Las acusaciones de plagio contra el profesor Jason Arday han desatado un escándalo que sacude a la Universidad de Cambridge y alimenta la guerra cultural en torno a la DEI y la corrección política, a pocas semanas de la publicación de sus polémicas memorias.
Es el escándalo que sacude las más altas esferas de la academia británica, un caso de acusaciones de plagio, afirmaciones rocambolescas y no solo la caída de un supuesto prodigio, sino también una dura censura a una de las instituciones educativas más prestigiosas del Reino Unido.
Todo gira en torno a Jason Arday, profesor de sociología de la educación que ha dimitido de su puesto en la Universidad de Cambridge después de que la institución abriera una investigación sobre sus "cualificaciones académicas y nombramientos honoríficos".
En un comunicado, la universidad afirmó: "La Universidad de Cambridge ha iniciado una investigación tras recibir nueva información sobre las cualificaciones académicas y los nombramientos honoríficos del profesor Arday. Para garantizar un proceso justo, no haremos más comentarios hasta que esta haya concluido".
El comunicado añadía: "Por otra parte, siguen existiendo varias denuncias abiertas sobre mala conducta académica, que se están gestionando de acuerdo con nuestra política sobre mala conducta en investigación".
El escándalo ha puesto en cuestión las políticas de contratación de Cambridge, y muchos aprovechan la historia de Arday para avivar la guerra cultural en torno a la representación y las iniciativas de DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión). No cabe duda de que estos debates encendidos continuarán, ya que las memorias de Arday, "Great And Unfortunate Things", coescritas con Eve Claxton, tienen previsto publicarse en el Reino Unido el 27 de agosto, pese a las controversias en curso.
¿Quién es Jason Arday?
Nacido como Jason Atta Kwei Arday el 9 de mayo de 1985, hijo de padres originarios de Ghana que vivían en una vivienda social en Clapham, Jason Arday es el académico británico que obtuvo un doctorado en la Liverpool John Moores University en 2015.
Supuestamente impartió clases de sociología tanto en la Universidad de Durham como en la Universidad de Glasgow, antes de publicar artículos sobre teoría crítica de la raza, el racismo en el sector educativo británico y sus experiencias como persona neurodivergente.
En 2023, con 37 años, se convirtió en el profesor negro más joven de la Universidad de Cambridge y en fellow de Jesus College.
Entonces, la institución de 800 años de historia presumió de que era "la persona negra más joven nombrada nunca para una cátedra" en Cambridge, donde se sumaba a solo otros cinco profesores negros.
Bhaskar Vira, vicerrector responsable de educación de la universidad, calificó a Arday de "académico excepcional en cuestiones de raza, desigualdad y educación" y añadió que contribuiría "de forma significativa a la investigación de Cambridge en esta área y a abordar la infrarrepresentación de personas de entornos socioeconómicamente desfavorecidos, especialmente aquellas de comunidades negras, asiáticas y otras minorías étnicas..."
Vira añadió entonces: "Sus experiencias ponen de relieve las barreras a las que se enfrentan muchos grupos infrarrepresentados en la educación superior y, en particular, en las universidades punteras. Cambridge tiene la responsabilidad de hacer todo lo que esté en su mano para abordar esta situación creando espacios académicos en los que todo el mundo sienta que pertenece".
Tras ser nombrado profesor de sociología y educación, llegó una amplia cobertura mediática. Arday apareció en televisión, recibió varios doctorados honoris causa y se benefició de una atención positiva que llevó a muchos a considerarlo un "académico estrella".
Sin embargo, con su nuevo estatus prestigioso como pionero académico aumentó también el escrutinio sobre el pasado y las credenciales de Arday.
¿Demasiado bueno para ser verdad?
Hace unas semanas surgieron graves acusaciones de mala conducta académica, con sospechas iniciales de posible plagio.
En abril de este año, Arday pronunció una conferencia inaugural en la British Sociological Association en la que sostuvo que activistas blancos conservadores y de derechas utilizaban un "manual" para atacar a académicos negros. Calificó esto de "cáncer" que, según dijo, sus colegas debían "erradicar de la academia".
Las acusaciones de plagio de Arday se hicieron públicas en julio.
En una entrada de Substack, Nathan Cofnas, filósofo en la Universidad de Gante y autodefinido "realista racial" que fue despedido del Emmanuel College de Cambridge en 2024, afirmó que la tesis doctoral de Arday, titulada "An exploration of peer-monitoring among student teachers’ to inform reflective practice within the context of action research", había sido plagiada tras someterla a un software de detección de plagio.
