Cansado de ver pintadas y grafitis por todo Roma, el restaurador arquitectónico Valerio Tuveri, de 28 años, ha decidido actuar por su cuenta. Con una máquina de arena y una comunidad en redes en aumento, está recuperando los muros históricos de la capital italiana, una superficie cada vez.
Si alguna vez has visitado Roma, es muy probable que hayas visto muchas creaciones en la Ciudad Eterna más allá de sus antiguos monumentos. Pintadas y grafitis se han convertido en una estampa cada vez más habitual en la capital italiana, pero un restaurador de arquitectura de 28 años está decidido a cambiarlo. Armado con una máquina de chorro de arena y con una comunidad creciente en las redes sociales, Valerio Tuveri está limpiando los muros históricos de Roma, restauración a restauración.
Conocido en Instagram y TikTok como "el chico que limpia Roma", documenta cada restauración y convierte la conservación del patrimonio en contenido viral.
Su último proyecto ha sido la Villa Sciarra, un lugar histórico de Roma donde habían aparecido nuevas pintadas sobre muros recién restaurados. Equipado con protección y usando una chorreadora de arena a alta presión, eliminó con cuidado la pintura en espray preservando la piedra de debajo.
Mientras trabajaba, los vecinos curiosos se detenían a observar. Algunos incluso se sumaron a la limpieza de las pintadas y ayudaron con los últimos retoques, convirtiendo la operación en un esfuerzo comunitario.
Para Tuveri, sin embargo, el problema va mucho más allá de la estética.
"Decidí tomar este camino, esta 'batalla', contra los grafitis porque Roma es, en mi opinión, la ciudad más bella del mundo, pero al mismo tiempo la ciudad más vandalizada de Europa", afirma. "Hay escritos sin sentido por todas partes, en monumentos, viviendas privadas, coches y persianas".
Tuveri considera que hay una clara diferencia entre el arte urbano y las firmas indiscriminadas que cubren muchos de los edificios históricos de la ciudad.
Tuveri cree que Italia debería endurecer el control sobre los responsables. Pide más cámaras de vigilancia, controles de seguridad más estrictos y sanciones económicas más duras para disuadir a los infractores.
"Se les puede decir a las personas lo que se quiera, pero cuando se les toca el bolsillo empiezan a notarlo", sostiene. "Necesitamos sanciones severas, multas elevadas y muchas cámaras".
La magnitud del desafío es evidente. Incluso después de restaurar los muros de la Villa Sciarra, las calles cercanas de Trastevere seguían cubiertas por capas de pintadas, lo que evidencia hasta qué punto se ha extendido el problema en toda la ciudad.
Según la legislación italiana, cualquier persona que dañe monumentos o bienes de relevante valor histórico, arqueológico o artístico puede enfrentarse a penas de hasta un año de prisión o a una multa de unos 2.000€ si se considera que el daño perjudica el patrimonio cultural del país. Los tribunales también pueden ordenar la confiscación del bien dañado.
Para Tuveri, restaurar un solo muro puede parecer un gesto pequeño, pero con cada vídeo que comparte en internet espera animar a otras personas a ver el tejido histórico de Roma no como un lienzo en blanco, sino como un patrimonio que merece ser protegido.