Las piezas se conservarán en el Centro de Civilización Islámica, dentro de un esfuerzo continuo para rastrear y recuperar patrimonio mediante la cooperación con museos y el mercado del arte. La entrega se realizó durante un acto cultural internacional del programa del aniversario de Amir Temur.
Nueve piezas arqueológicas que datan entre los siglos II y VII están siendo restituidas a Uzbekistán, tras ser recuperadas por la Policía Metropolitana de Londres. Los objetos habían sido exportados de forma ilegal y fueron incautados en noviembre de 2025, en el marco de una investigación bautizada como operación Inherent Vice.
Antes de su traslado, las piezas se presentaron en la Embajada de Uzbekistán en Londres. Entre ellas hay cabezas esculpidas en yeso y terracota fechadas entre los siglos II y V, vinculadas al periodo kushán y a la antigua Termez, que albergó centros de arte budista como Karatepa, Fayoztepa y Dalverzintepa.
También se han recuperado fragmentos de pinturas murales de los siglos VII y VIII, algunos de los cuales se cree que están relacionados con las tradiciones artísticas sogdianas o con escuelas monumentales anteriores en el sur de Uzbekistán.
La investigación ha contado con la cooperación de autoridades policiales y especialistas de distintos países europeos. Según la Policía Metropolitana, la recuperación se enmarca en los esfuerzos por combatir el tráfico ilícito de bienes culturales, un problema que sigue exigiendo coordinación transfronteriza entre los cuerpos de seguridad y las instituciones académicas.
Sali Shahsivari, director gerente de la Fundación de Patrimonio Islámico Al Furqan en Londres, señaló que la devolución de las piezas tiene un alcance que va más allá de los propios objetos. "Esto tiene que ver con la memoria histórica y puede servir como mensaje para que más piezas regresen a su país de origen", explicó.
Un regalo para el mundo
La entrega se realizó durante un acto cultural internacional en Londres, vinculado al programa conmemorativo de los 690 años del nacimiento de Amir Temur (Tamerlán).
El encuentro reunió a investigadores, instituciones culturales y responsables públicos, con debates centrados en la cooperación internacional para prevenir el tráfico ilícito y reforzar los marcos legales de protección del patrimonio cultural.
La detective Sophie Hayes, de la Policía Metropolitana, afirmó ante los asistentes que los hallazgos representan un regalo no solo para Uzbekistán, sino para el mundo. Explicó que el trabajo policial ha contado con la ayuda de especialistas nacionales e internacionales y de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), con el apoyo de WOSCU, la Sociedad Mundial para el Estudio, la Conservación y la Popularización del Legado Cultural de Uzbekistán.
"Comenzamos a trabajar para identificar su origen y nos pusimos en contacto con la Embajada de Uzbekistán para comprender su importancia cultural", señaló la comisaria jefe Kerry Wood, responsable de delitos económicos en la Policía Metropolitana.
El Art Loss Register, organización especializada en el seguimiento de bienes culturales robados o exportados ilegalmente, también desempeñó un papel en la recuperación. Sus representantes explicaron que el proceso comenzó después de que un marchante de arte expresara dudas sobre la procedencia de uno de los objetos, un cenotafio de época timúrida.
"En los casos en que la procedencia no está clara, a veces son los propios actores responsables del mercado quienes dan el paso", indicó James Ratcliffe, asesor jurídico general y director de recuperaciones de la organización. "En este caso, el marchante quería que la pieza volviera a su país de origen y nosotros ayudamos a que eso fuera posible".
Cooperación internacional para preservar el legado histórico de Uzbekistán
Las piezas se están trasladando ahora al Centro de Civilización Islámica, un nuevo complejo museístico y de investigación en la capital uzbeka. Según el propio Centro, los objetos serán conservados, estudiados y expuestos como parte de su colección.
Firdavs Abdukhalikov, director del Centro, señaló que la restitución de bienes culturales se está llevando a cabo mediante esfuerzos coordinados en los que participan múltiples actores.
"Desde 2017 se han puesto en marcha varios proyectos de gran envergadura en esta dirección", afirmó. "Uno de los más importantes es la creación del Centro de Civilización Islámica. Un grupo específico recibió el encargo de localizar y repatriar el patrimonio cultural llevado al extranjero, y ese trabajo continúa".
Añadió que Londres sigue siendo un centro clave del mercado artístico mundial, por lo que la cooperación con galerías e instituciones de la ciudad resulta especialmente importante.
"El regreso de estas piezas de valor incalculable no es solo una victoria para el Nuevo Uzbekistán, también es una muestra del poder de la cooperación internacional para preservar el legado histórico del país", concluyó.
Esfuerzos continuados para recuperar el patrimonio cultural
El caso refleja los esfuerzos en curso para identificar y recuperar piezas que han sido sacadas de sus países de origen. Los expertos señalan que este tipo de situaciones pone de relieve la importancia de investigar la procedencia de las obras y de la cooperación internacional para hacer frente al tráfico ilícito de bienes culturales.
"Creo que no se puede desarrollar plenamente la cultura contemporánea sin comprender el propio legado", afirmó Olivia Whitting, responsable de patrimonio cultural en el Art Loss Register. "Los esfuerzos por rastrear y devolver los objetos culturales forman parte de la construcción de ese fundamento".
Los representantes del Centro de Civilización Islámica aseguran que continuará la colaboración con museos, galerías y casas de subastas para seguir el rastro de más piezas. El Centro también ha anunciado planes para implicarse en los mercados internacionales del arte, incluida la participación en subastas y alianzas institucionales, como parte de los esfuerzos para localizar y recuperar más objetos vinculados al patrimonio cultural de Uzbekistán.
Los investigadores implicados en el proceso subrayan que las piezas recuperadas se relacionan con diferentes periodos históricos y contribuyen al estudio de la evolución cultural en Asia Central a lo largo de varios siglos.