Markets Foundation, dedicada a sacar a la luz prácticas empresariales consideradas 'irresponsables', afirma que la carne y los lácteos se mantienen fuera de la agenda climática gracias a alianzas 'ocultas' y a relatos distorsionados.

Cómo los lobbies de la carne están socavando la acción climática

El informe, titulado 'Dangerous Distractions', sostiene que crecen las pruebas de que determinados departamentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) muestran una "predilección por el sector ganadero".

El año pasado, Thanawat Tiensin, director de la División de Producción y Sanidad Animal de la FAO, pronunció un discurso en el World Meat Congress. Esta conferencia bienal, celebrada en el estado de Mato Grosso, considerada la capital agrícola de Brasil, está organizada por el International Meat Secretariat, una entidad que representa a la industria cárnica ante organismos internacionales como la FAO y la Organización Mundial del Comercio.

Entre los ponentes figuraban destacados defensores del consumo de carne como Eric Mittenhal, del Meat Institute, y Frédéric Leroy, de la Vrije Universiteit Brussel, acusado de difundir "relatos engañosos y teorías conspirativas" sobre el impacto de la ganadería en el planeta.

El informe señala que buena parte de la intervención de Tiensin se centró en presentar a la FAO como aliada de la industria cárnica, y defendió que el mundo "necesita más proteína animal" pese al reto de las emisiones de gases de efecto invernadero.

"Cuando tengo el estómago vacío, no tengo tiempo para hablar de sostenibilidad", afirmó. Aunque Tiensin declaró que ha comenzado una nueva era en la que la industria ganadera mejorará en materia de sostenibilidad, el informe sostiene que no ofreció detalles ni "ejemplos concretos" de cómo se lograría.

Ataques contra EAT-'Lancet'

El informe también revela cómo el trabajo de EAT-'Lancet' ha sido objeto de ataques por parte de la industria cárnica y de científicos vinculados a ella.

En el World Meat Congress, la consultora favorable al consumo de carne Carrie Ruxton aseguró que los autores del informe no eran expertos, insinuando que los propios agricultores estaban mejor situados para abordar la sostenibilidad de nuestro sistema alimentario.

"En mi opinión, no tienen por qué preocuparse por el propio informe (EAT-Lancet) publicado este año", dijo a los asistentes. "No tuvo mucha repercusión en los medios.

"De lo que sí tienen que preocuparse es de lo que viene ahora, porque van a salir a hablar con políticos, activistas, responsables de políticas públicas, ONG y servicios de contratación pública. Van a dirigirse a todos esos ámbitos de la sociedad que luego tendrán un impacto en su sector".

Ruxton repitió la idea conspirativa de que los comisarios de EAT-Lancet tienen un "conflicto de intereses" porque muchos de ellos siguen una dieta vegetariana.

"Leroy también aprovechó su intervención para intentar desacreditar a la comisión científica", señala el informe.

"Sostuvo que detrás de la comisión hay grandes intereses agroalimentarios que quieren sacar provecho de la promoción de dietas ricas en alimentos vegetales".

Leroy, que suele presentar las dietas de cazadores-recolectores como modelo ideal, lleva tiempo criticando el informe EAT-'Lancet' y sostiene falsamente que los seres humanos necesitan que entre el 20 y el 30% de sus calorías procedan de alimentos de origen animal. La dieta de salud planetaria propone reducir esta proporción de caloría procedente de animales al 12%.

El 'narrative tracking' en la COP30

El World Meat Congress tuvo lugar apenas una semana antes de la cumbre climática COP30, a la que asistieron más de 300 lobistas de la agricultura industrial.

Changing Markets asegura que en las zonas oficiales de la ONU en la COP30 se proyectó en varias ocasiones un documental financiado por la industria titulado 'World Without Cows'. Sus críticos sostienen que la cinta minimiza el impacto ambiental de la cría de ganado vacuno en el clima y promueve la idea de que el ganado puede ser "parte de la solución" al cambio climático.

'World Without Cows' fue producido por la empresa de nutrición animal Alltech, que ingresa unos 2.600 millones de dólares al año (aproximadamente 2.250 millones de €).

La carne de vacuno y de cordero han sido identificadas reiteradamente como los productos más perjudiciales para el medio ambiente dentro del sector alimentario. Según la calculadora de huella de carbono CO2 Everything, una ración de 100 g de carne de vacuno equivale a recorrer 78,7 km en coche y emite 15,5 kg de CO2 equivalente.

"Para promocionar la película, Alltech creó una filial llamada Planet of Plenty LLC 'dedicada a la narración basada en la ciencia, la Defensa y las iniciativas educativas que amplifican el papel vital de la agricultura en la creación de un futuro sostenible'", recoge el informe.

Aunque en la COP30 los representantes del sector sí debatieron soluciones que podrían ayudar a reducir las emisiones de la carne y los lácteos, como mejorar la eficiencia de los piensos o transformar el estiércol en biogás, el informe señala que las conversaciones sobre cambios en la dieta fueron "muy escasas".

En los meses previos a la COP30, Changing Markets también detectó relatos impulsados por la industria que presentan la carne como un producto saludable o vinculado a tendencias de bienestar, difundidos por figuras públicas influyentes.

Una investigación independiente de 'DeSmog' concluyó que presentadores de informativos, médicos y modelos estaban siendo contratados por empresas agroindustriales para legitimar las actuaciones del sector y "mejorar su reputación".

Pese a este lobby insidioso, el informe también subraya que se han registrado algunos avances en la transformación de los sistemas alimentarios a escala nacional. Dinamarca, por ejemplo, lanzó en 2023 su Plan de Acción para los Alimentos de Origen Vegetal, cuyo objetivo es reducir el consumo de carne y aumentar las dietas saludables ricas en productos vegetales.

La FAO rechazó hacer comentarios.

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