Un estudio publicado en abril de 2026 ha aportado por primera vez evidencia genética compatible con la hipótesis de que Cristóbal Colón procedía de la nobleza gallega, concretamente del linaje de los Sotomayor.
Cinco siglos después del primer viaje a América, la pregunta sobre quién era realmente Cristóbal Colón sigue sin respuesta. La versión oficial reflejada en los libros de historia es que Colón nació en Génova, fue el marino de origen humilde que convenció a los Reyes Católicos de financiar lo que nadie creía posible. Ese origen lleva décadas siendo cuestionado por historiadores, lingüistas y, más recientemente, genetistas.
El último capítulo de ese debate llega desde una cripta de Gelves, municipio sevillano donde reposan al menos siete descendientes directos del almirante. Un equipo de investigadores del laboratorio Citogen y la Universidad Complutense de Madrid ha publicado un preprint en 'bioRxiv' (PDF) con los resultados de la tercera fase de un proyecto que comenzó con una exhumación en marzo de 2022.
Sus conclusiones, todavía sin revisión por pares, señalan al noble gallego Pedro Álvarez de Sotomayor, conocido como Pedro Madruga, como ancestro directo del linaje colombino.
El hallazgo que nadie esperaba
Todo parte de un dato que no cuadraba. Al analizar el ADN de 12 individuos exhumados en la cripta familiar de los condes de Gelves, los investigadores encontraron que dos de ellos compartían material genético sin que los documentos históricos justificaran ese parentesco.
Uno era Jorge Alberto de Portugal, tercer conde de Gelves y tataranieto de Colón. La otra era María de Castro Girón de Portugal, condesa consorte del siglo XVII que había entrado en la familia por matrimonio y cuyo linaje era gallego, era hija del IX conde de Lemos.
Que dos personas sin relación documentada compartan ADN solo puede explicarse de una manera: tienen un ancestro común que los registros no recogen. El equipo aplicó un modelo computacional sobre 16 generaciones de genealogías para identificar a ese individuo.
El análisis señaló, de forma unívoca según los autores, a Pedro Álvarez de Sotomayor. Para corroborarlo, recurrieron a la llamada técnica de Virtual Knock-out: cuando eliminaban virtualmente a Pedro Madruga del árbol genealógico, el vínculo genético entre los dos individuos desaparecía. Ningún otro ancestro, entre los cientos analizados, era capaz de producir el mismo efecto.
La genetista Isabel Navarro-Vera, directora técnica del departamento de Genética Forense de Citogen y responsable del análisis de las muestras, utilizó secuenciación masiva en paralelo sobre más de diez mil marcadores genéticos. "Es una técnica que no se ha aplicado antes en restos tan antiguos, al menos no hay nada publicado", señala.
¿Quién fue Pedro Madruga? El noble que desapareció
La hipótesis de que Colón podría ser Pedro Álvarez de Sotomayor, o su hijo, no es nueva. La formuló por primera vez el historiador pontevedrés Celso García de la Riega a principios del siglo XX. Lo que la hizo persistir no fue tanto la convicción de sus defensores como la acumulación de coincidencias que nadie ha logrado explicar del todo.
Pedro Madruga fue uno de los señores feudales más poderosos de la Galicia del siglo XV. Controló un territorio extenso desde el castillo de Soutomaior, a orillas del río Verdugo en la provincia de Pontevedra.
Combatió en las guerras civiles castellanas, pactó con Portugal y se enfrentó a los Reyes Católicos. Hacia 1486 desapareció de los documentos históricos sin dejar rastro. Ese mismo año, Cristóbal Colón se presentó por primera vez ante la corte de Isabel y Fernando.
La cronología es el eje de la teoría: uno se va y el otro aparece, sin que sus vidas documentadas se crucen en ningún momento. A eso se suman otros indicios: los textos de Colón contienen construcciones sintácticas propias del gallego-portugués difíciles de atribuir a un hablante nativo del lugar.
El escudo de armas que los Reyes Católicos le concedieron incorpora unas bandas doradas que forman parte de la heráldica tradicional de los Sotomayor; y el trato que recibió en la corte desde el principio fue, según algunos historiadores, el de alguien ya conocido, no el de un extranjero de origen incierto.
Evidencia sólida, sí, pero no definitiva
Los propios autores del preprint son cuidadosos al calibrar sus conclusiones. Reconocen que se trata de evidencia indirecta, obtenida a través de descendientes, no del propio ADN de Colón, y que sus resultados requieren verificación independiente. El trabajo no ha superado aún la revisión por pares.
El debate científico sobre el origen de Colón tiene más frentes abiertos. El equipo del catedrático José Antonio Lorente, de la Universidad de Granada, lleva décadas estudiando los restos atribuidos al almirante en la catedral de Sevilla.
En 2024, un documental de 'RTVE' recogió sus conclusiones provisionales apuntando a un origen sefardí mediterráneo, trabajo que también fue cuestionado por no haber publicado los datos completos en ninguna revista científica.
La hipótesis italiana sigue siendo la posición mayoritaria en la historiografía. El propio Colón afirmó en su testamento de 1498 haber nacido en Génova, y ese documento continúa siendo el principal argumento de quienes defienden el origen genovés.
Los defensores de la teoría gallega responden que un hombre que ocultó su pasado durante décadas no lo revelaría precisamente al final de su vida. Es un argumento que ni unos ni otros pueden zanjar solo con documentos.
Lo que sí ha cambiado es la calidad de las herramientas disponibles. Lo que este estudio aporta, con todas sus limitaciones, es la primera evidencia genómica compatible con un origen en la nobleza del norte de España.
Para que eso se convierta en algo más que un indicio, los investigadores del campo reclaman que:
- Los datos brutos se publiquen en repositorios abiertos
- Que los análisis sean replicados por laboratorios independientes
- Que se incorporen bases de datos de poblaciones históricas de referencia.
Hasta entonces, el origen de Cristóbal Colón, la pregunta que lleva cinco siglos sin respuesta seguirá abierta.