Los escombros cubrían las calles cercanas y varias partes del edificio quedaron dañadas mientras familias y vecinos se congregaban para evaluar la destrucción. Testigos relataron escenas de pánico tras el ataque, que se produjo en torno a las 2:00 de la madrugada, mientras los equipos de emergencia acudían a los avisos de incendios y víctimas. Los vecinos pasaron la mañana retirando cascotes y rebuscando entre sus pertenencias dañadas, mientras los niños y las familias permanecían reunidos junto al lugar del impacto.
Este último bombardeo se produce mientras los combates continúan en toda Gaza pese a los reiterados debates sobre posibles iniciativas para poner fin al conflicto. Los familiares de los afectados señalaron que el ataque destruyó viviendas, enseres personales y medios de vida, lo que agrava aún más las dificultades que ya sufren los civiles en todo el territorio.
Los residentes se preguntan cómo pueden seguir las conversaciones sobre un posible fin de la guerra mientras los bombardeos aéreos siguen siendo una realidad cotidiana en muchos barrios. El incidente vuelve a poner de manifiesto el impacto humanitario persistente del conflicto, ya que las zonas residenciales siguen soportando las consecuencias de las operaciones militares y de los desplazamientos reiterados.