La Confederación Europea de Sindicatos insta a la Comisión Europea a fijar por ley una temperatura máxima de trabajo, al alertar de que el calor extremo es ya una amenaza previsible y evitable para los trabajadores de todo el continente.
¿"Pausas para refrescarse" para todos los trabajadores? Una organización sindical europea pide a la Comisión Europea que introduzca pausas para los trabajadores en plena ola de calor sin precedentes.
"Las pausas para refrescarse que se están utilizando en el Mundial han puesto el foco en el peligro que supone el calor extremo para los trabajadores y en las medidas que se pueden adoptar para protegerlos", afirmó Esther Lynch, secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos (CES).
Añadió que, aunque los trabajadores necesitarían más de tres minutos para recuperarse de la exposición al calor, esta práctica es un buen ejemplo de cómo se puede adaptar el trabajo al cambio climático.
"Necesitamos una ley que fije una temperatura máxima de trabajo y que reconozca a todos los trabajadores el derecho a pausas pagadas, así como a agua y aseos", señaló Lynch a Euronews Health.
El estrés térmico en el trabajo provoca una sobrecarga fisiológica en el organismo que puede desembocar en agotamiento, enfermedades y muerte.
Las muertes en el trabajo relacionadas con el calor extremo han aumentado en toda Europa en los últimos años.
Los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud señalan que más de 2.400 millones de trabajadores están expuestos a un exceso de calor en todo el mundo, lo que provoca cada año más de 22,85 millones de lesiones laborales.
Según la OMS, para poder mantener una jornada laboral de ocho horas la temperatura corporal central no debería superar los 38ºC.
La exposición prolongada a altas temperaturas conlleva riesgos importantes para la salud, aumenta la probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares, agrava enfermedades respiratorias y contribuye a otras afecciones como la enfermedad renal crónica o la infertilidad.
¿Quién corre más riesgo?
Aunque el calor afecta a todos los trabajadores, ciertos empleos y problemas de salud aumentan el riesgo.
Los trabajadores de más edad, las personas con enfermedades crónicas, las mujeres embarazadas y quienes realizan trabajos físicos muy intensos son más vulnerables a las altas temperaturas.
"Las personas que trabajan al aire libre en la construcción o en la agricultura están obviamente muy expuestas al calor, pero casi la mitad de todos los trabajadores está expuesta al calor en su trabajo", señaló Lynch.
¿Qué se puede hacer para proteger a los trabajadores?
Se espera que las olas de calor sean cada vez más frecuentes y los lugares de trabajo intentan adaptarse a esta nueva realidad.
Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, ajustes como la flexibilidad horaria, las pausas regulares y la rotación de tareas son las medidas más habituales para prevenir el estrés térmico y los riesgos laborales vinculados al cambio climático.
"Los empleadores deben reconocer que el calor es ya un riesgo laboral previsible y que hay que prevenirlo mediante medidas de protección planificadas y acordadas de antemano", afirmó Lynch.
Señaló que el problema actual en Europa es "un mosaico de leyes nacionales inadecuadas y obsoletas y de orientaciones voluntarias de la Comisión Europea".
"El cambio climático no es un problema que respete fronteras, por eso necesitamos una legislación europea vinculante e inversión en las inspecciones de trabajo para garantizar que se cumpla", añadió Lynch.