¿"A nadie le importa" La Traviata o El cascanueces? Las palabras del actor desataron una tormenta. Algunos profesionales le defienden y sostienen que la verdadera batalla es hacer estas artes más accesibles y representativas.
Se ha convertido ya en una campaña global. Grandes instituciones culturales, de Roma a Seattle pasando por Lyon, han reaccionado a las declaraciones de Timothée Chalamet sobre la ópera y el ballet, a los que el actor calificó de "cosas" de las que "ya a nadie le importa nada".
Ese comentario, tan explosivo, lo hizo durante una conversación pública (fuente en francés) con el también actor de Hollywood Matthew McConaughey, organizada por 'Variety' y CNN en un acto en la Universidad de Texas el pasado 24 de febrero.
Cuando habían pasado algo más de 50 minutos de conversación, Timothée Chalamet fue preguntado por la asistencia a las salas de cine y por el hecho de que la atención del público se acorta, con espectadores que quieren que la acción empiece en las primeras escenas. La estrella de 'Dune' respondió que, si la gente tiene realmente ganas de ver una película, irá de forma natural al cine, y puso como ejemplo 'Barbie' y 'Oppenheimer'.
El actor desvió entonces la conversación y subrayó que algunas artes sobreviven sobre todo gracias a una lógica de conservación institucional, aunque el interés del gran público haya decaído. Aseguró que "admira" a quienes luchan por "salvar" las salas de cine o un género artístico en particular –y que él mismo lo había hecho en el pasado–, pero aun así expresó sus reservas: "No quiero trabajar en el ballet ni en la ópera, ni en cosas en las que te dicen: 'Eh, seguid manteniendo esto en marcha aunque, en realidad, ya a nadie le importe'".
"Con todo mi respeto para la gente del ballet y de la ópera", añadió enseguida, anticipando el aluvión de críticas.
"Esta es una invitación personal"
La creatividad de los community managers de los grandes teatros de ópera, tanto nacionales como regionales, inundó los feeds de Instagram y X. Unos invitaron al actor a asistir a una representación, otros aprovecharon la ocasión para presentar su temporada y destacar fragmentos con los que presumen de desempolvar los clásicos y demostrar la vitalidad de este arte prestigioso.
En la Ópera de París, referencia absoluta en Francia, con dos salas emblemáticas, el Palais Garnier y la Bastilla, han repasado la filmografía de Timothée Chalamet, actualmente en liza por el Oscar con 'Marty Supreme', de Josh Safdie, en la que el actor se come la pantalla en el papel de Marty Reisman (1930-2012), dispuesto a todo para convertirse en el mejor jugador de tenis de mesa de la historia.
"'Plot twist': el tenis de mesa también existe en la ópera", ironizó el viernes la institución parisina al publicar un vídeo de una escena de 'Nixon in China', de John Adams, en la que se ve una partida de tenis de mesa, símbolo del acercamiento entre Estados Unidos y China a comienzos de la década de 1970, en plena Guerra Fría.
"Querido Timothée, [...] solo queríamos tranquilizarte: los cantantes, los bailarines y las orquestas siguen emocionando y sorprendiendo y, detalle curioso, las salas siguen llenándose", señaló la Ópera Grand Avignon (fuente en francés).
"Incluso parece que hay gente que viene a escuchar voces sin micrófono, a ver cuerpos que cuentan historias sin efectos especiales y a llorar con música escrita hace 200 años. Qué tiempos tan extraños", apuntó la institución del sur de Francia.
La Ópera Estatal de Viena salió a la calle para preguntar a los habitantes de la capital austríaca si este arte es importante para ellos.
En una secuencia de entrevistas a pie de calle colgada por la institución, se ve a personas asentir, algunas matizando su respuesta. "Depende mucho de la generación, los mayores, claro, lo disfrutan un poco más que nosotros", dice un joven. "Bueno, a mí no me interesa realmente de forma directa", añade otro, "pero me parece interesante cuando ves un poco lo que se presenta en Instagram o algo así. Pero yo todavía no he ido nunca".
"Considera esto tu invitación personal a Viena. Nuestro escenario te espera", concluyó el equipo de la ópera.
Una lluvia de aplausos, un telón que se cierra. La Scala (fuente en francés), uno de los teatros de ópera más famosos del mundo, optó por el laconismo y respondió con un mensaje en su breve vídeo: "A alguien sí le importa, se puede oír".
En la capital italiana, Roma, la ópera quiso apelar a las afinidades deportivas del actor: "Sabemos que eres hincha de la Roma, pero creemos que deberías ampliar horizontes y venir a visitarnos, descubrirás otras pasiones", publicó la institución en X.
Muchas instituciones, como la Ópera de Lyon (fuente en francés) –ubicada en el edificio remodelado por Jean Nouvel y donde la compañía ensaya estos días 'Billy Budd', de Benjamin Britten– sacaron pecho con sus cifras de asistencia, y su público aplaudió masivamente esta "respuesta".
El Gran Teatro del Liceu (fuente en francés), en Barcelona, aprovechó para anunciar el estreno digital de 'La Gioconda', de Ponchielli, que se emitirá este domingo en la plataforma LiceuOPERA+.
En Seattle, donde está en cartel 'Carmen', se lanzó en Instagram un código promocional del 14 % válido durante el fin de semana. Una alusión a los 14 céntimos de audiencia que Timothée Chalamet calculaba haber perdido tras su comentario sobre la ópera y el ballet.
"Di adiós a ese Oscar"
Entre los comentarios recibidos por Euronews, un parisino, Luís, habla de una "responsabilidad social" y lamenta que una "joven icónica del cine haga declaraciones que no ayudan a la ópera, ya de por sí en crisis, sino todo lo contrario".