El 'Telegraph' informó de que el análisis había detectado más de 100 pasajes en su tesis de doctorado similares a otra tesis de Paula Zwozdiak-Myers, estudiante de la Brunel University de Londres, publicada seis años antes.
En su artículo, titulado "Cambridge’s diversity poster boy in plagiarism row", el 'Telegraph' citaba a Dave Harris, profesor emérito de la Plymouth Marjon University, que había alertado en 2023 a la Universidad de Cambridge y a la Liverpool John Moores University sobre sus sospechas de plagio. Se le cita diciendo: "En mi opinión, partes importantes de la obra del profesor Jason Arday, tanto su tesis doctoral como algunos artículos posteriores publicados, en solitario y en coautoría, parecen presentar indicios de un plagio grave. No se me ocurre ninguna otra explicación plausible para lo que he leído".
Cuando se plantearon estas acusaciones, se produjo una fuerte reacción, y la Universidad de Cambridge afirmó inicialmente que quienes manifestaban dudas sobre la integridad académica de Arday lo hacían por motivos racistas.
Cambridge sostuvo que Arday había sido víctima de una "vil campaña para minar su credibilidad".
Para complicar aún más las cosas, se informó de que Jack Grove, periodista de 'Times Higher Education', había investigado anteriormente el supuesto plagio de Arday y había elaborado un reportaje en septiembre de 2025. Grove contactó con Arday para recabar su versión y este respondió con una carta legal del bufete Carter-Ruck. 'Times Higher Education' no publicó la historia.
Resulta que Arday también presentó una denuncia contra Grove ante la Policía Metropolitana de Londres, que abrió una investigación sobre el periodista que se prolongó cuatro meses.
Mark Rowley, comisario de la Met, reconoció posteriormente que "no estuvieron a la altura" y que la denuncia contra Grove debería haberse "archivado antes al considerarse que no requería investigación".
Esta investigación sobre un periodista que solo buscaba ofrecer un derecho de réplica desató críticas en redes sociales, donde se denunció que el Reino Unido se encontraba bajo una especie de "estado policial" y que la Met debía rendir cuentas por sus actuaciones.
Después salieron a la luz nuevas acusaciones sobre la historia personal de Arday...
Jason Arday porta la llama olímpica en el relevo de la antorcha entre Sutton y Merton, en Londres, el 23 de julio de 2012Jason Arday porta la llama olímpica en el relevo de la antorcha entre Sutton y Merton, en Londres, el 23 de julio de 2012
¿Más historias increíbles?
Del plagio a la fabulación...
El 1 de agosto, 'The Guardian' publicó su propia investigación, firmada por Lanre Bakare, que ponía de relieve discrepancias más amplias en las afirmaciones de Arday sobre su vida. Su historia se recoge en unas memorias para la editorial Simon & Schuster, que siguen previstas para publicarse más adelante este mes.
Entre los detalles se incluye, supuestamente, que a Arday le diagnosticaron autismo a los tres años, que no habló hasta los 11, que no supo leer ni escribir hasta los 18, que corrió 600 millas en seis días, algo que lo situaría entre los mejores corredores de fondo y atletas de resistencia del mundo, y que afirmó haber recaudado más de 5 millones de libras para organizaciones benéficas corriendo 30 maratones en 35 días, incluidos nueve maratones con una fisura en un peroné.
Cuando 'The Guardian' le preguntó por la cifra de 5 millones de libras, Arday matizó que el dinero se había recaudado con la ayuda de "muchos colectivos de recaudación de fondos a lo largo de un periodo de dos décadas".
Arday también afirmó que había recibido insultos en línea tras su nombramiento en Cambridge y que un hombre armado y enmascarado se había presentado en su lugar de trabajo para amenazarle. Una investigación de 'The Guardian' concluyó que no había rastro de ese intruso en las cámaras de seguridad y que ningún otro miembro del personal informó de haber visto a esa persona.
Arday aseguró asimismo que se había enviado una cabeza de cerdo a la casa de sus padres en el sur de Londres. Afirmó que la Policía Metropolitana había identificado la carnicería donde se había comprado el animal. Sin embargo, 'The Guardian' no encontró pruebas que respaldaran estas afirmaciones y la Met negó que se hubiera abierto una investigación.
Muchos han expresado su preocupación de que estas historias sean relatos exagerados y, cuando Bakare preguntó a Arday por la falta de pruebas que respaldaran algunas de sus afirmaciones, este respondió: "Si soy sincero contigo, pensé que simplemente me creerías. ¿Por qué iba a mentir?"
