Sin un compromiso renovado y medidas concretas, el mundo se arriesga a un resurgimiento de la epidemia de VIH mientras los recortes amenazan los avances.
Los recortes recientes en la respuesta mundial al VIH amenazan con deshacer décadas de avances y ponen de relieve la necesidad de superar la dependencia de los donantes, advierten expertos en salud global.
Estos recortes están afectando gravemente a la prevención del VIH, las pruebas y componentes clave de los programas de tratamiento, como el abanico de servicios dirigidos por la comunidad que llegan a las personas más afectadas por el VIH, señaló el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) en un nuevo informe.
Los programas de prevención han dependido históricamente en gran medida de la ayuda de los donantes en la mayoría de las regiones. Pero en 2025 la financiación externa para la respuesta mundial al VIH en países de renta baja y media cayó un 18% respecto a 2024, el mayor descenso de los recursos internacionales contra el VIH en casi 20 años.
"La financiación de los donantes nos ha permitido llegar hasta donde estamos ahora", dijo Mwelwa Phiri, experta en VIH/sida en el Instituto de Medicina Tropical de Amberes y Zambart, en Zambia, a Euronews Health. "Si la falta de fondos continúa", añadió Phiri, "la situación retrocederá sin duda".
Si bien los efectos completos de los recortes de financiación se harán evidentes en los próximos años, sus consecuencias ya se están viendo sobre el terreno.
"No vamos a llegar a las personas que lo necesitan, porque hemos dejado de hacer lo que estábamos haciendo, y estaba funcionando", dijo Phiri.
Añadió que, de un día para otro, el dinero desapareció, lo que hizo que muchas personas perdieran su empleo, que los servicios se cortaran de forma abrupta y que los sistemas de salud quedaran sin capacidad de respuesta.
"Las personas no merecen sufrir porque se toman decisiones de forma abrupta. La gente necesita dignidad allá donde esté, por muy pobre que sea, y podemos ofrecer cierta dignidad social si planificamos esto adecuadamente y nos aseguramos de que se hace bien", dijo, subrayando que es importante dar tiempo a los sistemas de salud para que puedan responder a los recortes.
Uno de los mayores donantes que retiró su apoyo fue Estados Unidos, mediante el desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
"La financiación de USAID sostenía de hecho a parte del personal de los centros de salud y lo que hemos visto es que el personal que queda está desbordado y el sistema sanitario está sobrecargado en este momento, y a la gente le resulta más difícil acceder a los servicios", explicó Phiri.
Explicó que no todas las personas que necesitan hacerse la prueba del VIH se sienten enfermas, lo que les disuade de acudir a centros de salud saturados y desbordados, y hace que menos personas conozcan su estado serológico.
"No tenemos voluntarios que salgan a las comunidades para ofrecer pruebas a las personas que no pueden acudir al centro", añadió Phiri.
Como ocurre con cualquier otra enfermedad, cuanto antes sepa un paciente que está infectado, antes puede iniciar el tratamiento. En el caso del VIH, la detección precoz es esencial, comenzar la terapia a tiempo impide que la enfermedad progrese y permite alcanzar una carga viral indetectable, lo que significa que el virus no puede transmitirse a otras personas.
Los datos nacionales remitidos a ONUSIDA muestran fuertes descensos entre 2024 y 2025 en el uso de la profilaxis preexposición (PrEP) en Camerún, Nigeria y Zambia, y cada país registró una caída de más del 50% en el número de personas que recibieron PrEP al menos una vez durante el año.
Décadas de avances están ahora en riesgo
Décadas de trabajo intenso y de solidaridad internacional han reducido el número anual de personas que contraen el VIH y de personas que mueren por causas relacionadas con el sida a sus niveles más bajos en más de 30 años, según señala el informe de ONUSIDA.
En todo el mundo, el número de muertes relacionadas con el sida en 2025 fue un 57% inferior al de 2010, al pasar de 1,3 millones en 2010 a 570.000. Al mismo tiempo, en diciembre de 2025, 32,1 millones de personas que viven con el VIH recibían tratamiento, un aumento anual del 3% respecto a 2024.
Sin embargo, los expertos advierten de que estos avances podrían perderse debido a la retirada abrupta de financiación.
Según el informe de ONUSIDA, a escala mundial los países no van camino de cumplir los objetivos de eliminación del VIH fijados para 2030. En 2024 hubo un millón más de nuevas infecciones y 400.000 muertes adicionales relacionadas con el sida de las que se habrían registrado si el mundo hubiera estado en trayectoria para alcanzar las metas globales.
Según la agencia de la ONU, "la mortalidad sigue siendo inaceptablemente alta para una enfermedad tratable".
Avanzar hacia el fin de la dependencia
El contexto financiero actual exige pasar de la dependencia de los donantes a una mayor responsabilidad de los países y a la financiación interna, manteniendo la solidaridad internacional, según el informe de la ONU.
Phiri coincidió: "Tenemos que seguir, planificarlo y hacerlo de manera gradual para que sea beneficioso para todos, para las personas sobre el terreno, para los financiadores y para los sistemas de salud y los países".
"Hay muchas cuestiones estructurales fundamentales que hay que abordar para llegar hasta ahí, no solo dentro del sistema sanitario, sino en distintos sectores, incluido el de protección social", señaló, insistiendo en la necesidad de disponer de tiempo suficiente para cubrir los vacíos mediante una retirada gradual de la financiación.