Para él, para los seguidores del actor que nunca han ido a la ópera, "es la excusa perfecta".
Si el tono de los mensajes institucionales se mantiene amable, algunos comentarios bajo el vídeo o en las redes sociales no se andan con rodeos. "Cuando ya nadie se acuerde de Timothée Chalamet, Mozart y Chaikovski seguirán haciendo su magia", se burla un usuario. Otro le espeta: "Apoya a tus teatros locales, tío". Algunos van más allá: "'Ya a nadie le importa' dice el tipo que acaba de actuar en una película sobre tenis de mesa" o incluso "Sí, seguro que nos acordaremos de 'Wonka' y 'Marty Supreme', pero no de 'El lago de los cisnes' o 'Las bodas de Fígaro'".
"La Scala supera a 'Dune I' y 'Dune II' en número de funciones con el cartel de todo vendido".
Y para rematar: "Bueno... puedes ir diciéndole adiós a ese Oscar", a una semana de la ceremonia en el Dolby Theatre.
"Es absurdo decir que todo el mundo se siente tocado por la ópera"
En este gran concierto de críticas y pullas, algunas voces se desmarcan.
Ben Glassberg, director de la Orquesta de la Ópera Normandie Rouen, se dirigió a sus seguidores en un extenso mensaje en vídeo publicado en Instagram. El director de orquesta británico, prácticamente de la misma edad que Timothée Chalamet, dijo no estar "de acuerdo" con la estrategia "defensiva" que se pone en marcha "cada vez que se ataca a la ópera".
A su juicio, el actor francoestadounidense "no tiene del todo razón, pero tampoco está completamente equivocado".
"Hay mucha gente en el mundo a la que la ópera realmente no le interesa y fingir que es una forma de arte 'superior', del tipo: si no lo entiendes, es tu problema... pues creo que es un error", subrayó.
"Es absurdo decir que todo el mundo se siente tocado por la ópera. Ojalá fuera así", confiesa el director a Euronews. "Un amigo lo resumió muy bien: la ópera debe estar abierta a todos, aunque no necesariamente le hable a todo el mundo".
"Lo que más me preocupa es que la ópera siga siendo un arte reservado a los ricos", añade Ben Glassberg.
El papel de los profesionales del sector, precisa en su vídeo, no es proclamar: "Mirad, llenamos todas las funciones", sino escuchar y plantearse: "Puede que haya gente, mucha gente, a la que esto no le diga nada. ¿Y por qué? ¿Qué podemos hacer para cambiarlo?"
Todo es una cuestión de exposición, explica, y pone como ejemplo a sus hijos, que empezaron a escuchar ópera "en el vientre de su madre".
"Lo que deberíamos hacer, en lugar de cargar contra Timothée Chalamet, es exigir responsabilidades a los Gobiernos y preguntarles: '¿Por qué recortáis la financiación de la música en la escuela?' Porque, en realidad, nadie querrá ir a la ópera en el futuro si nadie ha oído hablar de ella. Nadie podrá entenderla".
El director aconseja a sus colegas "canalizar la rabia" y considera que Timothée Chalamet "no es el problema", porque "puede decir lo que quiera en una entrevista".
"Deberíamos dirigirla contra los Gobiernos que recortan la financiación de la música y la educación artística, y también contra quienes, dentro del sector, no intentan que la ópera sea accesible y lo bastante diversa como para que todo el mundo se sienta representado", subrayó.
En Francia, desde la reforma del bachillerato que entró en vigor en 2021, el acceso a la música se ha restringido, el alumnado solo puede elegir como máximo dos optativas (idiomas, artes, educación física, etc.). El resultado es que un estudiante puede dejar de cursar música ya desde segundo de bachillerato (15 años), máxime cuando las optativas y especialidades musicales no se ofrecen en todos los centros y suelen depender de sus recursos.
Varias casas de ópera francesas han sufrido además recortes en sus subvenciones en los últimos años. El Ministerio de Cultura, en el caso de la Ópera de París (2024), o las autoridades locales, como en Lyon (2021), han ajustado los presupuestos para atender otras prioridades.
"La mejor campaña de publicidad para la ópera desde que empecé mi carrera"
En una tribuna publicada en el 'New York Times', la crítica de danza Gia Kourlas coincide en que el núcleo del debate no es poner en cuestión el valor intrínseco de estas formas de arte, "que no forman realmente parte de la cultura mainstream", sino la percepción que la gente tiene de ellas y la capacidad de un arte vivo de "perdurar" y llegar al público frente a la competencia, por ejemplo, del cine.
A su juicio, la intención del actor no era decir que la ópera y el ballet son "sin importancia", sino más bien que "al mundo le cuesta" captar su riqueza.
"¿Se equivoca?", se pregunta Gia Kourlas, añadiendo que la polémica se ha amplificado porque la ha desencadenado una estrella de cine.
"Si un bailarín afirmara que una película no tiene impacto, sería como un árbol que cae en un bosque". Sin que nadie lo oyera.
Es un debate esencial y las soluciones deben llegar tanto de las compañías como de la sociedad y de quienes toman decisiones políticas, para que la ópera y el ballet no queden relegados a un papel de nicho y sigan poniendo la piel de gallina al mayor número posible de personas.
Al final, para Ben Glassberg, la frase del joven actor ha sido "la mejor campaña de publicidad para la ópera" desde el inicio de su carrera.
Euronews se puso en contacto con Timothée Chalamet, que no había respondido en el momento de la publicación.