El lanzamiento del Royal Pop en colaboración con Audemars Piguet desata peleas y colas kilométricas desde París hasta Milán. Pese a que el modelo cuesta 385 euros y ya se revende por 16.000, la firma suiza pide calma e insiste en que no es una edición limitada.
La fiebre por los relojes Pop no da señales de remitir, pese al llamamiento de Swatch para que la gente se mantenga alejada de sus tiendas.
Llega tras el lanzamiento de su nuevo 'Royal Pop', un reloj de bolsillo realizado en colaboración con la firma suiza de lujo Audemars Piguet, cuyos modelos de entrada se venden por unos 20.000€.
Desde su lanzamiento oficial el sábado, decenas de miles de personas en todo el mundo han hecho cola con la esperanza de hacerse con un modelo que se vende por un precio relativamente asequible de 385€.
Algunos ya se han revendido en internet por hasta 16.000€.
Desde el viernes, se han formado largas colas que rodean las tiendas de Swatch en varias ciudades, entre ellas Ginebra, Nueva York, Londres, París, Lyon y Milán.
En algunos casos, los aficionados a los relojes comenzaron a acampar frente a las tiendas de Swatch hasta una semana antes del lanzamiento del sábado.
Pero, como ocurre a menudo cuando salen al mercado artículos novedosos "de edición limitada", la demanda superó con mucho a la oferta y en varios puntos se desató el caos.
En París, la Policía lanzó gases lacrimógenos para intentar restablecer la calma frente a una tienda. Según los medios locales, en Milán se registraron escenas de violencia cuando estalló una pelea a la hora de la apertura.
Las tiendas también se vieron desbordadas por los posibles clientes en Países Bajos y en varias ciudades de Reino Unido, lo que obligó a Swatch a bajar la persiana.
Desde entonces, el fabricante suizo de relojes ha lanzado un llamamiento a la calma y ha pedido a sus clientes "que no acudan en masa a nuestras tiendas para adquirir este producto", y ha insistido en que no se trata de una colección de edición limitada.