Esta apuesta audaz forma parte del empeño de la consejera delegada de Audemars Piguet, Ilaria Resta, por ampliar los límites de un sector cuya reputación se ve a menudo lastrada por ideas muy arraigadas.
La firma relojera suiza Audemars Piguet lleva fabricando relojes desde 1875. En su historial acumula numerosas innovaciones, desde el desarrollo del primer reloj esqueletado en 1934 hasta la fabricación de algunos de los modelos más finos del mercado.
Su último desafío a las convenciones es una colaboración con Swatch, conocida por crear relojes desenfadados y asequibles. Esta apuesta audaz se enmarca en el empeño de la consejera delegada de Audemars Piguet, Ilaria Resta, por ampliar los límites de un sector cuya reputación suele verse lastrada por ideas muy arraigadas. Resta se muestra especialmente decidida a desmontar la idea de que la relojería es un arte conservador y dominado por los hombres.
Relojeros históricos se alían para crear relojes de arte pop
La nueva colección Royal Pop de Audemars Piguet y Swatch "reúne creatividad y audacia con la alta relojería", escriben las compañías en un comunicado. Inspirada en el arte pop, la colaboración reinterpreta el reloj de bolsillo Royal Oak, que Audemars Piguet lanzó en 1972.
Los puristas reconocerán que se mantienen elementos del Royal Oak original, como el motivo 'Petite Tapisserie', el bisel octogonal y ocho tornillos hexagonales. Pero más allá de eso, el diseño, disponible en ocho versiones, resulta rompedor, con colores primarios y pastel habitualmente despreciados por el sector, lunares que evocan a Roy Lichtenstein y elementos mecánicos a la vista.
El reloj de bolsillo aspira además a ser revolucionario de otra manera. Puede llevarse de varias formas, colgado al cuello, en el bolsillo, como adorno del bolso o como complemento. Conecta con las tendencias que seducen a las generaciones más jóvenes, en especial la moda de colgar del bolso pequeños charms lúdicos inspirados en la joyería.
"¿Por qué esta colaboración? Por la alegría y la audacia que representa", explica Resta. "Porque la osadía suele ser el punto de partida de la innovación y de las nuevas ideas. Y porque invita a un público más amplio, incluidas las generaciones más jóvenes, a vivir la relojería mecánica de otra manera".
Romper un relato anticuado
La nueva colección materializa claramente la voluntad de Resta de impulsar nuevas miradas sobre el mundo de la relojería. "Es un momento muy vibrante para la relojería, aunque es una etapa difícil para la industria en general, pero vemos mucha creatividad", señala Ilaria Resta. "Existe de verdad el deseo de seguir llevando más allá los límites de lo que creemos posible, tanto desde el punto de vista mecánico como en términos de decoración".
Resta quiere acabar con la idea de que la relojería de lujo es un sector conservador, abiertamente dominado por los hombres y atrapado en tradiciones anticuadas. "Las mujeres llevan siglos trabajando en relojería. Los relojes de pulsera se inventaron para ellas y, si miras los datos de 2030, el 45% de las mujeres comprará relojes mecánicos", afirma.
"Vemos que las mujeres aumentan su presencia en la compra de complicaciones de alta gama. Para mí también es importante romper el relato de que hay relojes para hombres y relojes para mujeres".