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La Vespa cumple 80 años: la ingeniosa chispa que puso al mundo sobre dos ruedas

Los scooters Vespa se reflejan en el espejo retrovisor de otra Vespa en Motoworks Chicago
Los scooters Vespa se reflejan en el espejo retrovisor de otra Vespa en Motoworks Chicago Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Stefania De Michele
Publicado última actualización
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De la patente de 1946 al icono mundial: la glamurosa historia de la Vespa, entre el diseño revolucionario, el cine y las celebridades que la hicieron inmortal.

El 23 de abril de 1946 no es una fecha cualquiera: es el momento en que se registró en Florencia la patente que cambió para siempre la movilidad sobre dos ruedas. Detrás de esa práctica técnica se esconde una revolución pop. Al frente de ella, dos mentes fuera de lo común: Corradino D'Ascanio y Enrico Piaggio.

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El primero imagina algo que aún no existe realmente, el segundo se da cuenta de que puede conquistar el mundo. ¿Y el nombre? Iba a ser "Pato Donald". Pero Piaggio, al ver su forma, con su estrecha "pantorrilla" y su inconfundible zumbido, eligió "Vespa". Y el resto es historia.

Diseño revolucionario: el confort ante todo

¿La verdadera joya? La Vespa nació de alguien que odiaba las motos. D'Ascanio las encontraba incómodas, sucias y poco prácticas. Así que le dio la vuelta a todo: carrocería portante, estribo plano, caja de cambios montada en el manillar y ruedas fáciles de cambiar.

El resultado es un vehículo intuitivo, elegante y democrático. Sin acrobacias para subirse al sillín, cero pantalones estropeados, máxima accesibilidad. En una Italia de posguerra, esta sencillez se convierte en puro lujo.

De la guerra al renacimiento italiano

Tras la Segunda Guerra Mundial, Piaggio tuvo que reinventarse: fábricas destruidas, el sector aeronáutico paralizado. Se necesitaba una nueva idea.

La Vespa es esa respuesta. Barata, robusta, reparable en cualquier lugar con unas pocas herramientas. Comenzó a costar 55.000 liras, incluso a plazos, e inmediatamente conquistó a estudiantes, trabajadores y familias. Fue el comienzo de la motorización italiana de masas.

Un icono mundial entre estilo y libertad

No es sólo un medio de transporte: es un símbolo cultural. La Vespa atraviesa la ciudad y el campo, se convierte en sinónimo de libertad, ligereza e italianidad. Modelos como la Vespa 50 Special o la Vespa 125 Primavera han entrado en el imaginario colectivo de todo el mundo. E incluso el Museo de Arte Moderno celebra su diseño como una obra de arte.

En el MoMA, la Vespa se celebra como un ejemplo de diseño industrial capaz de ser a la vez accesible y revolucionario: líneas suaves, una carrocería portante, una nueva idea de movilidad que redefinía la relación entre cuerpo, espacio y movimiento. En otras palabras, un objeto democrático convertido en arte.

Y este es precisamente su punto fuerte: ser a la vez pop y sofisticada, cotidiana e icónica. Una Vespa aparcada nunca es sólo una Vespa: ya es una historia lista para contar.

Niño en Vespa en una tienda de Pekín
Niño en Vespa en una tienda de Pekín AP Photo

Vespa en el cine: estrellas sobre dos ruedas

Si la Vespa se ha convertido en leyenda, el cine ha hecho el resto. Icónica -e imposible de superar- la escena de Vacaciones en Roma con Audrey Hepburn y Gregory Peck recorriendo a toda velocidad las calles de Roma: pura magia, pura Dolce Vita. Un momento que convirtió un scooter en un sueño global.

Pero la Vespa no se detuvo ahí. Vuelve como protagonista en clave pop y contemporánea en El talentoso Sr. Ripley, donde Jude Law la conduce por el sol, el mar y la ambigüedad glamurosa de la Costa Amalfitana: estética impecable, vibración de postal vintage.

