La primera exposición de Jack White ha generado división, repasamos cómo les fue a otros iconos de la música ante el juicio del público y de la crítica.
No es fácil ser hoy en día una estrella del rock mundialmente famosa y con una fortuna incalculable. Que se lo digan a Jack White.
El ex líder de The White Stripes y reciente incorporado al Rock and Roll Hall of Fame presentó su primera exposición, 'These Thoughts May Disappear', en la Newport Street Gallery de Damien Hirst la semana pasada.
La respuesta no ha sido precisamente entusiasta. En ocasiones ha sido directamente brutal.
En una demoledora crítica de una estrella, Jonathon Jones (fuente en inglés)comparó su trabajo con "un niño de 12 años que visita por primera vez la Tate Modern".
La exposición tampoco es precisamente un montaje menor.
Se nutre de su ya casi legendario pasado como tapicero e incluye instalaciones, muebles y esculturas, algunas de ellas de gran tamaño. Su lujoso catálogo en tapa dura incluye además una entrevista realizada por el comisario estrella Hans Ulrich Obrist.
Da que pensar si estas obras habrían llegado a una prestigiosa galería londinense si el artista no fuera, ya se sabe, Jack White.
Y aun así no todo el mundo comparte la reacción en contra. Basta con echar un vistazo a los foros de Reddit y a críticas menos ácidas para encontrar a muchos que elogian el carácter juguetón y el espíritu DIY de la muestra, o que sostienen que la curiosidad creativa de White debería alentarse.
La exposición de White, guste o no, ha reavivado un debate que reaparece cada vez que músicos famosos se aventuran en otros medios, dónde termina el talento y dónde empieza el privilegio.
Repasamos algunos de los nombres más importantes de la música que, como White, han cruzado al mundo de las bellas artes y cómo han sido recibidos por la crítica profesional.
El salto exitoso al arte: Patti Smith
Pocos músicos han tendido un puente tan exitoso entre estos mundos tan distintos como Patti Smith.
Una de las figuras más influyentes del rock and roll, Smith lleva décadas construyendo una carrera paralela como fotógrafa. Su obra se ha exhibido ampliamente, con grandes exposiciones individuales en la Fondation Cartier de París y el MoMA de Nueva York.
Al igual que su música, sus memorias y su poesía, la fotografía de Smith suele girar en torno a la memoria, las influencias artísticas y los lugares cargados de significado personal, con temas que van desde los objetos de Arthur Rimbaud y Robert Mapplethorpe hasta paisajes y recuerdos recogidos durante sus giras.
En la Bienal de Venecia de 2024, Smith también participó en el pabellón de la Santa Sede con una serie de lecturas que exploran la espiritualidad, la naturaleza y la conexión humana.
En lugar de suscitar preguntas sobre los privilegios de la fama, como ocurre con White, la obra de Smith se ha interpretado como una extensión natural de las ideas que atraviesan su música y su escritura.
En debate: Bob Dylan
Bob Dylan ha disfrutado de un nivel de éxito con el que la mayoría solo puede soñar, y no solo en la música.
Considerado uno de los mejores compositores de la historia moderna, Dylan lleva décadas exponiendo pinturas, dibujos y esculturas de hierro en grandes instituciones de todo el mundo, entre ellas la galería Halcyon de Londres, que ha acogido muchas de sus exposiciones individuales (fuente en inglés).
No todo el mundo, sin embargo, está convencido de su grandeza sin fisuras.
En 2011, Dylan se enfrentó a acusaciones de que las pinturas de su exposición 'Asia Series' se parecían demasiado a las fotografías que las inspiraron. Tampoco figuraban las fuentes, lo que desató acusaciones de plagio.
Más tarde volvió a recibir críticas cuando ganó el Premio Nobel de Literatura en 2016, con quienes reavivaron la pregunta de siempre, ¿lo habría ganado si no fuera Bob Dylan?
Aun así, sus exposiciones siguen atrayendo público, lo que le convierte en uno de los pocos músicos cuya obra visual se ha convertido en tema de conversación por derecho propio.
Tropiezo: Ed Sheeran
La incursión de Ed Sheeran en el mundo del arte tuvo una acogida que quizá haga que Jack White respire algo más tranquilo.
El cantautor británico presentó el año pasado una serie de pinturas inspiradas en Pollock, que describió como una vía creativa que exploraba entre giras y sesiones de grabación.
El crítico independiente Nigel Ip (fuente en inglés) escribió que las 'Cosmic Carpark Paintings' "no eran tan aburridas como pensaba", uno de los pocos elogios que recibió Sheeran.
En otra crítica para 'The Guardian', Jonathan Jones despachó la obra como "un timo pulido", y sostuvo que la fama de Sheeran había convertido en acontecimiento de galería lo que no era más que experimentación amateur. Otros fueron más tajantes y aseguraron que Sheeran se había limitado a copiar a Jackson Pollock.
En el lado positivo, la venta de sus piezas recaudó fondos para organizaciones de base dedicadas a la música.
Tal vez los críticos de White serían algo más indulgentes si su exposición terminara del mismo modo.