Sus memorias, "Great And Unfortunate Things", relatan sus "triunfos improbables y reveses desgarradores", según el material promocional del libro. El escrutinio sobre sus impresionantes logros ha llevado, según se informa, a modificar o incluso suprimir algunos pasajes del texto biográfico.
En una entrevista con 'The Times', Arday volvió a negar que hubiera mentido y afirmó: "Hablamos de academia. No he asesinado a nadie. Creo que la crueldad que he sufrido y el hecho de que se me presente como una especie de embustero y fabulador es totalmente inaceptable".
¿Y ahora qué?
En una carta de dimisión publicada el 5 de agosto en la página web del Good Law Project, Arday escribió: "La crítica es una parte inevitable de la vida académica, pero lo que yo he vivido ha ido mucho más allá del desacuerdo académico".
"Las acusaciones constantes, las especulaciones y el escrutinio público han tenido un efecto devastador en mí y en quienes quiero".
Añadió que la "única manera de cerrar este capítulo" era apartarse, y escribió: "Esta decisión no debe interpretarse como una pérdida de fe en la investigación académica ni en los valores que me llevaron por primera vez a Cambridge. Tampoco debe confundirse con la aceptación de las narrativas que se han construido a mi alrededor. Es simplemente la decisión de alguien que ha llegado al límite de lo que razonablemente se puede exigir a una persona".
"La respuesta de tanta gente en todo el mundo fue abrumadora. Miles de personas celebraron no solo mi nombramiento, sino lo que representaba: que el talento, la perseverancia y la esperanza pueden imponerse incluso a la mayor de las adversidades".
Arday concluyó su carta afirmando que necesitaba "tiempo para sanar".
"Necesito tiempo para volver a ser yo mismo. Y cuando llegue ese momento, volveré".
Para complicar aún más la situación de Arday, 'The Times' ha informado de que, según un software de detección, la carta de dimisión habría sido redactada con ayuda de inteligencia artificial.
El desarrollo más reciente ha sido la cancelación por parte de Arday de varios actos previstos en la gira de promoción de su libro, entre ellos un encuentro en Edimburgo y una "charla junto a la chimenea" en la Royal Geographical Society.
¿Quién tiene la culpa?
Como era de esperar, la caída en desgracia de Arday ha llevado a medios y comentaristas de derechas a cebarse con su historia y a explotarla, convirtiéndole en su figura emblemática en una guerra cultural permanente en torno a la "corrección política" y la DEI. También ha llevado a muchos a denunciar que medios y figuras de izquierdas se apresuraron en exceso a descartar las preocupaciones creíbles sobre Arday.
La mayor parte de las críticas se ha dirigido hasta ahora a la Universidad de Cambridge, una institución histórica que ha sido criticada de forma recurrente por su historial en materia de diversidad.
Se han planteado dudas sobre el criterio y los procesos de evaluación adecuados, con la acusación persistente de que Arday podría haber sido promocionado con demasiada rapidez para que la universidad pudiera capitalizar su imagen.
Una carta conjunta, encabezada por académicos de alto nivel, entre ellos la profesora de Cambridge Priyamvada Gopal, exige una investigación independiente sobre cómo fue nombrado Arday en primer lugar, y sugiere que fue contratado por quienes buscaban una "solución rápida" a sus problemas de diversidad. La misiva expresa además su preocupación por que el escándalo "haga retroceder los modestos avances que Cambridge ha logrado para abordar la infrarrepresentación histórica".
En un comunicado difundido el pasado viernes, Cambridge confirmó: "La universidad seguirá investigando las circunstancias en torno al nombramiento y la permanencia de Jason Arday".
Añadió: "Las conclusiones alimentarán una revisión del proceso de nombramiento para los puestos académicos superiores. Además, y como ya se ha señalado, el Comité de Política de Investigación de la universidad revisará la política sobre mala conducta en investigación".
En el momento de escribir estas líneas, Arday sigue sosteniendo que no ha hecho nada malo.
¿Es un mentiroso y fabulador que engañó al sistema con falsedades y una historia de superación que muchos estaban demasiado dispuestos a celebrar? ¿O es víctima de ese mismo sistema, que ha llevado a un hombre ambicioso a quedar atrapado en el fuego cruzado de las agendas tanto de sectores progresistas que lo explotaron como de figuras de extrema derecha que lo utilizan como chivo expiatorio?
Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez. Lo que sí está claro es que este escándalo en curso desborda los ataques simplistas, y que todas las partes comparten responsabilidad en las repercusiones que la historia de Arday tendrá para los académicos negros y para la reputación de la educación superior en el Reino Unido.
Las memorias de Jason Arday, 'Great And Unfortunate Things', siguen previstas para publicarse en el Reino Unido el 27 de agosto.