La mayoría de las mujeres del Reino Unido desconoce que la menopausia puede afectar a la salud mental, solo el 28% sabía que puede causar depresión o ansiedad.
La menopausia es una experiencia casi universal para las mujeres, pero en toda Europa, sus riesgos para la salud mental siguen siendo poco conocidos, se tratan de forma desigual y rara vez se abordan en las políticas públicas.
En el Reino Unido, una reciente encuesta realizada por YouGov por encargo del Royal College of Psychiatrists reveló que solo el 28% de las mujeres sabía que la menopausia puede desencadenar un nuevo trastorno mental.
Según el informe del Royal College of Psychiatrists (RCPsych), esta falta de información hace que innumerables mujeres se queden sin una atención esencial.
Parte de la confusión se debe a que muchos síntomas empiezan años antes de la propia menopausia. La fase de transición conocida como perimenopausia puede comenzar a partir de los 40 años de la mujer, e incluso antes, cuando los niveles hormonales empiezan a fluctuar de forma imprevisible.
Durante este periodo, las oscilaciones de estrógeno y progesterona pueden provocar no solo síntomas físicos como sofocos y alteraciones del sueño, sino también cambios importantes en el estado de ánimo y la salud mental.
La menopausia marca el final de los años reproductivos de la mujer y se define como 12 meses consecutivos sin menstruación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), suele producirse entre los 45 y los 55 años.
Un estudio independiente de la University College London, publicado en la revista 'Post Reproductive Health', constató que el 88% de las mujeres negras no recibió ninguna formación sobre la menopausia en la escuela, mientras que más de la mitad (58%) se sentía totalmente desinformada antes de los 40 años.
Una carga muy extendida y poco reconocida
Las investigaciones indican que la magnitud del problema es considerable. Un amplio estudio europeo concluyó que el 55% de las mujeres declara síntomas psicológicos como cambios de humor, ansiedad o depresión durante la menopausia.
En Suecia, un informe nacional de salud de 2021 señaló que el 60% de las mujeres sufre síntomas menopáusicos moderados o graves. En Alemania, aproximadamente una de cada tres mujeres con menopausia declara síntomas depresivos.
Otros estudios señalan que la perimenopausia puede aumentar en torno a un 30% el riesgo de un primer episodio de depresión mayor y elevar de forma significativa la probabilidad de episodios maníacos en mujeres vulnerables al trastorno bipolar.
Quizá lo más preocupante sea que alrededor de una de cada seis mujeres (16,6%) sufre ideas suicidas durante la perimenopausia y la menopausia que no se identifican ni se tratan de forma eficaz, según un estudio clínico de 2026 publicado por la Liverpool John Moores University y la Newson Clinic.
Pooja Saini, profesora de Prevención del Suicidio y la Autolesión en la Liverpool John Moores University, afirmó: "Demasiadas mujeres son evaluadas con herramientas que no reflejan plenamente los factores hormonales que impulsan las ideas suicidas, lo que deja vacíos en la atención que son evitables y peligrosos".
Cuando se minimizan los síntomas de la menopausia
Para Sonja Rincón, fundadora y consejera delegada de Menotracker, una aplicación de seguimiento de la menopausia basada en inteligencia artificial, el tema es profundamente personal. Al mirar atrás, mientras se acerca a sus 44 años este mes, asegura que sus síntomas comenzaron a mediados de la treintena, pero al principio se diagnosticaron erróneamente como depresión.
"Me diagnosticaron depresión hacia los 35 o 36 años", contó a 'Euronews Health'. "Apenas podía levantarme de la cama. Fue horrible y no tenía ni idea de lo que me estaba pasando".
En aquel momento era madre soltera, trabajaba y estudiaba Derecho por las tardes, y le repetían una y otra vez que la culpa era del estrés y del exceso de trabajo. "Todo el mundo me decía: 'Es solo porque eres madre soltera, estás agotada'", relató. "La respuesta de mi médico fue recetarme medicación".
Pasó años probando distintos antidepresivos que nunca abordaron del todo la causa de fondo. Solo mucho más tarde descubrió el concepto de perimenopausia. "No tenía ni idea de que la perimenopausia existiera", afirmó Rincón. "Me topé con todo este tema por mi cuenta hace solo dos años y medio".
Tras investigar por su cuenta sobre esta condición, se dio cuenta de que muchos de sus síntomas encajaban con los cambios hormonales. "Al final, básicamente me diagnostiqué a mí misma", explicó. "Luego fui al médico y exigí una terapia hormonal sustitutiva".
La vida tras el diagnóstico
Recibir el diagnóstico fue a la vez un alivio y una frustración. "Sentí alivio", contó. "Pero no recuperas todos esos años que pasaste luchando".
La experiencia también le hizo comprender la crisis de salud mental a la que se enfrentan algunas mujeres durante esta transición. "Cuando te minimizan tantas veces y todo el mundo te dice que es solo depresión, pero la medicación en realidad no funciona bien, es increíblemente estresante", señaló. "Entiendo perfectamente por qué las tasas de suicidio son más altas. Yo no intenté suicidarme, pero estuve claramente cerca de ese punto".
Su experiencia, unida a ver cómo una amiga perdía un ascenso, le hizo darse cuenta de que no se trataba de un caso aislado.
Un estudio internacional de 2025 de Astellas Pharma lo confirmó, tras encuestar a 13.800 trabajadores en seis países, concluyó que casi una de cada doce mujeres se sentía discriminada en el trabajo por la menopausia. Más de un tercio comunicó efectos negativos, desde una menor productividad (17%) hasta miedo a revelar sus síntomas (14%), mientras que solo el 24% se sentía cómoda hablando del tema con su superior.
"Me di cuenta de que hay millones de mujeres afectadas", dijo. "Fue entonces cuando empecé a pensar qué solución podía existir".
Con esa idea en mente, fundó Menotracker, una aplicación con inteligencia artificial disponible en alrededor de 61 idiomas. Permite a las mujeres registrar síntomas, ciclos, datos de estilo de vida y respuesta a los tratamientos, y genera informes que pueden compartir con sus médicos para mejorar el diagnóstico y la atención.
Cerrar la brecha de conocimiento sobre la menopausia
Rincón cree que, en el fondo, el gran problema es la falta de conciencia, tanto en la sociedad como dentro de la propia medicina.
"Las mujeres quedaron excluidas de los ensayos clínicos hasta 1993. El mundo médico estaba dirigido en gran medida por hombres y la investigación se centraba en los hombres. Se daba por hecho que las mujeres eran básicamente 'hombres pequeños'. Esa manera de pensar sigue influyendo hoy en muchos ámbitos", explicó.
Y concluía: "No creo que la intención fuera menospreciar a las mujeres. Pero ahora sabemos que las mujeres no son simplemente hombres pequeños y queda mucho por recuperar. Tenemos que desestigmatizar el tema y crear una cultura en la que se pueda hablar de él abiertamente. Eso exige un cambio cultural".
El reciente informe del Royal College of Psychiatrists recoge el llamamiento a la acción de Rincón y urge a los servicios de salud y a los Gobiernos a mejorar la atención, introducir formación obligatoria sobre menopausia y salud mental en todos los programas médicos y psiquiátricos, e implantar políticas laborales que tengan en cuenta el impacto de la menopausia en el bienestar psicológico.