Y luego está el paréntesis de acción, todo músculo y velocidad, con Lara Croft: Tomb Raider: Angelina Jolie saca a la Vespa del cliché romántico y la transforma en un vehículo urban-chic para heroínas hipercontemporáneas.

No faltan las incursiones en la comedia y la cultura pop italianas, donde la Vespa es prácticamente un personaje fijo: símbolo de despreocupación, flirteos veraniegos y escapadas improvisadas. E incluso cuando no es protagonista, su aparición basta para evocar inmediatamente un imaginario preciso: Italia, belleza, libertad.

Del cine a los videoclips y las campañas de moda, el paso fue natural. Marcas y directores de lujo la eligieron para narrar un estilo de vida de elegancia sin esfuerzo. Celebridades de ayer y de hoy -desde iconos atemporales a estrellas mundiales- siguen montándola por una sencilla razón: la Vespa nunca es sólo un vehículo.

Jose Mourinho en Vespa por el barrio romano de Testaccio.
Jose Mourinho en Vespa por el barrio romano de Testaccio. AP Photo

Es un estado de ánimo. Es un golpe perfecto. Es esa actitud sin esfuerzo que convierte cada calle en una escena de película.

Hasta la política va en Vespa si quiere ser pop

Además de ser un icono mundial del diseño italiano, la Vespa también ha entrado en la gramática visual de la comunicación política, sobre todo en los años 80-90 y 2000, cuando la imagen pública se hizo cada vez más construida y mediática. En Italia, Matteo Renzi es uno de los casos más reconocibles: las fotos en Vespa en Florencia se remontan sobre todo a los años en que fue alcalde, entre 2009 y 2014, cuando la scooter se convirtió en un signo inmediato de urbanidad dinámica, proximidad a la ciudad y estilo "inteligente" de un joven administrador.

Del encanto de la Vespa nació el atractivo del vehículo de dos ruedas, accesible y, por tanto, democrático. En los años ochenta y noventa, personajes como Gianni De Michelis se asociaron a menudo con una forma más desenfadada y mediática de interpretar la política en la Primera y la Segunda República: en ese periodo se impuso una estética pública más pop, en la que incluso las imágenes informales en scooter o en contextos urbanos contribuían a construir un perfil menos institucional y más "metropolitano", aunque sin la Vespa como símbolo estable y recurrente.

Fuera de Italia, el Rey Felipe VI ha sido retratado en scooter en fotos que se remontan a los años ochenta y noventa, cuando aún era príncipe, a menudo citadas por los medios de comunicación como ejemplo de una realeza más contemporánea y cercana a la vida cotidiana, aunque sin un vínculo específico y documentado con el modelo Vespa.

En todos estos casos, la clave no es el vehículo en sentido práctico, sino su función narrativa: la Vespa se ha convertido en un código visual inmediato, capaz de comunicar informalidad, modernidad y proximidad. Más que un hábito real y continuo, se trata de una herramienta de narración política que transforma el scooter en un icono de accesibilidad y estilo.

Más que un scooter: un mito eterno

Antes de la Vespa, D'Ascanio soñaba con el cielo. Fue uno de los pioneros del helicóptero, desarrollando prototipos ya en los años veinte y treinta. Un visionario que persiguió el vuelo vertical cuando parecía ciencia ficción.

Sin embargo, el destino quiso que su invento más famoso se quedara con las ruedas en tierra. Pero con el mismo espíritu: libertad absoluta. Desde la primera Vespa hasta hoy, se han producido millones. Es uno de los pocos objetos industriales que se han hecho universales, reconocibles en todas partes, sin necesidad de traducción.

Ruido inconfundible, líneas atemporales, alma pop: la Vespa sigue siendo el símbolo más sexy del Made in Italy. Y casi 80 años después de su debut, sigue haciendo lo que mejor sabe: hacernos sentir libres, con estilo.

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