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Enfrentarse a un "desafío existencial": La industria de placas solares europea ante la amenaza china

Paneles solares en Solarge, Países Bajos
Paneles solares en Solarge, Países Bajos Derechos de autor Aïda Sanchez Alonso/Euronews
Derechos de autor Aïda Sanchez Alonso/Euronews
Por Aida Sanchez Alonso
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Los paneles solares chinos inundan el mercado de la Unión Europea y ponen en riesgo la viabilidad de las empresas europeas.

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Los fabricantes de paneles solares en Europa se enfrentan a un "desafío existencial" y advierten que si no se toman medidas pronto, podría colapsar en cuestión de meses. Por ello le han pedido a la Comisión Europea que actúe de forma urgente, por ejemplo, comprando el stock acumulado para así poder tener liquidez.

La culpa la tienen los paneles solares chinos, fuertemente subvencionados por Pekín, y que inundan el mercado. Según el sector, tienen casi un monopolio. "China lleva más de una década subvencionando su industria", explica Johan Lindahl, secretario general de EMSC.

"Hace más de 15 años que tomaron la decisión estratégica de considerar la energía fotovoltaica como una tecnología estratégica. Han hecho lo mismo en otras áreas como los vehículos eléctricos y las baterías", asegura Lindahl.

Los bajos precios han hecho que empresas como la suiza Meyer Burger, que era la mayor fabricante en Alemania, haya anunciado que se va a relocalizar en Estados Unidos. Otras, como Solarwatt, han despedido a parte de su personal.

Todo a la innovación

Un módulo solar producido en China es aproximadamente un 50% más barato que uno hecho en Europa. Pero su calidad, apuntan los expertos del sector, es similar. Por lo que una de las formas que ha encontrado la industria europea para tratar de salvar su industria es innovando.

Así lo han hecho en Solarge, una fábrica en Países Bajos que produce paneles solares más ligeros que los tradicionales y que de esta forma pueden instalarse en tejados que no soportan demasiado peso. Pero incluso para ellos, la situación podría llegar a ser insostenible. Solarge tiene ahora una estrategia de crecimiento, explica su director tecnológico y cofundador Gerard de Leede. Aunque si se mantiene esta situación todo puede cambiar. "Si tarda uno o dos años, muchas empresas y, por supuesto, nosotros, veremos algún impacto, sin duda", apunta. "Tendremos que bajar los precios y seremos menos competitivos y rentables", lamenta de Leede.

Actualmente las placas solares fabricadas en la territorio europeo representan tan sólo el 3% del mercado. Aunque SolarPower Europe cree que se podría llegar a un 40% para el año 2030. El impacto chino no solo pone en peligro a las empresas, sino que también dificulta la autonomía industrial del bloque.

A medio plazo, la UE tiene dos normativas casi finalizadas que permitirían reducir la competencia. La primera, la Ley sobre la industria de cero emisiones netas, una respuesta a la Ley de reducción de la inflación de Estados Unidos, y que obligará a que el 40% de las tecnologías limpias instaladas en la UE se fabriquen también en el bloque. La segunda prohibiría la venta en la UE de productos hechos con trabajo forzado, algo que sucede en varias zonas de China.

Choque con los objetivos climáticos

Si actuar de forma rápida es complicado para los tiempos europeos, aún lo es más si debe encajar con los objetivos de emisiones acordados en Bruselas.

En una anticipada intervención a principios de febrero en el Parlamento Europeo, la comisaria de Servicios Financieros, Mairead McGuiness, enfrió las esperanzas del sector. McGuinness insistió en el peso de las importaciones para poder desplegar la energía solar en el bloque por lo que "cualquier medida potencial debe sopesarse en relación con los objetivos que nos hemos fijado en materia de transición energética".

Para el director de políticas en SolarPower Europe, Dries Acke "es importante que el mercado de la energía solar en Europa siga creciendo". Aunque insiste en que "cualquier estrategia industrial para la fabricación tiene que asegurarse de que no afecta negativamente al crecimiento continuado de los mercados solares europeos".

Y es que este equilibrio es esencial para la UE. La energía solar es una de las más baratas y más fáciles de instalar, por lo que una rápida implantación puede marcar la diferencia para cumplir con los objetivos climáticos. Para el año 2030, el 42,5% de toda la energía de la UE tendrá que venir de fuentes renovables.

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