"No podemos esperar", Google y Bruselas acuerdan un pacto de IA para llenar el vacío legislativo

Sundar Pichai, consejero delegado de Google, se reunió con varios comisarios europeos, entre ellos Thierry Breton, durante su visita a Bruselas.
Sundar Pichai, consejero delegado de Google, se reunió con varios comisarios europeos, entre ellos Thierry Breton, durante su visita a Bruselas. Derechos de autor European Union, 2023.
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Por Jorge Liboreiro
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La Ley de Inteligencia Artificial está actualmente en negociación pero la legislación podría tardar hasta tres años en ser plenamente aplicable.

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La Comisión Europea y Google han acordado un pacto voluntario sobre Inteligencia Artificial para mitigar los riesgos más graves asociados a esta tecnología en rápida evolución hasta que se apruebe una legislación adecuada.

El compromiso se ha anunciado espués de que el consejero delegado de Google, Sundar Pichai, se reuniera con varios comisarios europeos durante una visita a Bruselas, en la que el tema de la IA ha ocupado un lugar destacado en las conversaciones.

"Esperamos que la tecnología en Europa respete todas nuestras normas, sobre protección de datos, seguridad online e inteligencia artificial. En Europa, no se trata de elegir", ha dicho este miércoles Thierry Breton, comisario europeo de Mercado Interior, según un comunicado.

"Sundar y yo hemos acordado que no podemos permitirnos esperar hasta que la regulación de la IA sea realmente aplicable, y trabajar junto con todos los desarrolladores de IA para desarrollar ya un Pacto de IA de forma voluntaria antes de la fecha límite legal", ha detallado Breton.

El pacto voluntario, cuyos detalles concretos aún no están claros, implicará a "todas las grandes" empresas que trabajan en el campo de la IA, tanto de dentro como de fuera de Europa, ha añadido Breton. En el momento de la publicación de este artículo, Google no había respondido a las preguntas de Euronews.

Aunque la IA lleva mucho tiempo en el radar político de Bruselas, la explosión en el mercado de ChatGPT, el chatbot desarrollado por OpenAI, ha sacudido el debate y ha puesto bajo la lupa a los llamados modelos fundacionales. Los modelos fundacionales son los que se entrenan con grandes cantidades de datos, como texto, imágenes, música, voz y código, con el objetivo de cumplir una serie de tareas cada vez más amplia, en lugar de tener un propósito específico e inmodificable.

Chatbots como GPT de OpenAI y Bard de Google son algunos de los primeros ejemplos de esta tecnología, que se espera que siga evolucionando en los próximos años.

Mientras que los inversores se han lanzado de buen grado a por los chatbots, los críticos han denunciado su desarrollo descontrolado, dando la voz de alarma sobre la parcialidad, la incitación al odio, las noticias falsas, la propaganda estatal, la suplantación de identidad, las violaciones de la propiedad intelectual y los despidos laborales. ChatGPT fue prohibido temporalmente en Italia después de que las autoridades detectaran problemas de privacidad de datos.

Preludio a la legislación

En Bruselas se ha extendido una sensación de urgencia a raíz del fenómeno de los chatbots. La Ley de Inteligencia Artificial, la primera del mundo y aún en negociación, es un intento pionero en el mundo de regular esta tecnología basándose en un enfoque centrado en el ser humano que divide los sistemas de IA en cuatro categorías según el riesgo que supongan para la sociedad.

La ley fue propuesta por la Comisión Europea hace más de dos años y está siendo modificada para reflejar los últimos avances, como el notable aumento de los modelos fundacionales. Está previsto que las negociaciones entre el Parlamento Europeo y los Estados miembros concluyan antes de finales de año.

No obstante, la ley incluye un periodo de gracia para permitir a las empresas tecnológicas adaptarse al nuevo marco jurídico, lo que significa que la ley podría tardar hasta tres años en ser plenamente aplicable en todo el bloque. El pacto recién anunciado pretende servir de preludio y llenar el vacío legislativo, aunque su carácter voluntario limitará inevitablemente su alcance y eficacia.

En declaraciones a los eurodiputados tras su reunión con Pichai, el comisario Breton ha defendido la necesidad de contar con un reglamento intermedio que incluya las "líneas generales" de la Ley de IA.

"Ya tengo una visión común de lo que podría ponerse en marcha de forma anticipada y que podría permitirnos dar algunos elementos de protección", ha dicho Breton ante una comisión parlamentaria, refiriéndose a la posibilidad de "etiquetar" los sistemas de IA.

"Tenemos que gestionar la urgencia, pero tampoco debemos frenar la innovación, así que tenemos que encontrar los medios adecuados, y también tenemos que ser bastante firmes en ciertos elementos que tendrán que ser supervisados, y anticipar en cierta medida los efectos de la Ley de IA", ha asegurado Breton.

Los planes de Breton contrastan con las declaraciones de Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, quien el miércoles declaró a Reuters que su empresa podría plantearse abandonar el mercado europeo si no podía cumplir la Ley de IA. "El borrador actual (de la ley) sería excesivamente regulador, pero hemos oído que se va a retirar", dijo Altman a Reuters. "Todavía están hablando de ello".

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