El brote, causado por la rara variante Bundibugyo, es ya el mayor registrado en la historia de la República Democrática del Congo, mientras la falta de vacunas y tratamientos complica los esfuerzos para contener su expansión.
Cruz Roja expresó este lunes su alarma después de que seis trabajadores que participan en el intento de contener un mortal brote de ébola resultaran heridos en varios ataques la semana pasada en la República Democrática del Congo (RDC).
"Los ataques contra voluntarios y personal humanitario son inaceptables", señalaron en un comunicado el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, junto con las sociedades de la Cruz Roja de la RDC y Uganda.
Según el comunicado, el 17 de agosto un convoy de la Cruz Roja de Uganda que participaba en la respuesta al ébola fue atacado en la provincia de Ituri, epicentro del brote. El incidente dejó una persona gravemente herida, mientras que dos ambulancias fueron apedreadas y vandalizadas.
Al día siguiente, dos voluntarios resultaron heridos cuando intentaban realizar un entierro en la provincia de Haut-Uele. Ambos fueron evacuados para recibir atención médica. Durante el incidente, además, dos vehículos resultaron dañados.
Ese miércoles, en Beni, en la provincia de Kivu Norte, otros tres voluntarios fueron "atacados y heridos" y se destruyó material utilizado en la respuesta al ébola. Cruz Roja advirtió de que estos ataques son un preocupante recordatorio de los riesgos a los que se enfrentan los trabajadores humanitarios cuando trabajan para contener epidemias y responder a otras emergencias.
"El respeto al personal y a las actividades humanitarias es esencial para garantizar que las comunidades afectadas por epidemias y otras crisis sigan recibiendo la asistencia y los servicios que necesitan con urgencia", añadió.
"Cada miembro del personal herido y cada ambulancia, vehículo o equipo dañado reduce la capacidad de prestar servicios sanitarios y humanitarios de emergencia, pone más vidas en peligro y dificulta la contención de la epidemia".
Atacan a trabajadores y destruyen equipos
Desde que se declaró el brote de ébola el pasado 15 de mayo, 12 voluntarios han resultado heridos y varias ambulancias y equipos de respuesta de emergencia han sufrido daños o han sido destruidos en un total de 11 incidentes violentos.
"Pedimos a las comunidades, a los líderes locales y a todos los actores implicados que apoyen, respeten y protejan la acción humanitaria", señaló Cruz Roja. "Los voluntarios, el personal sanitario y los trabajadores humanitarios deben poder realizar su labor con total seguridad, sin miedo a la violencia, la intimidación ni las amenazas".
El virus ha golpeado regiones del norte y del este, donde las infraestructuras sanitarias son insuficientes y numerosos grupos armados llevan décadas operando.
También han surgido tensiones con las comunidades locales por el tratamiento de los restos de las víctimas del ébola. Los entierros deben estar estrictamente supervisados, ya que el virus se transmite por contacto con fluidos corporales y los cadáveres pueden seguir siendo contagiosos.
Causado por la rara variante Bundibugyo del virus, para la que no existen vacunas ni tratamientos, el brote es el mayor registrado en la historia de la República Democrática del Congo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la RDC se han registrado 5.375 casos confirmados de ébola y 2.557 muertes.