Mientras el este de Estados Unidos soporta un frío que cala los huesos, el oeste afronta el problema opuesto: temperaturas inusualmente altas.
Una sequía de nieve récord, acompañada de un calor sin precedentes, golpea a la mayor parte del oeste de Estados Unidos, agota las futuras reservas de agua, aumenta la vulnerabilidad frente a los incendios forestales y golpea al turismo y las actividades recreativas de invierno.
Los científicos señalan que tanto la extensión como el espesor del manto nivoso están en los niveles más bajos que han visto en décadas, mientras que al menos 67 estaciones meteorológicas del Oeste han registrado entre diciembre y principios de febrero su periodo más cálido desde que hay registros, con un diciembre excepcionalmente templado.
La cobertura de nieve normal en esta época del año debería rondar las 460.000 millas cuadradas (1,2 millones de km²), aproximadamente la superficie conjunta de California, Utah, Idaho y Montana, pero este año apenas equivale al tamaño de California, unas 155.000 millas cuadradas, según el National Snow and Ice Data Center.
"No había visto nunca un invierno como este", afirma el director del centro, Mark Serreze, que lleva casi 40 años en Colorado. "Este patrón en el que estamos es increíblemente persistente".
El manto de nieve en Oregón, medido por la cantidad de agua que retiene, no solo está en un mínimo histórico, sino que es un 30% inferior al récord anterior, explica Jason Gerlich, coordinador regional del sistema de alerta temprana de sequía de la National Oceanic and Atmospheric Administration.
Gran parte de Estados Unidos al este de las Montañas Rocosas está cubierta de nieve y soporta más de dos semanas de un frío anómalo y cortante, pero en West Jordan, Utah, un suburbio de Salt Lake City, Trevor Stephens fue a la tienda la semana pasada en pantalón corto de deporte y camiseta.
"Ahora mismo no hay nieve en el suelo", cuenta, mientras mira por la ventana y lamenta la falta de oportunidades para hacer snowboard. "Desde luego, preferiría carreteras heladas y nieve a lo que sea que está pasando aquí ahora".
Preocupación por el agua y los incendios forestales
Las estaciones de esquí ya arrastraban una temporada difícil, pero la persistente falta de nieve hace crecer la preocupación por efectos mucho más amplios. Oregón, Colorado y Utah han registrado su menor manto de nieve a escala estatal desde principios de los años 80, el inicio de la serie histórica.
Un enero seco ha hecho que la mayoría de los estados hayan recibido la mitad de su precipitación media o incluso menos. Junto con los días soleados y temperaturas por encima de la media, esto se ha traducido en muy poca acumulación de nieve en un mes que históricamente concentra gran parte de la nieve del noroeste del Pacífico y las Rocosas del Norte. Gracias a las intensas lluvias de diciembre, California está en mejor situación que los otros estados, según los científicos.
Hasta el lunes 9 de febrero se habían cumplido 327 días desde que el aeropuerto internacional de Salt Lake City recibiera una pulgada de nieve, el periodo más largo desde 1890-91, según el Servicio Meteorológico Nacional (National Weather Service).
La nieve en Colorado y Utah ha situado la cuenca alta del río Colorado en el epicentro de esta sequía de nieve, apunta Gerlich. Un manto de nieve abundante en las montañas, que se derrite lentamente cuando el invierno da paso a la primavera, garantiza un flujo constante de agua hacia arroyos y ríos. Eso ayuda a asegurar que más adelante en el año haya suficiente agua para la agricultura, las ciudades, los sistemas hidroeléctricos y otros usos.
Pero la falta de nieve o un deshielo demasiado rápido implica que llegará menos agua para recargar ríos como el Colorado más adelante en la temporada. "Este es un problema bastante serio para la cuenca del Colorado", señala Daniel Swain, del Instituto de Recursos Hídricos de la Universidad de California.
Los expertos advierten de que la sequía de nieve también podría adelantar el inicio de la temporada de incendios forestales. Si la nieve desaparece antes de lo habitual, el suelo queda expuesto antes a las temperaturas más altas de la primavera y el verano, que secan con mayor rapidez el terreno y la vegetación, explica Daniel McEvoy, investigador del Western Regional Climate Center.
Demasiado calor para que nieve
Aunque ha sido un periodo seco, el manto de nieve en mínimos históricos se debe sobre todo al calor que está registrando el Oeste, un fenómeno vinculado al cambio climático provocado por la quema de carbón, petróleo y gas natural, según varios científicos. Desde el 1 de diciembre se han batido o igualado en el Oeste más de 8.500 récords diarios de temperatura máxima, según datos de la NOAA.
Buena parte de la precipitación que normalmente caería en forma de nieve y permanecería meses en las montañas está cayendo en forma de lluvia, que escurre mucho más rápido, señalan Swain y otros científicos. Es un problema sobre el que los expertos llevan tiempo alertando en relación con el cambio climático.
Hay inviernos sin nieve de vez en cuando, pero en este caso el calor ha sido tan extremo que resulta más fácil vincularlo al cambio climático, explica Russ Schumacher, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad Estatal de Colorado y climatólogo estatal de Colorado.
"Hizo tanto calor, especialmente en diciembre, que la nieve solo caía en las cotas más altas de las montañas", indica McEvoy. "Luego llegó enero y prácticamente en todas partes se instaló una gran sequía durante las últimas tres o cuatro semanas y siguió haciendo calor".
Se acercan lluvias y un tiempo algo más fresco
Los meteorólogos esperan esta semana un tiempo más húmedo y fresco en el Oeste, con algo de nieve, de modo que podría tratarse del punto álgido de esta sequía de nieve. Pero en muchas zonas seguirá haciendo más calor de lo normal y los científicos no son optimistas sobre que esa nieve vaya a ser suficiente.
"No creo que haya ninguna posibilidad de que volvamos a la media ni a nada que se le parezca", afirma Schumacher. "Pero al menos podremos recortar un poco esos déficits si la atmósfera se vuelve algo más activa".