Mantener el cerebro activo durante toda la vida, aprendiendo nuevas habilidades o leyendo, podría ayudar a retrasar la enfermedad de Alzhéimer.
El aprendizaje a lo largo de toda la vida y las actividades mentalmente estimulantes podrían contribuir a retrasar la enfermedad de Alzhéimer y a frenar el deterioro cognitivo, según un nuevo estudio.
Los investigadores comprobaron que las personas que participaban de forma habitual en actividades intelectualmente estimulantes, como leer, escribir, aprender otro idioma, jugar al ajedrez, resolver rompecabezas o visitar museos, tenían menos probabilidades de desarrollar demencia.
"En cierto modo estiran el cerebro y la forma de pensar. Pones en marcha distintos sistemas cognitivos", explicó la neuropsicóloga Andrea Zammit, del Centro Médico de la Universidad Rush en Chicago, que encabezó el estudio.
Incluso para quienes no se involucraron antes en lo que Zammit denomina actividades que enriquecen la cognición, los investigadores señalan que no es demasiado tarde para empezar. La mediana edad puede ser un momento especialmente importante para proteger la salud cerebral.
La comunidad científica explora un amplio abanico de fórmulas para mantenerse mentalmente ágil, desde aprender música hasta la observación de aves y los juegos de entrenamiento cerebral.
"No se trata solo de una actividad. Tiene más que ver con encontrar actividades significativas que puedan apasionarte", señaló Zammit, y mantenerlas en el tiempo en lugar de probarlas solo de pasada.
La salud física también es fundamental para la salud del cerebro. Por eso, los expertos recomiendan además hacer ejercicio lo suficientemente intenso como para sudar, controlar la presión arterial, dormir bien e incluso vacunarse en etapas avanzadas de la vida.
Cómo se llevó a cabo el estudio
El estudio sobre aprendizaje a lo largo de la vida dirigido por Zammit incluyó a casi 2.000 adultos mayores de entre 53 y 100 años que no presentaban demencia al inicio y fueron seguidos durante ocho años. Los investigadores les preguntaron por sus actividades educativas y otras actividades estimulantes para la mente en la juventud, la mediana edad y la vejez, y les realizaron una batería de pruebas neurológicas.
Algunos fueron diagnosticados posteriormente de enfermedad de Alzhéimer. Sin embargo, en quienes declararon mayores niveles de aprendizaje a lo largo de la vida, la enfermedad apareció unos cinco años más tarde que en aquellos con menor nivel, informó el equipo en la revista 'Neurology'.
Un mayor nivel de actividad mental en la mediana y en la tercera edad también se asoció a un ritmo más lento de deterioro cognitivo.
Los investigadores analizaron además los hallazgos de las autopsias de 948 participantes fallecidos durante el estudio. Incluso cuando sus cerebros presentaban las características típicas de la enfermedad de Alzhéimer, las personas con vidas más "enriquecidas" desde el punto de vista cognitivo tenían mejor memoria y capacidades de pensamiento y experimentaron un deterioro más lento antes de morir.
Los científicos denominan a este fenómeno reserva cognitiva. Plantea que el aprendizaje refuerza las conexiones neuronales entre distintas áreas del cerebro, lo que ayuda a que sea más resistente y capaz de compensar los daños provocados por el envejecimiento o la enfermedad.
El estudio de la Universidad Rush no puede demostrar una relación de causa efecto, muestra una asociación entre la estimulación cognitiva y el riesgo de demencia. Otros trabajos apuntan en la misma dirección, como los que relacionan la salud cerebral con tocar un instrumento musical.
Otros estudios independientes exploran también el "entrenamiento de velocidad" para el cerebro, mediante programas en línea que exigen a los usuarios identificar con rapidez imágenes en la pantalla mientras aumentan las distracciones.
La investigación llega en un momento en que el impacto de la demencia sigue creciendo en todo el mundo. Más de 57 millones de personas en todo el planeta viven con esta afección, entre ellas unos 9,8 millones en Europa. Se espera que esa cifra siga aumentando en las próximas décadas.
Según Alzheimer’s Disease International, cada año se registran más de 10 millones de nuevos casos de demencia, lo que equivale a un nuevo caso cada 3,2 segundos.