Países de otros continentes, lejos de Europa, llevan tiempo desarrollando métodos para afrontar el calor abrasador. Estas son algunas ideas, unas insólitas y otras inspiradoras.
Cada país, sus costumbres, mientras que en Alemania, por ejemplo, con mucho calor la gente suele aflojar la corbata o prescindir de ella, en Japón se reconvierte sin más en un paño refrigerante, en forma de corbatas frescas en cuyo interior se insertan pequeñas almohadillas frías o inserciones especiales de gel. Algunas tienen en la parte que toca la nuca tejido de felpa, que además absorbe el sudor.
Japón está considerado especialmente creativo cuando se trata de soportar el verano. Muchas de estas prácticas resultan a los europeos, de entrada, poco habituales, pero se basan en principios fisiológicos sencillos, desde el punto de vista científico es especialmente eficaz enfriar la nuca, las muñecas, las axilas y las ingles, porque por esas zonas discurren grandes vasos sanguíneos muy cerca de la piel. Por ello, los trucos japoneses para refrescarse pueden resultar más efectivos de lo que su aspecto, a nuestros ojos algo extravagante, podría hacer pensar.
También los collares de hielo que se utilizan como enfriadores de nuca son muy populares en Japón. Cuando se enfría la zona del cuello, puede disminuir la sensación de calor en todo el cuerpo. Al atuendo veraniego suele añadirse a menudo simplemente una toalla a juego alrededor del cuello, que se humedece de vez en cuando.
Los tenugui, pequeños y finos paños tradicionales de algodón que se humedecen y se llevan discretamente bajo el cuello de la camisa, los trajes o los sombreros, son allí también un recurso habitual para refrescarse.
Protección frente al sobrecalentamiento, objeto de culto de la época del aeróbic en Europa
En los años ochenta, sobre todo en plena fiebre del aeróbic, fueron todo un clásico en Europa las cintas para la cabeza, entonces a menudo en colores neón, y las muñequeras de felpa a juego. Para los japoneses son ante todo una ayuda cotidiana, que se humedecen una y otra vez para refrescar la piel en los puntos de pulso.
Por supuesto, los ventiladores de mano o los abanicos forman parte normal del día a día, se llevan a menudo como accesorio colgados del cuello o de la muñeca, no solo en Japón, sino también en China.
En China, además, en los últimos años se han generalizado distintos tipos de mascarillas como protección solar. La más conocida es el llamado 'facekini', una capucha de tejido elástico que solo deja libres los ojos, la nariz y la boca.
Cómo es ese aspecto lo muestra la foto de portada superior, con una turista china que está tomando fotos en el Römerberg, en Fráncfort del Meno. Desarrollado originalmente en regiones costeras como Qingdao, se utilizó sobre todo entre los bañistas para proteger la piel de la fuerte radiación ultravioleta al nadar. Esta ciudad de varios millones de habitantes se encuentra directamente junto al mar Amarillo, aproximadamente a medio camino entre las metrópolis de Shanghái y Pekín, y es conocida también por su cerveza 'Tsingtao' exportada a todo el mundo.
'Facekinis' en China
Con el tiempo, el principio de las mascarillas faciales en China ha ido evolucionando. Hoy están muy extendidas las mascarillas ligeras, aptas para el día a día, de protección frente a los rayos ultravioleta, fabricadas con materiales técnicos transpirables como el llamado 'Ice Silk'. Las variantes modernas son finas, elásticas y suelen contar con factores de protección ultravioleta altos, como UPF 50+, y se utilizan con frecuencia en la vida diaria.
Estas mascarillas no representan solo una adaptación pragmática a las condiciones climáticas, también reflejan ideas culturales sobre el cuidado de la piel y la estética.
Los sombreros enormes de materiales naturales los llevan a menudo sobre todo las mujeres, a veces con un pañuelo ligero debajo que se puede humedecer una y otra vez y que pretende proteger del golpe de calor.
Resulta llamativo que en China, cuando hace calor, a menudo se prefieran las bebidas calientes o templadas. Esto se remonta a las concepciones de la medicina tradicional china, según las cuales el frío intenso puede desequilibrar el interior del cuerpo. Además, se considera que las bebidas muy frías cargan el estómago y obligan al organismo a gastar energía adicional para regular la temperatura, mientras que las bebidas calientes se consideran más suaves y pueden favorecer la sudoración natural y la refrigeración por evaporación.
Otros países fuera de Europa se apoyan en tres ideas básicas, una, la refrigeración por evaporación mediante agua y movimiento de aire, dos, la sombra y la arquitectura, y tres, la masa térmica de paredes gruesas de tierra o piedra.
Las técnicas tradicionales navajo y pueblo en el suroeste de Estados Unidos consisten en construcciones de barro y piedra con pequeñas ventanas y voladizos y porches que proporcionan sombra.
Mientras que las viviendas modernas, por ejemplo en Alemania, apuestan sobre todo por el aislamiento térmico y la eficiencia energética, las construcciones de la tradición pueblo, gracias a su alta capacidad de almacenamiento de calor, garantizan temperaturas interiores relativamente estables, en verano se mantienen comparativamente frescas y en invierno conservan durante más tiempo el calor.
Más al sur, los mexicanos suelen vestir ropa de algodón muy ligera y holgada. Sus casas también se construyen a menudo con gruesos muros de adobe, que estabilizan la temperatura interior. Muchas viviendas cuentan con patios interiores que actúan como 'islas de frescor' naturales y reducen de forma perceptible la temperatura. La siesta, el descanso del mediodía en las horas de más calor, forma parte naturalmente del día a día.
Paños húmedos en las ventanas en Egipto
En Egipto, las tradicionales torres de viento, los malqaf, canalizan el aire exterior más fresco hacia el interior de las viviendas, mientras que los patios con estanques y vegetación también reducen el microclima mediante la refrigeración por evaporación. En muchas ventanas cuelgan paños húmedos. El principio es el siguiente, cuando se cuelga un paño mojado en una ventana, el agua del tejido se evapora. Para esa evaporación el agua necesita energía, que toma del entorno en forma de calor. De este modo se enfría el aire que pasa junto al paño húmedo.
También en muchas regiones de India se emplean métodos tradicionales de refrigeración basados en principios físicos sencillos. Un elemento central es la llamada refrigeración 'mitti', en la que cántaros de barro sin esmaltar enfrían el agua de forma natural mediante la evaporación. Como complemento, muchas personas utilizan paños de algodón húmedos o ropa de algodón muy ligera para regular mejor la temperatura corporal. En las viviendas también se recurre de forma específica a la evaporación, por ejemplo con esteras o cortinas de yute húmedas que refrescan de forma apreciable el aire del entorno.
Son populares las bebidas a base de yogur, suero de leche o tamarindo, porque no solo aportan líquido, también ayudan a reponer electrolitos.
En general, en muchos países tradicionalmente calurosos se recurre a una alimentación ligera y rica en agua, como sopas o melón.
Conclusión, las diferencias entre los países europeos y los de otros continentes no tienen tanto que ver con métodos 'mejores' o 'peores', sino sobre todo con una combinación de clima habitual, tipos de construcción, prácticas cotidianas y evolución histórica.
Fuera de Europa suelen predominar estrategias de refrigeración pasivas, arquitectónicas y profundamente integradas en la cultura, mientras que en Europa con más frecuencia se recurre a soluciones técnicas y de corto plazo. Algunos países asiáticos avanzan en buena medida hacia soluciones tecnológicas muy puntuales, integradas en el día a día, pensadas para regular el calor no tanto a través de los edificios como directamente sobre las personas.